La investigación de galaxias, liderada históricamente por científicas: astrofísica de la UNAM

La astrofísica Margarita Rosado Solís explicó que el número de científicas en México ha disminuido a la cifra del 25%, pese a que el número de estudiantes mujeres ha aumentado, ya que la ciencia en nuestro país tiene un presupuesto poco favorable

astrofísica de la UNAM
Margarita Rosado Solís, científica mexicana del Instituto de Astronomía de la UNAM. Foto: Captura
Ciencia y Salud 11/02/2021 17:07 Mariana Lebrija Clavel CDMX Actualizada 17:07
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En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, la astrónoma mexicana Margarita Rosado Solís expuso los logros de distintas científicas que tuvieron un papel esencial en la resolución del enigma de las galaxias y la comprensión de sus propiedades, impactando en su estudio y modelo actual. Sin embargo, su contribución ha sido “transparentizada”, por lo que lamentó que en la actualidad la proporción de investigadoras mexicanas se reduzca tan sólo al 25%. 

En la conferencia “Las galaxias y las astrónomas”, organizada por el Museo de la Mujer, la doctora en ciencias astronómicas declaró que una de las primeras astrónomas en participar activamente en el descubrimiento de las galaxias fue Henrietta Swan Leavitt, que determinó que este conjunto de estrellas, nubes de gas, planteas y polvo cósmico no tienen un brillo fijo. En cambio, su luminosidad varía dependiendo del periodo de vida de las estrellas que habitan en ellas. 

Este fenómeno fue nombrado como “relación-periodo-luminosidad” y posteriormente, se estableció la “Ley de Leavitt”. Esta base permitió el cálculo de distancia entre unas y otras. “Gracias a este descubrimiento, que sirve para sacar distancia de objetos lejanos, comenzamos a adentrarnos en el mundo de las galaxias y conocer todo en torno a ellas”, expresó la experta del Instituto de Astronomía (IA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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Astrónomas mexicanas del Instituto de Astronomía  de la UNAM durante la década de 1990. Foto: Captura

Este hallazgo propició que científicos como Edwin Hubble y Albert Einstein propusieran avances como la resolución de la expansión del universo y la teoría general de la relatividad, respectivamente.

De acuerdo con la investigadora, a partir de ese descubrimiento es que en la astrofísica se interesaron en comprender la clasificación morfológica de las galaxias, pues existen diferentes clases, tales como las de tipo elípticas, unas de las más antiguas pues se formaron hace un giga-año; las espirales; que tienen brazos donde se forman estrellas; y las lenticulares, por su forma parecida a los anteojos. 

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En este contexto, Caroline Herschel y su hermano William concibieron el modelo actual de nuestra galaxia, mejor conocida como la Vía Láctea, que está constituida por sus brazos espirales, un disco delgado y núcleos de estrellas viejas que se renuevan constantemente, formando nuevas estrellas incesantemente. Para Rosado Solís esa observación fue de gran importancia, ya que “nosotros estamos inmersos en ´el camino de Santiago -como también se conoce a nuestra galaxia- por lo que era muy difícil estudiarla y ahora conocemos muchas de sus propiedades”. 

En consonancia, la también integrante del Observatorio de Marsella en Francia mencionó que Yvonne Gergelin, que fue maestra suya, creó el modelo de los brazos espirales de galaxias como la Vía Láctea, que forma parte del “Grupo local” al que también pertenecen Andrómeda, Ojo Negro y Bode. 

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Yvonne Gergelin, quien propuso la teoría de brazos espirales de las galaxias. Foto: Captura

Por otra parte, la especialista en instrumentación astronómica reconoció la labor de la astrónoma estadounidense Vera Rubín, que desde los albores de su infancia mostró visible interés por los fenómenos que se avistaban en el cielo que, observaba cada noche desde su ventanal orientado al norte de Washington, la ciudad donde residió desde los 11 años.

Posteriormente, la astrofísica narró que Rubín alimentó su sed de conocimiento consultando libros especializados que hallaba en la biblioteca a la que la llevaba su padre, el mismo que le ayudó a construir su primer telescopio, a base de cartón, con un objetivo de dos pulgadas el cual la ayudó a aumentar su visión del alineamiento de los planetas durante su adolescencia. 

Al crecer, la científica estadounidense comprendió que el efecto Doppler, utilizado para medir la distancia entre galaxias, desde su variación de longitud de onda cambiaba al momento en que el observador se alejaba este aumentaba o disminuía si se cercaba. Para entenderlo, explicó la investigadora, comparó el fenómeno galáctico con el sonido de una sirena de ambulancia: “Cuando esta se acerca más, su sonido es más agudo y cuando se aleja, la percibimos como un sonido grave”.

“Las galaxias están en rotación, lo percibimos como si una parte se acercara y otra se alejara, la velocidad decrece conforme nos acercamos al centro”, añadió. Fue así de Vera Rubín descubrió, al medir las curvas de rotación de muchas galaxias, que no decaen sino que permanecen constantes o aumentan. “Su descubrimiento es un hito en la astronomía actual. Sin embargo, no le dieron el premio Nobel”, manifestó Margarita Rosado. 

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Foto: Captura

En este contexto, la catedrática de la UNAM hizo énfasis en el reconocimiento otorgado a Andrea Ghez por sus estudios observacionales del centro de nuestra galaxia, por los que descubrió que esta tiene un agujero negro supermasivo. “Es difícil verlo en la luz visible por las nubes de gas y polvo”, mereciendo el Premio Nobel de Física 2020. Esta científica fue la cuarta mujer que lo obtiene en comparación a los 200 hombres que lo han recibido, ahondó la egresada de la Facultad de Ciencias (FC). 

Por su parte, Rosado Solís narró que siempre le gustaron la ciencias, las matemáticas y el cielo. “Hay que quitarse de la mente los preconceptos que las mujeres no somos buenas en la astrofísica y desarrollar nuestra vocación científica”, pues hasta la fecha, agregó, que “hemos sido ´transparentizadas´ y somos perfectamente capaces de estudiar y tener éxitos en materias científicas”, puntualizó. 

La investigadora, que a lo largo de los años se ha dedicado al estudio la relación entre estrellas masivas y gas en galaxias, lamentó que en la actualidad, la proporción deastrónomas en México es menor al 25%, cifra que disminuyó en comparación del 33% de mujeres astrónomas que se calculaban en la década de 1990. Sobre este fenómeno explicó que “el número de estudiantes mujeres ha aumentado pero la ciencia en México tiene un presupuesto muy poco favorable para desarrollar más. Tenemos capacidad pero no el dinero”. 

La conmemoración de esta fecha fue establecida el 22 de diciembre de 2015, aprobado por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) con el objetivo de hermanar la comunicación entre científicas y jóvenes interesadas en el quehacer de la investigación en áreas “STEM “ por sus siglas en inglés) que abarcan la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas.

nrv

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