La última misión de Rafael Navarro: rastrear vida en el subsuelo de Marte

El astrobiólogo mexicano propuso el estudio de las capas de subsuelo de Marte para rastrear evidencia de vida en el planeta, ya que la radiación cósmica produjo la desaparición de la materia viva que habitaba su superficie, lo cual será posible mediante la Misión ExoMars

rafael navarro
Foto: Archivo
Ciencia y Salud 25/05/2021 10:45 Redacción Actualizada 11:32
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La última investigación del recién fallecido astrobiólogo Rafael Navarro reveló que el estudio de Marte supone una metodología mucho más específica que la utilizada en otras composiciones planetarias, pues la superficie del Planeta Rojo no registra ningún indicio de materia orgánica viva, por lo que el científico mexicano sugirió que la única forma de localizarla será indagando por debajo de las capas marcianas.

La muerte del especialista del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), supuso no sólo una pérdida insustituible para el gremio científico de nuestro país, sino que significó también un vacío para la investigación internacional.

El químico participó en el desarrollo del laboratorio portátil “Sample Analysis at Mars” (SAM, por sus siglas en inglés), de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA).

La aportación del académico en este dispositivo, capaz de analizar la química del suelo, rocas y aire del cuarto planeta del Sistema Solar, le mereció ser inmortalizado en el espacio. Los representantes de la agencia estadounidense bautizaron una de las colinas descubiertas en Marte con el nombre del investigador de la UNAM, quien perdió la vida el 28 de enero del 2021.

La causa de muerte del científico de la UNAM se debió a la covid-19, enfermedad ocasionada por la infección del nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Desde entonces sus colaboradores se han dedicado a divulgar su legado. Este es el caso de José Alfredo Rojas Vivas, estudiante de posgrado que trabajó con Rafael Navarro.

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El estudiante que, junto con el investigador, concibieron que las evidencias de materia orgánica en Marte podrían no estar presentes en la superficie del planeta. En cambio, para localizarlas consideraron la necesidad de buscar bajo las capas del suelo marciano, a más de 1.5 metros de profundidad.

María del Pilar Carreón Castro, directora del ICN, declaró que el estudio publicado en "Astrobiology" acentúa la aportación del investigador en términos astronómicos. El químico, además de formar parte de investigaciones de la NASA, monitoreo a técnicos de la Agencia Espacial Europea (ESA) durante los eventos preparativos de la misión ExoMars. Este proyecto que tiene como objetivo la identificación de vida en Marte, le sirvió para identificar las peculiaridades del suelo marciano.
 

“Utilizando datos de Curiosity encontramos que la materia orgánica podría no estar presente en la superficie del planeta, sino en capas inferiores del suelo marciano, lo que apoya la idea de la búsqueda de estos compuestos en capas más profundas”, argumentó el prospecto a doctor.

De acuerdo con los estudiosos de la UNAM esta tarea no será sencilla. A diferencia de como sucede en la Tierra, donde la evidencia de vida es copiosa, aún no existen pruebas directas que vegete en Marte

Según las declaraciones del doctorando, en un comunicado de la UNAM, la dificultad de observar vida en la superficie marciana se debe a la pérdida de su campo magnético, así como la desaparición parcial de su atmósfera.

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El desvanecimiento de su composición tuvo consecuencias. En la actualidad, la superficie de Marte está expuesta a la radiación cósmica. Hace millones de años, la propagación de ondas electromagnéticas degradó los compuestos orgánicos que formaron parte del planeta.

Para conocer este fenómeno, Navarro González y Rojas Vivas expusieron fragmentos de suelo del desierto de Mojave, pues se considera que su ambiente es análogo al del planeta rojo, a diferentes niveles de radiación gamma, similar a los rayos cósmicos que impactan en Marte.

Según la hipótesis propuesta por los investigadores, la degradación del suelo aumentó a medida que la exposición a la radiación creció. Los resultados revelaron la producción de dióxido de carbono (CO2) y otros compuestos orgánicos, como el metano.

“Cuando la radiación incide directamente sobre los compuestos orgánicos y posibles materiales inorgánicos originados por la vida (carbonatos) pueden ser degradados en forma de dióxido de carbono (CO2) y liberados hacia la atmósfera o al espacio. Este es un factor importante que nos puede dar un indicio de lo que pudo haber pasado en la superficie de Marte”, detalló el maestro en Ciencias Químicas.

En este contexto, Rojas Vivas espera que durante las misiones de ExoMars, que será lanzado en 2022, se estudie la evidencia de materiales orgánicos preservados debajo de la superficie, ya que este dispositivo tiene la capacidad de perforar cerca de dos metros el subsuelo de Marte.

Por su parte, Pilar Carreón expuso que, para los integrantes del ICN, es un compromiso dar a conocer el legado de Navarro González.

“Hay muchos artículos que aún están por salir. En el Instituto nos estamos dando a la tarea de buscar a la persona idónea para que pueda continuar con las actividades que él dejó”, puntualizó.

nrv

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