Confabulario

4 al hilo: Ruth, Michael, Jean-Bernard y Seymour, por Lázaro Azar

Una cadena de pérdidas sacude al mundo de la música. Un homenaje a esos virtuosos pianistas

Dos de los cuatro músicos recientemente fallecidos: Ruth Slenczynska, quien fue la última discípula viva de Rachmaninov y una niña prodigio que volvió a los escenarios tras una década de silencio y Michael Tilson Thomas, quien renovó la vida sinfónica estadounidense como director, divulgador y gran intérprete de Mahler y la música contemporánea. Crédito: Cortesía de Lázaro Azar
17/05/2026 |01:03Lázaro Azar |
Colaboradores Confabulario
Colaboradores Confabulario Ver perfil

Casi podría asegurarlo: todos hemos escuchado decir que “los muertitos no se van solos: se van de tres en tres”. Dicha creencia popular aparece consignada en la red como “la regla de los tres famosos”, y da por hecho que, “cuando una celebridad muere, otras dos lo harán poco después”. Pues déjenme contarles que –al igual que el número de desaparecidos que crece día a día en nuestro país–, dicha cifra ya creció, con la diferencia de que en el Parnaso pianístico sí han de estar de fiesta, al haber recibido durante los últimos días de abril no a tres, sino a cuatro figuras referenciales que trascendieron al hilo. Permítanme evocarlos, en orden de desaparición:





No sé si seré muy preciso en cuanto a los dos primeros, dado que ambos partieron el miércoles 22, y como desconozco la hora precisa de sus muertes, aplicaré el muy cortés “Ladies first” para mencionar primero –y más ampliamente que a los otros tres– a Ruth Slenczynska y, después, a Michael Tilson Tomas, ambos oriundos de California, donde también fallecieron.

Nacida en Sacramento en 1925, Ruth recuperó hacia el final de su vida la fama que la encumbró durante su infancia. No hubo obituario que no puntualizara que, a los 101 años, era la última discípula sobreviviente de Rachmaninov. Ahí no paraba su linaje. Realizó sus primeros estudios con su padre, Josef Slenczynski, un violinista polaco que fue director del Conservatorio de Varsovia y, tras emigrar a Estados Unidos, más tardó en ver nacer a su hija que en decidir que ella tendría la carrera musical que a él le había truncado la guerra, obligándola a estudiar durante nueve horas todos los días; Josef Hoffman, Alfred Cortot, Egon Petri y Arthur Schnabel completaron su formación.

Lee también:

Jean-Bernard Pommier brilló como intérprete de Mozart y Beethoven bajo la batuta de Karajan, Boulez y Muti, mientras que Seymour Bernstein transformó el retiro de los escenarios en una celebrada carrera como maestro y divulgador musical seguido por nuevas generaciones en YouTube y el cine documental. Crédito: Cortesía de Lázaro Azar.

Considerada “el mayor prodigio pianístico después de Mozart”, dio su primer recital a los cuatro años de edad, a los cinco sorprendió a los críticos con su interpretación de Beethoven filmada para los noticieros Pathé y debutó con orquesta a los siete años, en Paris. De vuelta a los Estados Unidos tocó para 5 presidentes y hasta hizo un dúo a 4 manos con Harry Truman, talento que ignoro que haya tenido alguno de los nuestros.

Cuenta la leyenda que, en 1934, Rachmaninov se lastimó un codo, tuvo que cancelar un recital y, ante la emergencia, fue llamada para sustituirlo; él quiso conocer a quien había salvado la situación y, al ver a una niñita, le preguntó, incrédulo, “¿dicen que tocas el piano?”. Temblorosa, se acomodó en el banquillo y tocó para él. Impresionado, Rachmaninov le pidió que repitiera la obra, ahora, en otra tonalidad. Lo hizo de inmediato y, fue tal la impresión que le causó, que la tomó bajo su tutela por los 3 años siguientes.

Lee también:

A los quince años, Slenczynska decidió cortar toda relación con su padre y abandonar la música, en Forbidden Childhood, su autobiografía publicada en 1957, narra cómo su amor por ésta fue más fuerte y, poco a poco, fue regresando a ella. Primero, dando clases, y tras una década sin pisar los escenarios, volvió exitosamente a ellos y grabó una decena de discos que, recientemente, reeditó Decca como preámbulo al lanzamiento en 2022 de My Life in Music, su último registro.

En el ámbito académico, fue artista en residencia y profesora de la Universidad del Sur de Illinois y, en 1961, publicó un Music at Your Fingertips: Aspects of Pianoforte Technique, cuya primera edición dedicada atesoro. Reconocida intérprete de Chopin, Slenczynska se mantuvo activa casi hasta el final: en la pandemia grabó desde su casa varias sonatas de Beethoven que subió a YouTube para celebrar el 250 aniversario del compositor; siguió tocando en público hasta los 97, y pudo haber seguido dando conciertos por el mundo, de no ser por las caídas que sufrió durante los últimos años, orillándola a internarse en el asilo donde murió.

Michael Tilson Thomas nació en 1944 en Los Ángeles, y aunque lo recordamos más como el director que consolidó el prestigio de la San Francisco Symphony y creó la New World Symphony tras haber pasado como huésped principal por las orquestas sinfónicas de Los Ángeles y Londres, fue también el espléndido divulgador que sucedió a Leonard Bernstein al frente de los Young People’s Concerts de la Filarmónica de Nueva York. Su vocación musical la heredó de sus abuelos, Boris y Bessie Thomashefsky, amigos de Gershwin y afamadas figuras de la escena teatral yidish neoyorquina.

Reconocido apóstol mahleriano, MTT –como era llamado cariñosamente– fue también compositor. En 2010 recibió la Medalla de las Artes por una trayectoria en la que su defensa del repertorio estadounidense contemporáneo ha sido fundamental. Activo hasta 2021, falleció en San Francisco a consecuencia de un tumor cerebral, justo a los dos meses de la muerte de Joshua Robinson, con quien se casó en 2014 tras 38 años juntos y que, además de su esposo, fue su manager e imprescindible soporte profesional.

Al día siguiente falleció Jean-Bernard Pommier a los 81 años –igual que MTT- en Boujan-sur-Libron, una comuna cercana a Béziers, su lugar de nacimiento, en la Occitania. También fue un músico precoz: inició sus estudios a los cuatro años y dio su primer concierto a los siete. A los 14 se mudó a Paris para estudiar con Yves Nat y Pierre Sancan, terminando su formación en Nueva York bajo la guía de Eugene Istomin; a los 16 ganó el Concurso Internacional para Jóvenes Músicos de Berlín, pero fue hasta 1960 que saltó a la fama al recibir de Emil Gilels una Mención Honorífica por ser el finalista más joven del Concurso Tchaikowsky de Moscú.

Solista constante de Karajan, Boulez, Haitink, Mehta, Muti y Rattle, Pommier cuenta con todas las Sonatas de Mozart y Beethoven en su discografía; fue un apreciado camerista y pedagogo que incursionó en la dirección de orquesta a quien Francia condecoró con la Orden Nacional del Mérito y la Legión de Honor.

Finalmente, el jueves 30 partió Seymour Bernstein, quien nació en 1927 en Newark y enarboló, también, una envidiable genealogía musical que incluye a Alexander Brailowsky, Clifford Curzon, Nadia Boulanger y George Enescu. En 1969 debutó con la Orquesta Sinfónica de Chicago tocando el estreno mundial del Segundo Concierto para piano de Villa-Lobos, pero, a pesar del éxito y la gran cantidad de becas y reconocimientos que cosechó, el pánico escénico le orilló a retirarse en 1977 sin decirle a nadie que “ese era su último concierto” y se dedicó a la docencia. Gracias a Ethan Hawke, que lo reconoce como su mentor en el documental que tituló Seymour: An Introduction, este sabio, ameno y ácido profesor ha acaparado la atención de infinidad de pianistas. Hoy, sus consejos musicales suman miles de vistas en YouTube.

Con ellos, hemos perdido cuatro invaluables eslabones que nos mantenían unidos con lo más granado de la tradición pianística. En paz descansen.