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El fervor guadalupano y sus tragedias

Desde 1887 los fieles guadalupanos realizan peregrinaciones para ver la imagen de la Virgen de Guadalupe. Lo hacen por distintos medios, sin embargo, algunos han perdido la vida ya sea en su intento por llegar o a su regreso a casa.
17/12/2017
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Texto: Aída Castro Sánchez

Las peregrinaciones guadalupanas que se congregan en la Basílica son una muestra de la devoción que siente el pueblo católico mexicano y que lo lleva a visitar durante todo el año dicho recinto. Los historiadores mencionan que los primeros lugares que acogieron la imagen de la Virgen María fueron la capilla particular del obispado y luego la Iglesia Mayor de México y que en 1887 se iniciaron las primeras peregrinaciones por diócesis, siendo su promotor el padre dominico Benito Paredes.

En 1911 se registraron 130 peregrinaciones a la Basílica y en 1949 la Asociación de Trabajadores Guadalupanos llegó a movilizar a 300 mil peregrinos. Los grandes festejos a la morenita del Tepeyac se inician a la víspera del 12 de diciembre, día en el que millones de católicos le cantan las tradicionales “Mañanitas” y le ofrecen las danzas de sus distintas regiones, entre otras actividades. Hoy más de 7 millones de personas acuden a la Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe, conocida por todos los mexicanos como La Villa.

El 12 de diciembre de 1950 EL UNIVERSAL publicó un desplegado del Comité Ejecutivo de las Obras de Planificación de la Plaza de la Basílica, el cual exhortaba a la población a que ayudara a edificar la Gran Plaza Monumental de la Basílica de Guadalupe en la capital, a través de una Cartilla Guadalupana y la invitaba a comprar semanalmente y durante un año un Timbre Guadalupano, con valor de 20 centavos y pegarlo en dicha cartilla y así contribuiría a “cooperar en el embellecimiento de la Plaza más bella y monumental de América: la Basílica de Guadalupe”.

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En 1950 las autoridades eclesiásticas invitaron a los mexicanos a contribuir con 20 centavos semanales durante un año para construir la Plaza de la Basílica de Guadalupe.

También un 12 de diciembre pero de 1974 el arzobispo de México, cardenal Miguel Darío Miranda y Gómez bendijo la primera piedra del que sería el quinto templo en honor de María Santísima de Guadalupe. Dos años después, el 12 de octubre de 1976, el Papa transfirió el título de Basílica al nuevo templo diseñado por los arquitectos Pedro Ramírez Vázquez, Alejandro Schoenhofer, fray Gabriel Chávez de la Mora y Javier García Lascuráin.

“A piecito andando, iba. Y así volvía. El día entero desde la madrugadita, y hasta bien entrada la noche, lo pasaba en La Villa de Guadalupe; espectador de las danzas, de los adornos florales, oyente de los idiomas indios. Ahora ya no voy a La Villa, pero antes y hasta hace poco tiempo sí”, escribió Andrés Henestrosa (1906-2008) para las páginas de este diario el 13 de diciembre de 1976.

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Entre las manifestaciones de devoción están las danzas indígenas que se realizan en las principales fiestas de Nuestra Señora de Guadalupe.

Hoy, al igual que el polifacético escritor oaxaqueño Andrés Henestrosa, millones de mexicanos acuden a la Basílica de Guadalupe. El culto y la fe que sienten los católicos por la Virgen de Guadalupe ha llevado a incontables peregrinos a visitar su santuario ya sea a pie, en automóvil, en bicicleta, o de rodillas, desde que éste fue levantado de 1531-1556, años en el que se encontraba la imagen de la virgen en la ermita guadalupana de Zumárraga.

Algunas tragedias de los peregrinos
 
 

Sin embargo, el arribo de peregrinos a las fiestas no siempre terminaron en saldo blanco, tal y como ocurrió aquel el 12 de diciembre de 1935. De acuerdo con una nota publicada en este diario, la afluencia de personas a la Villa de Guadalupe dejó 42 delincuentes detenidos en el interior de la Basílica y otros en las afueras. Además, de 130 personas que también fueron aprehendidas por ebrias y escandalosas. En cuanto a heridos, había 21 personas lesionadas a consecuencia de riñas, accidentes y atropellamientos, así como dos personas que se cayeron del cerro.

El 12 de diciembre de 1950 el titular de EL UNIVERSAL dejó constancia de otro saldo rojo: “Tres muertos y 200 lesionados en La Villa”. La nota menciona que centenares de miles de devotos se congregaron en la gran romería de La Villa de Guadalupe para visitar a la Patrona de América. Un niño murió de frío, dos personas fallecieron al ser atropelladas y 200 fueron lesionadas. Además, 73 personas fueron detenidas por la policía por alterar el orden.

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En las páginas de EL UNIVERSAL se pueden encontrar los accidentes que se han registrado con motivo de las festividades guadalupanas donde aquellos peregrinos sufrieron algún accidente en el que perdieron la vida, murieron de frío o durante su visita al Tepeyac cayeron del cerro.

Del 2000 a la fecha han ocurrido otros accidentes que se han presentado previo y durante las celebraciones guadalupanas. Uno fue el 12 de diciembre de 2002, cuando más de diez peregrinos fueron arrollados, uno baleado y otro más apuñalado, además de que fue atropellado el director de seguridad pública en Cuauhtémoc y de dos de sus subalternos.

El 12 de diciembre de 2006, en donde 32 peregrinos que se dirigían a la Basílica de Guadalupe no alcanzaron su destino debido a varios accidentes automovilísticos, como el de Puebla donde un autobús chocó y provocó lesiones a 16 personas; tres mujeres que caminaban por la carretera México-Texcoco fueron atropelladas por un conductor ebrio, y dos niños murieron al ser arrollados en la carretera a San Pedro El Alto, en el estado de México.

El 11 diciembre 2012, cuando ocho personas quedaron lesionadas tras dos accidentes automovilísticos en los que se vieron involucrados vehículos que transportaban peregrinos. Éstos se registraron en la carretera Oaxaca-Izúcar de Matamoros y en la Autopista Puebla-Orizaba. Otro más reciente

Otro más reciente ocurrió este 13 de diciembre en la carretera México-Puebla, con un saldo de 13 personas muertas y ocho heridas, quienes habían ido a rendir culto a la Virgen de Guadalupe y el destino les quitó la vida en un accidente automovilístico.

Cuando se puso en duda su existencia
 
 

En los anales de la historia han quedado registrados dos discursos que pusieron en duda la existencia de la Virgen de Guadalupe y la de Juan Diego. El primero ocurrió cuando el 12 de diciembre de 1794 el doctor Fray Servando Teresa de Mier en presencia del virrey, el arzobispo de México Alonso Núñez de Haro y los miembros de la Audiencia, señaló que “la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe no está pintada en la tilma de Juan Diego, sino en la capa de Santo Tomás apóstol de este reino”. 

El segundo cuestionamiento sucedió en 1996, cuando el último abad de la Basílica de Guadalupe, Guillermo Schulenburg Prado, declaró que la existencia de Juan Diego era “un símbolo y no una realidad”. Poniendo en entre dicho los documentos históricos del siglo XVI que mencionan que la Santísima Virgen se le apareció a Juan Diego por primera vez en 1531 en el Cerro del Tepeyac a quien le dijo que era su deseo que se le labrase un templo en ese llano.

El deseo expresado por la Virgen fue llevado a cabo a través de los siglos. Ese templo como dijo el padre Bravo Ugarte en uno de sus libros y del cual da cuenta la Enciclopedia de México, “moralmente uno, ha sido materialmente múltiple”, no sólo por el constante crecimiento del culto, sino también como consecuencia de la condición demasiado húmeda y frágil del terreno sobre el cual se edificaron varias construcciones.

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En esta imagen se aprecian las construcciones que conforman el santuario guadalupano:  El Templo Expiatorio a Cristo Rey o la Antigua Basílica y a su lado la Parroquia de Santa María de Guadalupe “Capuchinas”. Al fondo, en lo alto se aprecia la Capilla de San Miguel (Cerrito), templo de especial relevancia porque en sus alrededores  la Virgen de Guadalupe, se encontró por primera vez con Juan Diego y brotaron las rosas que el indito llevó a la presencia de Fray Juan de Zumárraga como señal, de acuerdo con los relatos guadalupanos. 

La Virgen de Guadalupe, como dice el historiador David A. Brading “a través de los siglos ha inspirado una ferviente devoción en México porque es el estandarte de la rebelión contra el dominio español y un poderoso símbolo de la nación moderna”. Quizá sea la fe lo que realmente mueve a millones de peregrinos de todo el país y del mundo a visitar a la Patrona de la Ciudad de México, nombrada así el 27 de abril de 1737, según la Enciclopedia de México, aún cuando este viaje les pueda costar la vida.

Fotográfia principal: A través del tiempo hay una incalculable peregrinación de todos los mexicanos que acuden a visitar a Nuestra Señora de Guadalupe quienes, a decir de los historiadores desde 1887 se iniciaron las peregrinaciones por diócesis.

Fotografías: Archivo EL UNIVERSAL.

Fuentes: Archivo Fotográfico y Hemeroteca de EL UNIVERSAL; “El día de la Guadalupe”, por Andrés Henestrosa, EL UNIVERSAL 13 de diciembre de 1976. Enciclopedia de México p.3542-3557; La Virgen de Guadalupe, imagen y tradición, escrito por el historiador David A. Brading. http://www.eluniversal.com.mx/metropoli/cdmx/mas-de-7-millones-de-person.... http://basilica.mxv.mx/web1/-home/Index_Santuario.html

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