Un escenario adverso en el conflicto en Medio Oriente podría llevar a promedios del precio del petróleo en 100 dólares por barril, una caída de 10% en los mercados bursátiles mundiales, provocando mayor inflación y menor crecimiento, alertó Fitch Ratings.
En dicho escenario, México tendría una reducción de un punto porcentual en su Producto Interno Bruto (PIB), con impactos vinculados a aumentos de precios y menor desempeño económico.
El golpe, de acuerdo con el análisis de Fitch, no sería homogéneo y se transmitiría principalmente por canales indirectos. Para México, el principal riesgo no radica en un choque directo de suministro energético, sino en el efecto inflacionario derivado del encarecimiento del petróleo, así como en condiciones financieras más restrictivas que afectarían el consumo y la inversión.
La calificadora señala que, aunque el país cuenta con factores mitigantes como el acceso a gas natural proveniente de Estados Unidos, coberturas y mecanismos de traspaso de costos en el sector energético, el impacto más relevante vendría por el deterioro en el poder adquisitivo de los hogares y una posible prolongación de tasas de interés elevadas.
En este contexto, sectores vinculados al consumo discrecional, comercio minorista y bienes duraderos serían de los más afectados, debido a una menor demanda ante el aumento de precios. A esto se suma el encarecimiento de insumos clave como combustibles y transporte, lo que presionaría márgenes en industrias como la automotriz, aerolíneas, agricultura y químicos.
Diversificación de fuentes energéticas en México, clave ante aumento de precios
Fitch también advierte que el incremento en los precios energéticos podría retrasar la recuperación de diversos sectores en América Latina, al tiempo que elevaría los costos logísticos y de producción, generando un efecto dominó sobre cadenas de suministro. En el caso mexicano, este impacto sería parcialmente contenido por la diversificación de fuentes energéticas y esquemas contractuales que permiten trasladar parte de los costos.
No obstante, el escenario adverso contempla que la presión inflacionaria limite el margen de acción de los bancos centrales para recortar tasas, lo que endurecería las condiciones de financiamiento y afectaría tanto a empresas como a consumidores. Bajo estas condiciones, el menor dinamismo económico y la caída en la demanda interna explicarían la reducción estimada de un punto porcentual en el crecimiento del PIB de México.
En contraste, algunos sectores podrían beneficiarse del entorno, particularmente los relacionados con la producción de petróleo y biocombustibles, que verían mejoras en ingresos ante mayores precios internacionales, aunque con riesgos asociados a intervenciones gubernamentales para contener el impacto en los consumidores.
Latinoamérica, con impactos variados en corporativos, dice Fitch
En Brasil, el impacto sería más severo debido a su sensibilidad a las tasas de interés. Fitch advierte que mayores costos de energía podrían retrasar la flexibilización monetaria, en un contexto donde las empresas ya enfrentan presiones en sus flujos de efectivo tras un periodo prolongado de tasas elevadas.
El encarecimiento del diésel, en particular, tendría efectos inmediatos sobre transporte, alimentos y precios en general, lo que podría mantener la inflación persistente y prolongar condiciones financieras restrictivas.
En Colombia, el riesgo proviene del aumento en la dependencia de gas importado y de la volatilidad de los precios internacionales. Esto podría presionar la rentabilidad y liquidez de las empresas de servicios públicos, especialmente ante contratos más cortos que permiten una transmisión más rápida de precios. En Argentina, en tanto, el encarecimiento de las importaciones energéticas tendría efectos fiscales y sobre la cadena de pagos del sector eléctrico, debilitando la capacidad del gobierno para sostener subsidios y elevando tensiones financieras.
Otros países presentan cierto grado de resiliencia, aunque no quedan exentos. Chile y Perú cuentan con matrices energéticas más diversificadas o con mayor peso de producción doméstica, lo que reduce el impacto directo de los precios internacionales; sin embargo, enfrentan presiones inflacionarias y menor crecimiento.
En Centroamérica y República Dominicana, el vínculo con el gas estadounidense y mecanismos de traslado de costos ofrecen cierta protección, pero un choque prolongado podría afectar variables clave como remesas, turismo y finanzas públicas.
mcc
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