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Las Lobas y Las Gardenias de Tepito y sus goles contra la discriminación sexual

Las historias de unas pioneras trans y un equipo de chicas lesbianas que se han apoderado de la cancha para convertirla en un espacio donde las disidencias sexuales encuentran comunidad y reconocimiento

El equipo “Lobas México” está conformado por 15 futbolistas e incluye a lesbianas, transgénero, bisexuales y aliadas hetero. Crédito: Karla Guerrero/ El Universal
28/06/2026 |01:06Erick Moctezuma |
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A mediados de la década de los ochenta, las calles de Tepito vieron nacer al primer equipo de futbol abiertamente LGBT del que se tiene registro en México. La “Martina”, una fundadora de “Las Gardenias de Tepito”, recuerda el primer juego como “un partido de jotitos” que hizo frente a la agrupación de hombres en la cancha del Maracaná, ubicada en el corazón del barrio bravo.





Se desconoce si aquel emblemático juego “de jotitos” se suscitó en 1985 o 1986. La propia “Martina” no logra acordarse. Sin embargo, hay certeza de algo: la cascarita fue improvisada y, sin uniformes, las integrantes se pusieron un short negro y una playera blanca para salir a patear el balón.

El primer partido de Las Gardenias coincidió con la fiesta de San Francisco de Asís, patrono de Tepito, que se celebra anualmente cada 4 de octubre en la parroquia dedicada a este santo.

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En medio de la festividad se presentó la oportunidad de jugar una reta en contra de un equipo tepiteño. La “Rosa Salvaje” congregó a “Martina”, “La Zapatilla”, Carla “la Mariguana” y “La Paloma” para un partido inicial en el que las nacientes Gardenias salieron triunfantes con un marcador de 6-3.

Desde entonces, el equipo se ha atado con firmeza a la tradición de jugar cada 4 de octubre en la cancha del Maracaná, nombrada así por el mítico estadio de Río de Janeiro y que es casa de la Selección de Brasil, como partido estelar durante la fiesta de San Francisco de Asís, en donde se han ganado el aplauso del barrio y la porra de los turistas y curiosos que acuden a la celebración.

En una festividad marcada por juegos de feria, venta de comida y eventos deportivos como boxeo y carreras de bicicletas, “Las Gardenias de Tepito” se han consolidado protagonistas por su aparición en la cancha, en donde combinan deporte y espectáculo.

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Crédito: SANTIAGO CADENA/EL UNIVERSAL

En la década de los noventa, Bárbara Zamora, entonces administradora de la cancha del Maracaná, acogió al equipo, les compró uniformes y se convirtió en su directora técnica, legado que fue continuado por su hija.

Las canchas de futbol han visto pasar a varias generaciones de “Gardenias de Tepito”, entre ellas la actual capitana Manuela Reyes, Melany Kingston, Poleth Rodríguez, entre muchas otras.

Una de ellas es Naomi Camacho, veterana, quien se gana la vida trabajando en una estética. Aunque reconoce que ya perdió la cuenta de cuántos años lleva jugando en el equipo, sabe que seguro son más de veinte.

“Fuimos el primer equipo trans que se dio a conocer, que le echamos ganas, que abrimos camino a las nuevas generaciones, para que hoy haya un sinfín de equipos de futbol de chicas LGBT”, dice en entrevista.

Orgullosa de ser una Gardenia, celebra que el equipo del que forma parte dé visibilidad a las disidencias sexuales, con énfasis en las mujeres transgénero, y al propio barrio de Tepito que las vio crecer. Convencida de que jugará futbol “hasta que las rodillas digan que ya no”, Naomi recuerda cómo fue reclutada:

“Yo estaba trabajando en una estética en Bartolomé, cuando una señora difunta, Bárbara, que era la que anteriormente nos manejaba, llegó y nos dijo que le faltaban chicas para completar el equipo”, narra.

Doña Bárbara entonces lanzó la petición: “ándenle, vénganse a jugar”. De las cuatro mujeres transgénero que fueron requeridas, sin embargo, ninguna quiso integrarse a las filas de Gardenias. “Una amiga me convenció porque me dijo ‘ándale, ve tú’. Yo no tenía idea de nada, ni conocía ni sabía nada de Las Gardenias. Cuando llegué fue todo muy impresionante”, agrega.

Invadida por el nerviosismo y la emoción, Naomi abraza con cariño la historia de su integración a las filas del equipo, cuando “no estaba tanto el auge” que ahora ha consagrado al nombre de “Las Gardenias de Tepito” como símbolo del barrio y de la resistencia queer.

“Antes sí había gente, pero sólo local. Ahora vienen de Monterrey, Guadalajara, Francia, Italia. De todos lados vienen a vernos”, comparte.

El amor por la cancha que siente Naomi no es algo reciente ni nació durante su trayectoria como Gardenia. Esta fiebre futbolística la ha acompañado desde que era una adolescente cuando cursaba la secundaria.

“Como estaba yo altota, casi siempre tropezaban conmigo. No era que yo las tirara. Pero siempre en la escuela me escogían a mí para jugar con ellos. Ahí no les importaba lo que yo fuera o que tuviera diferentes preferencias sexuales”, cuenta.

Pero más allá del machismo que se vive en las calles de Tepito y la discriminación por formar parte de la diversidad sexual, Naomi también señala que a veces entre las mismas chicas de la comunidad “nos ponemos piedritas”.

“Como que siempre hay la envidia, siempre el demostrar que algunas son más fuertes. Aunque somos un equipo de futbol, nosotras no llevamos reglas. Nuestro partido es más como diversión, como espectáculo. Entonces ciertos equipos nos han querido retar, pero como para darnos en la torre”, expresa.

Por este mismo motivo reconoce que muchas veces “Las Gardenias de Tepito” se han limitado a jugar solamente en el barrio, como una tradición para entretener a los oriundos y a la gente que viene de afuera.

“La vida es de retos y hay que hacer deporte, sea futbol, sea box, sea lo que sea, se tenga la condición que se tenga y seas de la diversidad que seas. Vamos a vivir y a ser felices, hasta que las rodillas digan que ya no”, expresa.

En medio de la fiebre mundialista, la Galería José María Velasco del INBAL acoge actualmente la exposición Tepito en la cancha, un recorrido por las vicisitudes futbolísticas que han surgido en este barrio con integraciones como los “Veteranos de Tepito” y las propias Gardenias. Luis Miguel León Cornejo, director de este espacio, detalla en entrevista que en sus inicios Las Gardenias fueron víctimas del machismo y la homofobia dentro del barrio, ya que mientras jugaban les arrojaban jitomates, agua, huevos o harina.

“Pero después se vuelven tan importantes que las voltean a ver ya no sólo en Tepito, sino externos, les patrocinan uniformes y se empiezan a hacer notar. Como en cualquier comunidad, poco a poco y lucha a lucha es que se logran hacer estos lugares de reflexión y de visibilidad [...]. Eso de que el futbol era de niños y las muñecas de niñas ya quedó en el pasado”, comenta.

La muestra Tepito en la cancha explora los pasajes más distintivos de Las Gardenias: desde un acervo de reportajes periodísticos, jerseys y medallas de la Conade con la leyenda Kicking out transphobia, hasta fotografías de las jugadoras, quienes se han coronado como las monarcas de la cancha. A través de archivos personales y testimonios en viva voz de las protagonistas, la galería ofrece una ventana a la historia de un equipo que pateando el balón ha roto estigmas y ha fomentado la inclusión.

Las “Lobas” contra la lesbofobia

No hay duda que las disidencias LGBT se han ganado su lugar en la cancha. Las “Lobas México”, un equipo conformado por lesbianas, transgénero, bisexuales y aliadas heterosexuales, ha congregado a su manada de mujeres para meterle gol a la lesbofobia.

El rugido suena fuerte en el Deportivo Bicentenario, en la colonia Doctores, donde actualmente se disputa un torneo mixto interalcaldías de la liga “Mujeres Diversas”.

Antes de salir a la cancha, las integrantes se saludan, ríen entre ellas y se prueban calcetas y jerseys nuevos, de tonos lilas con mangas púrpuras. Los calentamientos finalizan y segundos antes de arrancar el partido se congregan en un círculo, juntan sus manos y suena un grito que se oye en todo el deportivo: “¡lobas!”

La parte táctica y estratégica está presente en ellas, quienes en un juego contra las “Leonesas” no dejan sin cubrir ninguna parte de la cancha. Pero no todo es diversión: en momentos hay reclamos contra el árbitro, a quien algunas lobas acusan de no ser imparcial.

“El equipo surge a raíz de ‘Lobos México’, que tiene más de veinte años en la comunidad. Nosotras, conmigo como coordinadora, hace cinco años lo hicimos más formal”, detalla en entrevista Laura Flores, defensa en el equipo.

“Lobas México” está conformado por 15 personas: Laura “Capi” Flores, Patricia “Pato” Gutiérrez, Thalia Aguilera, Olivia “China” Pineda, Aurora “Messi” Luna, Melissa Álvarez, Natasha Aguilar, Karla Álvarez, Marisol Camacho, Laisha “Flaca” Galicia, Guadalupe Virrueta, Judith Loredo, Britany Hernández, Jeannette Ramírez y Yuritzy Tepepa.

Laura, alias “Capi”, explica que, anteriormente, tres personas jugaban con “Lobos México”, agrupación de varones deportistas de las comunidades gay y bisexual. Sin embargo, en 2021 surgió la necesidad de fundar un nuevo equipo femenil, que en sus inicios participó sólo en algunas ligas locales.

“Empezamos a reclutar gente y se hizo un gran equipo. Hemos tenido altas y bajas, pero nos hemos mantenido constante en participación”, afirma.

Ella celebra el avance en visibilidad que su equipo aporta. Sin embargo, reconoce que aún queda un largo camino por recorrer, debido a que formalmente muchas ligas rechazan la participación de personas transgénero.

“Tenemos pocos espacios e incluso ahora, en la liga donde estamos participando, que es la liga “Mujeres Diversas”, es la única donde hemos encontrado que nos permitan participar con chicas transgénero [...] Las chicas trans son parte de ‘Lobas México’ y no queremos dejar fuera a nadie. Queremos que la sociedad las reconozca, porque para ellas es más complicado que para nosotras como mujeres cis”, subraya.

“Lobas México” cuenta con el respaldo de mujeres heterosexuales también, quienes son abiertamente aliadas y activistas en favor de aquellas que integran la comunidad lésbica, bisexual y trans.

Laura, de 43 años, expresa que el futbol es su pasión desde los trece y por ello celebra que espacios como su manada le permitan no abandonar el placer de dominar la cancha, porque “a mi edad era todavía más complicado que nos permitan jugar a las mujeres”.

“Cada vez que vengo aquí, a jugar con mis compañeras, hay una unión de equipo, de amigas, de compañerismo y hacer lo que nos apasiona. Puedo liberarme, desestresarme y convivir con gente muy buena onda”, festeja.

Consciente de la lucha histórica que hay detrás de espacios como “Lobas México”, piensa que pese a que hay mayor visibilidad y espacios, todavía es necesario abrir caminos y exigir apoyo para las mujeres futbolistas.

“A veces estamos un poquito olvidado el equipo femenino. Los apoyos van para el varonil y nos gustaría que nos integraran más, que nos incluyeran”, apunta.

El brillo de “Lobas México” resplandece con la alegría de su portera: Thalía Aguilera, una mujer trans que lleva más de tres años deteniendo las llegadas del equipo rival, por invitación de Laura y “Pato” Gutiérrez.

“Yo antes jugaba en ‘Dragones’. De hecho también jugué con ‘Lobas Trans’, pero este se deshizo, y ahora me quedé con ‘Lobas’ femenil”, cuenta.

Con la certeza de que ofrece lo mejor de sí misma en cada partido y trofeos que respaldan su trayectoria deportiva, Thalía honra en cada juego a su madre, “quien fue una gran portera y me enseñó todo lo que sé”.

Para Thalía, es importante que haya equipos de futbol de la comunidad LGBT porque esto permite que se haga más viral la diversidad y fortalece la unión entre mujeres.

“También nosotras merecemos jugar y tenemos deseos de jugar, que vean que somos buenas jugadoras. No somos problemáticas ni mucho menos, sino que venimos a demostrar lo que sabemos jugando”, expresa Thalía con una sonrisa. Su mayor sueño es que se realice un Mundialito trans en México en una cancha reconocida, para que el país confíe en su capacidad deportiva.

“Pato” Gutiérrez, otra futbolista, lamenta que en los juegos el equipo ha sido víctima de insultos homófobos, en donde han proferido ofensas como “macho” o “ella no juega porque es hombre”. Ante esto, ella invita a eliminar etiquetas, porque “todos tenemos diferentes formas de pensar, de querer y de amar”.

“Yo considero que no existen gays, no existen lesbianas, simplemente somos personas, humanos. Al final de cuentas amamos, y dentro del futbol, como todo deporte, no debe haber ninguna discriminación, porque el deporte es una lucha y una salida para pertenecer a algo. Todos somos personas”.