El interés de empresas sobre el cuidado del medio ambiente es una tendencia que ha tomado fuerza en los últimos años a escala global. En México, cada vez son más comunes los anuncios de empresas como Cooperativa Pascual, que se planteó como objetivo eliminar el uso de popotes en sus bebidas, así como de Walmart México, que informó sobre una estrategia para reducir la utilización de bolsas de plástico en sus tiendas de autoservicio.

Otras multinacionales como Grupo Modelo también dieron a conocer el cambio de sus six packs de cerveza para eliminar el plástico; Bimbo buscó reducir el uso de ese mismo material en envolturas, y Tetra Pak informó que sus empaques usan cartón 100% sustentable, entre otras múltiples estrategias puestas en marcha por empresas.

Luis Manuel Guerra, especialista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y fundador del Instituto Autónomo de Investigaciones Ecológicas (INAINE), explica que la sustentabilidad es un sistema que se gestó en los años 60, cuando economistas analizaron las tendencias y pronósticos globales bajo la anticipación del agotamiento de recursos naturales.

“Se diseñó una idea de modelo económico para satisfacer las necesidades lícitas de la población sin poner en riesgo las futuras.

Lo importante fue que hubo límites al crecimiento”, señala el especialista.

Actualmente, organizaciones civiles, grupos sociales, gobiernos y empresas han reforzado las estrategias de cuidado al medio ambiente y, de manera reciente, las redes sociales favorecen las conversaciones en distintas esferas públicas para apoyar marcos regulatorios enfocados en la sustentabilidad.

El sector bursátil tampoco ha sido ajeno a esta tendencia. Ahora existe el Índice de Sostenibilidad Dow Jones como uno de los principales referentes en el análisis de estrategias de responsabilidad social de las compañías públicas; en México está el IPC Sustentable.

“Estos índices miden a las empresas y su desempeño en cuanto a sostenibilidad, y si salen mal, el mercado las castiga. No sólo es un tema amigable, sino que pierden valor como compañía”, explica Eduardo Domínguez, subdirector de McBride Corp, consultora especializada en sustentabilidad.

“Muchas empresas ocupan el tema como marketing, pero también esto forma parte de las tendencias”, dice.

“Las organizaciones están asumiendo programas y proyectos para contribuir y mitigar el cambio climático desde hace varios años, buscan alternativas que permitan tener un menor impacto y esto ha sido una tendencia fuerte en las bolsas de todo el mundo”.

Empresas apuestan más por cuidar el ambiente: sí es negocio
Empresas apuestan más por cuidar el ambiente: sí es negocio

En la actualidad, las generaciones millennial y centennial han mostrado mayor interés por el medio ambiente.

“Entre los jóvenes hay desesperanza porque sigue aumentando el desequilibrio ecológico. La creciente presencia de plásticos y demás problemas revivió las ideas de mediados del siglo pasado”, asegura Guerra.

Los expertos coinciden en que el término sustentabilidad, sostenibilidad o desarrollo sustentable cuenta con tres pilares: el enfoque económico, la visión social y el impacto ambiental.

“Un popote no es el problema, la verdadera problemática es mucho más grande. Por ejemplo, hay empaques que no son 100% reciclables, entonces la industria está buscando herramientas que la lleven a tener un mejor desempeño en cumplimientos ambientales”, destaca Domínguez.

Las compañías buscan consultoría sobre estos temas porque están interesadas en alcanzar certificaciones como el distintivo de Empresa Socialmente Responsable, agrega.

Economía circular

Frente a los distintos retos, las firmas también han comenzado a optar por una nueva forma de sustentabilidad a través del concepto de economía circular, es decir, un ciclo virtuoso al usar materiales e insumos.

Alfredo Román, gerente de Medio Ambiente y experto en economía circular de Tetra Pak México, explica que el principal reto que tiene la industria es administrar los recursos que usa, que son finitos, con el impacto más bajo posible al medio ambiente, siendo sustentable y rentable.

“Toda la industria debe caminar hacia la economía circular porque es una forma de aprovechar los recursos de forma infinita. Es fundamental saber cómo podemos ser administradores de nuestra materia prima sin causar un impacto ambiental mayor”, explica.

El objetivo de la economía circular va desde ahorrar la mayor cantidad de recursos posible, optimizar su uso, analizar cómo reutilizarlos y buscar el menor daño al planeta, para que al final las industrias puedan mantenerse sostenibles en el tiempo, asegura.

Diversidad

Hay una diversidad de estrategias sustentables que varían por sector y empresa. Un ejemplo es el caso de la cadena de tiendas Coppel, la cual, pese a no tener producción o fábricas, se enfoca en el impacto a su talento humano, desarrollo de capacidades, alimentación, reciclaje, reducción de consumo de energía y reforestación.

Cooperativa La Cruz Azul ha invertido en plantas de aguas residuales, viveros enfocados a reforestación, rehabilitación de viviendas y escuelas afectadas por el sismo de 2017, mientras que DHL Express México tiene como meta lograr cero emisiones para 2050. En desarrolladoras de vivienda como Quiero Casa, la estrategia se centra en ecotecnologías y captación de agua pluvial.

El sector tecnológico ha encontrado su forma de impulsar estrategias sustentables: KIO Networks, firma enfocada en tecnologías de la información, de manera reciente desarrolló un proyecto para que 100% de la energía que consumen sus centro de datos sea verde o de fuentes renovables.

La manera de buscar la sustentabilidad es diversa, pero el enfoque es el mismo: cuidar al medio ambiente.

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