Especialista expone otras formas de mutilación genital femenina normalizadas en México

Amneris Chaparro, doctora en teoría política del CIEG, expuso que la mutilación genital femenina también es ejercida en México, a través de la intervención quirúrgica genital en personas intersexuales y procedimientos obstétricos innecesarios

Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina
Una mujer protesta en contra de la mutilación genital femenina (FGM, por sus siglas en inglés). Foto: AP, archivo
Ciencia y Salud 06/02/2021 00:10 Mariana Lebrija Clavel México Actualizada 18:04
Guardando favorito...

En el marco del Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, la doctora Amneris Chaparro Martínez expuso que este ejercicio afecta física y psicológicamente a millones de mujeres en el mundo, provocando desde daños irreversibles en los tejidos vaginales hasta la muerte, y es tan sólo una más de un conjunto de prácticas de control que buscan reproducir las desigualdades entre mujeres y hombres, por lo que consideró que aún falta mucho por desestigmatizar el género.

“La mutilación genital femenina no tiene ningún beneficio para la salud, de ninguna manera, y no hay argumento que pueda justificar su existencia”, declaró la doctora en teoría política.

En entrevista con EL UNIVERSAL, la integrante del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) explicó que la mutilación genital femenina (MGF) se ha ejecutado a lo largo de distintas épocas y civilizaciones, por lo cual, no hay un espacio temporal especifico en el que se diera lugar a las primeras prácticas que consisten, principalmente, en la escisión parcial o completa de los genitales externos de la mujer.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la MGF se divide a través de cuatro clases de procedimientos. El primero, clasificado como “tipo 1” consiste en mutilar la parte visible del clítoris o mejor conocida como glande; El “tipo 2” separa el glande del clítoris de los labios vaginales menores; el “tipo 3” o infibulación produce el estrechamiento de la abertura vaginal, cortando los labios y recolocándolos a modo que sólo quede una pequeña apertura que posibilite la emisión de orina y la salida de sangre menstrual; y el “tipo 4” es todo aquel procedimiento que lacere los genitales, como la perforación, raspado o cauterización de los mismos.

También lee: Mutilación genital femenina: una práctica atroz

La ejecución de estos métodos, agregó la investigadora, depende del tipo de sociedad en que se practique. Sin embargo, las cuatro son formas de control y de desigualdad de género, que subordinan a las mujeres y las colocan en un estrato de inferioridad.

La doctora en teoría política explicó que estas prácticas son llevadas a cabo por circuncisores tradicionales, liderados por matronas, que a su vez, también padecieron la escisión genital y que más tarde se dedican a este ejercicio.

mitulacion_genital_femenina.jpg
Niñas y niños masái,en una procesión por la aldea keniana de Mosiro, con cánticos a favor de la educación y contra de la mutilación genital femenina. Foto: EFE/Patricia Martínez, archivo

Chaparro Martínez atribuyó a este fenómeno a la fuerza ideológica que ejercen los mandatos de género en sus sociedades, ya que reproducen el cómo deben comportarse. “En estas prácticas intervienen toda la comunidad de mujeres”, agregó.

Para comprender su participación, la socióloga expuso que tiene que ver con su posicionamiento dentro de las estructuras sociales, el cual produce decisiones acríticas: “Estas mujeres actúan a partir de la economía racional en la que se cuestionan ¿qué es lo más conveniente para una niña? ¿qué siga esta tradición, que la hará parte de la sociedad o revelarse y convertirla en una paria de su propia comunidad?”, lo que las posiciona en una situación en las que les es muy difícil oponerse a los mandatos de sus tradiciones aunque los encuentren problemáticos, el precio a pagar puede ser igualmente terrible”, profundizó.

Agregó además que hay casos en Inglaterra o Estados Unidos donde profesionales de la salud ejecutan estas prácticas “y sin importar que estas se realicen con mayor higiene, forman parte de la MGF”, aseveró la especialista en economía y ética social.

¿Hay casos de Mutilación Genital Femenina en México?

La catedrática en materia de no discriminación y sensibilización de género expresó que en el caso de México, la MGF se ejecuta a través de otras formas de intervención y mutilación genital, como es el caso de personas intersexuales. “Esta condición biológica -ahondó Amneris Chaparro- se presenta cuando una persona nace con una genitalidad ambigua y categorizar si será mujer u hombre es una decisión de la familia y del personal médico para mutilar los genitales para que sean asociados a un solo género asignado”.

Otro tipo de MGF que ocurren en nuestro país es la “episiotomía”, la cual se ejecuta durante el parto. Esta consiste en la ampliación de la vagina, a través de un corte, pues de acuerdo con estadísticas oficiales más del 80% de mujeres pasan por este proceso sin que lo requieran para tener un parto en condiciones óptimas.

También lee: Mutilación genital femenina: qué es y en qué países se practica

“Todo esto entra en el paraguas de la violencia obstétrica donde muchas de las practicas que se realizan no responden a los interés de las mujeres sino del personal médico”. La doctora ejemplificó que “la forma en que están constituidos los quirófanos y que posicionan a las mujeres recostadas para dar a luz es una invención muy reciente (siglo XIX), donde es mucho más cómodo para los ginecólogos trabajar así pero para las mujeres lo mejor es parir de pie o en cuclillas”.

Consecuencias 

En cuanto a las repercusiones físicas y psicológicas que produce la MGF, la especialista explicó que entre las complicaciones inmediatas se encuentran el dolor intenso, las hemorragias, la inflamación o infección de los tejidos genitales, así como problemas menstruales u urinarios, mayor riesgo de complicaciones del parto, desencadenado la mortalidad neonatal o de la misma madre. Del mismo modo que causa depresión, ansiedad y  trastorno de estrés postraumático.

En este contexto, la catedrática recordó que “las desigualdades de género se encuentran tan arraigadas que parte de la normalización de una desigualdad es que no se vea (…) y son reforzadas por las mismas personas que las sufren”. Sin embargo, reflexionó que “desde nuestro privilegio podemos pensar que es muy fácil salir de este tipo de sociedad pero no lo es”.

También lee: Sudán prohíbe y criminaliza la mutilación genital femenina

“Hasta entre las mujeres más liberadas -entrecomilló- continúan los estigmas; 'si no te casas a determinada edad, si no tienes hijos o si no tienes una pareja estable'; también son formas de estigma y formas de control, que están aceptadas en nuestras sociedades pero siguen reproduciendo que las mujeres pertenecemos a ciertos lugares”, sólo que en los casos de MGF, el peso y las consecuencias son mayores, ya que pueden condenar a las mujeres hasta la muerte, en búsqueda de continuar fomentando estas prácticas, profundizó.

fjb
 

Guardando favorito...

Recomendamos

Comentarios