En un acto de conciencia y si realmente quieren el bien del país, como dicen, los candidatos presidenciales deberían hacer algo para atenuar el nivel de incertidumbre que ha generado la contienda electoral y que amenaza con ir in crescendo.

La madurez política y civilidad que supone el juego democrático deben inducirlos a considerar que México no está para que la pugna política se agudice. A nadie beneficia.

Para nadie es desconocido el ambiente de tensión que está generando la lucha por la Presidencia que libran Meade, AMLO y Anaya, pero menos para ellos, como sus protagonistas.

Por eso tienen la ineludible responsabilidad, igual que sus equipos y seguidores, de abonar a que la liza electoral se lleve a cabo en un ambiente mínimo de paz, respeto y consideración entre ellos, primero, a fin de que se refleje hacia sus potenciales electores después. En lo que va de las campañas, ninguno ha cesado en recibir y lanzar ataques contra sus oponentes, lo que se ha traducido en un lamentable espectáculo que lejos de alentar la participación ciudadana, la desorienta, desanima y puede alejarla de las urnas. El abstencionismo no legitima.

Todas las prácticas legales de la lucha comicial deben ser ejercidas. Las encuestas sobre la intención del voto deben fluir libremente, pues constituyen el pulso de un proceso al que se debe dar seguimiento hasta su desenlace.

Los debates deben ser enriquecedores, honorables y orientadores; deben servir para informar sobre las propuestas de cada uno. No sería aventurado decir que este método podría redituar más a todos que las peleas de pugilato en la que los han convertido.

Por definición, la propaganda no es suficiente para exponer con detalle ante la gente la posible composición, despliegue y realización de la oferta político-electoral. La búsqueda de consenso y del voto se limita apenas a un slogan y a un breve contacto con el electorado.

Aun el uso intensivo, extensivo y abusivo de las redes sociales tiene sus limitaciones y no es suficiente para dar a conocer in extenso un Proyecto de Nación. Y la población quiere saber más. Es condición indispensable para ubicarse en posibilidades de razonar mejor su voto y de optar, efectivamente, por quien confíe más en que le resolverá sus problemas. Las campañas deben ser una muestra de lealtad al país, a la sociedad y al elector, que tiene que decidir entre las diferentes opciones. Con bases, los aspirantes a llevar las riendas de México deberían facilitarle esa tarea, no complicársela.

Sería loable que no convirtieran el derecho a sufragar en una posible pesadilla durante el tiempo que han de ejercer el poder, por la desinformación y la inadmisible demagogia.

Si quienes pretenden gobernarnos se sienten realmente en capacidad de hacerlo bien, están comprometidos con el deber de sembrar desde ahora buenos ejemplos.

La sociedad se los agradecería, la democracia daría pasos firmes hacia adelante y, sobre todo, el país dejaría a un lado los sobresaltos y el mal sabor que está quedando entre la sociedad por la forma en que se desarrolla este acontecimiento. Para decirlo todo, por ningún motivo debe acentuarse la guerra sucia que se radicaliza en los spots. La propaganda negra y las amenazas, vengan de quien vinieren, deben ser desterradas si lo que se quiere es un país mejor. Esos son “argumentos” a los que no debe darse cabida en la disputa por el poder.

Es deber de todo ciudadano revisar a profundidad la experiencia, capacidad, desempeño profesional y calidad moral de cada uno de los candidatos, antes de emitir su voto el primero de julo.

SOTTO VOCE… Al cambiar los sets de televisión por la arena política, Alfredo Adame surge como toda una revelación. Con una amplia visión de la problemática de Tlalpan, propuestas consistentes de realización inmediata y una considerable capacidad de gestión, será la bujía que podría llevar al PVEM a ganar esa alcaldía con él como candidato, así como otros cargos en la CDMX… Aristóteles Sandoval dejará Jalisco hundido en la inseguridad, la violencia y la corrupción. Ésta tiene expresiones grotescas y obscenas de su “representante” en la capital, Alberto Lamas, quien se ufana públicamente de sus derroches por ser el “consentido” del gobernador, según algunos testimonios. Si no es su jefe, alguien debería poner un límite a sus excesos, soberbia e incapacidad, dispendio y fanfarronería. Es ofensivo lo que cuesta a los contribuyentes la famosa Casa Jalisco, sito en la Calle Rubén Darío, la más exclusiva y cara de la CDMX… Julio Menchaca, ex presidente del Tribunal de Justicia de Hidalgo, se enfila directo al Senado por Morena. Todas las encuestas le dan una ventaja inalcanzable… Más que merecido, el reconocimiento con la Medalla al Mérito Ciudadano que la Asamblea Legislativa del DF otorgó esta semana al destacado urbanista, Joaquín Álvarez Ordoñez… Dicen en el cuarto de guerra de José Antonio Meade que en breve se anunciarán sorpresas para reposicionarlo en la justa electoral con posibilidades de ser uno de los finalistas… ¡Ooootra de AMLO!, que seguirá agudizando el temor de los empresarios al declarar que quitará el negocio de la importación de gasolinas a “la mafia del poder”.

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