Codirige la Compañía Nacional de Danza, pero sólo quiere que la llamen “asesora”

La bailarina Elisa Carrillo fue anunciada por el Instituto Nacional de Bellas Artes como “codirectora artística” de la Compañía Nacional de Danza; en la página oficial de la agrupación aparece con ese cargo. Sin embargo, la artista mexiquense insistió en recientes entrevistas con los medios y en una rueda de prensa que no es funcionaria, sino “asesora”. Vaya, dijo que hará lo mismo que un director artístico como ver la programación, los elencos, las audiciones, pero, repitió una y otra vez, que no es funcionaria sino “asesora”. También dijo que su festival Danzatlán, sigue. Y que sus proyectos con la fundación que lleva su nombre, también. E insistió en que ser “asesora” de la CND no tiene nada que ver con lo que hace su fundación, “son dos cosas muy distintas”, aseguro. Y sus proyectos con el Estado de México, entidad con la que ha mantenido una fuerte relación en los últimos años, también continuarán. Y seguirá, claro, con su trabajo como bailarina en la Staatsballett Berlin. Lo cierto es que, en los hechos, todo podría parecer muy junto y muy revuelto. Por ejemplo: las entrevistas con la intérprete las coordinó el INBA; la rueda de prensa, su fundación. Ambas actividades fueron el mismo día y prácticamente a la misa hora y casi en el mismo lugar. ¿El resultado? Una decena de periodistas amontonados y desconcertados por la logística. Traerán una obra de Nacho Duato, quien fue director de Elisa. Traerán una obra de Anton Dolin, cuya fundación dirige artísticamente Elisa. Seguirá colaborando con Edoméx como artista porque, ya dijo, no es funcionaria sino “asesora”. Durante el gobierno de Eruviel Ávila se le otorgó a la Fundación Elisa Carrillo 7 millones 630 mil pesos, según datos de la propia secretaría de Cultura del Estado. Las líneas parecen tan delgadas que sería bueno conocer los términos del contrato de la bailarina para ser “asesora”. ¿O no?

Se pasan las fechas y no hay convocatoria para los Premios Nacionales de Literatura

Nos cuentan que en la Coordinación Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes están que se truenan los dedos y se jalan de los cabellos porque ya está a punto de terminar febrero y nomás la nueva administración, que encabeza la escritora Cristina Rascón, no ha visto nada de ninguna de las convocatorias de los 15 premios Bellas Artes de Literatura que otorgan con distintas instituciones de los estados y no han sido lanzadas. Una de las cosas que más angustia genera es que el Premio Villaurrutia debió cerrar el pasado 11 de enero y el fallo debe darse en marzo, pero no hay ni jurados designados y menos se sabe a qué horas ni quién podría leer las obras concursantes. Sin embargo, nos cuentan que la mayor alarma está en que Cristina Rascón no ha recibido ninguna llamada de las autoridades de los diferentes estados e instituciones culturales que colaboran con el INBA para entregar estos galardones; hay quien piensa que deberían de haber buscado a la coordinadora en el Festival de Literatura de San Miguel Allende donde Rascón participó como autora invitada y quienes allí la vieron cuentan que no parecía tener ninguna preocupación.

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