[Publicidad]
A sus 88 años, la lingüista Una Canger (Dinamarca, 1938) continúa haciendo trabajo de campo en México, tal y como lo ha hecho desde la década de los 60. La doctora honoris causa por la UNAM mantiene su labor de investigación de lenguas mesoamericanas —es una de las máximas eminencias en el náhuatl y la lengua maya mam— y por lo tanto será la encargada de inaugurar el Coloquio Internacional de Lenguas Indígenas y Minorizadas, Memoria, acción y porvenir de la palabra, que se organiza en el marco del centenario del nacimiento de Miguel León-Portilla.
En la charla, que será el 27 de agosto en la Feria Internacional del libro de las Universitarias y Universitarios (Filuni), Canger hablará sobre “un rasgo característico de las lenguas en México y Guatemala, uno muy diferente, algo que no tenemos en las lenguas indoeuropeas y por eso los lingüistas casi no lo ven. Es algo inesperado, algo no conocido”, adelantó Canger, desde Dinamarca, en videollamada con EL UNIVERSAL.
La especialista teme que su charla pueda resultar muy técnica, es consciente de las complejidades que puede representar la lengua. Sin embargo, para ella su campo de estudio se le facilitó de forma natural toda la vida: “pienso que así como hay gente que nace con música, saben tocar o cantar, yo quiero pensar que tengo una habilidad semejante para las lenguas”, expresa Canger, quien habla danés, inglés, español, polaco, mam, náhuatl (tanto el de siglo XVI y diversos dialectos), entre otras lenguas.
Hubo un hilo que siempre conectó a Canger con México, primero durante sus años de estudiante en la Universidad de Copenhague. Luego vivió un tiempo en Estados Unidos, donde hizo su doctorado en la Universidad de Berkeley (California) y ahí tuvo su contacto directo con lenguas originarias de América. Vivió en Guatemala y viajó por México, antes de regresar a su país, ahora como su profesora de su alma mater donde enseñó k’iché y yucateco. Ahí fue cuando sus estudiantes le pidieron que les enseñara náhuatl:
“Me dijeron ‘muy interesante, muy bueno, pero preferimos estudiar la lengua náhuatl’ porque hay una literatura enorme. Tuve que cambiar y a principios de los 70 me fijé en el náhuatl del siglo XVI”, recuerda. Sin embargo, Canger no se limitó y quiso explorar cómo era el náhuatl contemporáneo, ahí fue donde se topó con la diversidad de dialectos del náhuatl en Guerrero, Michoacán, Durango y Puebla.
Sobre el estado de las lenguas originarias en México dice: “Es diferente la situación de la lengua según los estados. Por ejemplo en el norte de Puebla me parece que la lengua se preserva bien. En general el problema es que la actitud no es muy positiva”, y explica que muchas veces los mismos estudiosos ignoran que el náhuatl no se puede unificar porque tiene muchas variantes. “Mucha gente en México no sabe cuántas lenguas indígenas hay... Es una lucha dura, muchos indígenas sienten que se ríen de ellos, que no se respetan sus lenguas”.
[Publicidad]
Canger identifica que un problema para la difusión y preservación de las lenguas es que “hay poca literatura”. “Falta mucho y no es fácil cambiar la actitud de la gente que piensa que sólo con español podemos seguir avanzando”. Dice que no reconocer el náhuatl “es una pobreza increíble... Nacer con náhuatl obviamente hará que tengas dos lenguas, es una riqueza. Esa es una riqueza que será difícil obtener más tarde en la vida”.
Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.
[Publicidad]










