Confabulario

Cucharadas de memoria

El libro Cuchara y memoria de Benito Taibo es más que un recetario. A partir de la historia, la literatura, la geografía, el cine y otras disciplinas, el autor construye un mosaico de vivencias y reflexiones vinculadas con el acto de comer

El libro Cuchara y memoria de Benito Taibo es más que un recetario o diccionario gastronómico. A partir de la historia, la literatura, la geografía, el cine y otras disciplinas, el autor construye un mosaico de vivencias y reflexiones vinculadas con el acto de comer. Crédito: Germán Espinosa/ El Universal
05/07/2026 |01:05Vicente Alfonso |
Colaboradores Confabulario
Colaboradores Confabulario Ver perfil

En el prólogo a El peregrino en su patria, Octavio Paz evoca el exilio que su familia sufrió por “azares de la guerra civil”. Encontraron refugio en Los Ángeles. Allí, un Octavio de cinco años tuvo que ir a la escuela sin saber inglés: “Al cabo de una eternidad llegó la hora de recreo y del lunch. Al sentarme a la mesa descubrí con pánico que me faltaba una cuchara; preferí no decir nada y quedarme sin comer. Una de las profesoras, al ver intacto mi plato, me preguntó con señas la razón. Musité: ‘cuchara’, señalando la de mi compañero más cercano. Alguien repitió en voz alta:‘¡cuchara!’. Carcajadas y algarabía: ‘¡cuchara, cuchara!’. Comenzaron las deformaciones verbales y el coro de las risotadas”.El asunto no se quedó allí. Al salir de clases, un grupo de compañeros le rodeó:“Algunos se me acercaban y me echaban a la cara, como un escupitajo, la palabra infame: ‘¡cuchara!’ Uno me dioun empujón, yo intenté responderle y, de pronto, me vi en el centro de un círculo: frente a mí, con lospuños cerradosy en actitud de boxeo, mi agresor me retaba gritándome: ‘¡cuchara!’. Nos liamos a golpes hasta que nos separó un bedel”.





El pasaje vincula dos palabras cotidianas que no es necesario explicar: cuchara y memoria. Es a partir de los mismos vocablos que Benito Taibo, el prolífico novelista, periodista y promotor de la lectura, ha publicado una entrañable obra dividida en dos volúmenes: Cuchara y memoria (Planeta, 2025). Ni diccionario ni libro de recetas,sino algo mucho más ambicioso: una obra que en 627 páginas abreva de la historia, la literatura, la geografía y el cine, entre muchas otras disciplinas, para construir un subyugante mosaico de vivencias y reflexiones vinculadas con eso que llamamos comer.

Lee también:

Club El Universal
"Yo me llevé una colección de cuentos de Edgar Allan Poe y una biografía de J.D. Salinger a muy buen precio", presumió el poeta y novelista. FOTO: Archivo/EL UNIVERSAL.

Desde las primeras páginas, el autor deja claro que no es lo mismo comer que alimentarse. Se alimentan los ratones, las ballenas azules y hasta los ornitorrincos —nos advierte—, pero comer es algo más: un ritual que involucra pensamientos e historias, memorias y expectativas. Un acto de amistad.

Organizado por breves entradas dispuestas en orden alfabético, Cuchara y memoria echa mano de las herramientas del cronista de viajes, del ensayista y del memorialista para demostrarnos cómo la comida es una experiencia central en la vida de todo ser humano. No obstante, el autor no comete la pifia de enfocarse solo en sí. Se trata de un libro colmado de presencias, de Luis Buñuel a María del Carmen Isabel Mahojo, de Sor Juana Inés de la Cruz a Francisco Haghenbeck.

Lee también:

No obstante, los intereses de Benito Taibo no son exclusivamente literarios. Vayamos, por ejemplo, a la C de Colonización: tras hacer un breve recuento de los procesos de sojuzgamiento emprendidos por las potencias europeas contra territorios de África, Asia y América, Taibo enuncia una práctica que ha permitido a los pueblos conservar identidad, lenguaje, memoria y cultura: la resistencia alimentaria.Si es verdad que las invasiones han pasado por la imposición de ciertos sabores e ingredientes y el desprecio de otros, también es cierto que con frecuencia “los pueblos colonizados siguieron comiendo lo que comían sus ancestros”. Europa tampoco salió impoluta del proceso: en no pocos casos ingredientes y procedimientos de preparación provenientes de África, Asia y América influyeron en las recetas de los colonizadores. Un ejemplo es la comida inglesa: el kidney pie y el fish& chips fueron avasallados por los curris de India y por la comidaTailandesa. Don Benito lo resume en una frase: “Si quieres comer bien en Inglaterra, lo mejor que puedes hacer es irte a un restaurante de los colonizados y no de los colonizadores”.

Los dos volúmenes incluyen abundantes recetas, entre ellas: una sencilla pero efectiva sopa de ajo y unos mejillones a la Pepe Carvalho, ambas fruto del ingenio de Manuel Vázquez Montalbán, autor de Los mares del sur. Una variación particular de la célebre ensalada César, inventada en Tijuana por César Cardini el 4 de julio de 1924. Una impracticable receta de Leonardo Da Vinci para cocinar pavorreal asado. Una Oda al caldillo de congrio, especialidad de Isla Negra cuya preparación versificóNeruda.

Advertíamos, no obstante, que Cuchara y memoriano es un recetario. Tras esta decisión advierto dos razones: la primera sería ética. En Suspense, volumen de consejos para escritores, Patricia Highsmith establece que para escribir hay dos grandes escuelas: la escuela de los trucos y la escuela de las experiencias personales. La escritora texana se pronuncia por aquellas novelas producto de vivencias reales y sentidas. Una ética similar defiende Benito Taibo con respecto a la cocina: se muestra receloso ante las recetas estandarizadas, que se replican aquí y allá sin tomar en cuenta las condiciones del cocinero y de los comensales. El autor ensalza, en cambio, esa vertiente de la cocina que asume la preparación como un acto empático, solidario y civilizatorio. La escuela de la inteligencia, la armonía y latradición.

Entre líneas advierto otra razón para no escribir un recetario. “Cocinar y comer son dos artes que, sin el enorme placer de la otredad, no sirven para nada”, advierte el autor en su nota introductoria. Si bien consigna cómo suele preparar algunos platos, el libro celebra la comida desde la perspectiva del comensal, y lo hace con la misma pasión con la que habla de la Iliada y la Odisea, del Decamerón y del Robinson Crusoe, así como de la obra de autoras y autores como María Luisa Puga, Jorge Ibargüengoitia y José Emilio Pacheco, entre muchos otros.Porque así como no se puede ser autor sin ser lector, tampoco es posible celebrar la comida y sus misterios sin valorar el hecho de que a ser comensal también seaprende.

“Prueba”, solía decirle su padre a BenitoTaibo cuandole veía dudar frente a un platillo. Escritas con ingenio, oficio, erudición y experiencia, las entradas deCuchara y memoriason una invitación a no perder la fascinación frente a nuevos sabores,nuevas lecturas y nuevas amistades.