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Cuando termina una relación de pareja, en ocasiones, uno de los dos propone quedar como amigos. Hay razones que hacen de ésta una mala opción. ¿Por qué no ser amigo de tu ex? Un estudio realizado en la Universidad de Connecticut sugiere que, cuando dos personas deciden tener una amistad después de terminar una relación amorosa, la relación amistosa es menos satisfactoria que con otros amigos.
Quienes primero fueron pareja son amigos que ofrecen menos apoyo emocional, muestran menor interés por la felicidad del otro y tienen menos confianza para platicarse acerca de sus citas, escapadas amorosas o satisfacción sexual con una nueva pareja. Insistir en tener una amistad con tu ex por las razones equivocadas puede traer a ambos mucho dolor. Las siguientes NO son buenas razones para ser amigo de tu ex:
Subsanar el dolor del rompimiento
Algunos proponen una amistad post-pareja para compensar al otro por el dolor causado. Sin embargo, este tipo de apoyo no ayuda a que tu expareja siga adelante con su vida. Al contrario, esto hace que dependa de ti. ¿Significa esto que debas convertirte en un monstruo de egoísmo y dejar que se las arregle como pueda? No necesariamente, si en verdad quieres darle apoyo, asegúrate de que tenga el soporte de amigos o familiares. Tu intervención directa, a través del confort que le puedes ofrecer, lejos de ayudarle, le perjudica. La realidad es que cada uno es responsable de las propias emociones y sentimientos, y de cómo los maneja.
Hacer la separación menos dolorosa
La amistad con tu ex, inmediatamente después de la ruptura, les impide a ambos avanzar y tomar decisiones. Este tipo de conexión podría obstaculizar la elaboración del duelo o evitar el esfuerzo por salir y conocer gente nueva, una vez procesada la separación. Si bien la idea de la amistad les proporciona alivio a corto plazo, ésta aumenta la incertidumbre. Los dos están en peligro de moverse en una montaña rusa emocional, entre la tentación de seguir como pareja y limitarse a ser amigos.
Divinizar a tu expareja
Toma en cuenta que hay una razón por la que tu ex no está contigo: su actitud irritante, infidelidad, falta de interés, abuso de la bebida o agresividad. Recordar esto te ayuda a no idealizarle. Endiosar a tu expareja, y tenerla cerca a través de la amistad, es una peligrosa tentación a compararla con tus prospectos o correr a ella siempre que las cosas no vayan bien en tu nueva relación. El autosabotaje es evidente: te pones el pie cuando estás tratando de seguir con tu vida. Hay que cerrar una puerta, y cerrarla completamente, antes de abrir otra.
Retenerla por si acaso
Si fuiste tú quien decidió terminar la relación de pareja, es probable que tu ex siga enamorad@ o albergue una esperanza de volver a estar juntos. Si éste es el caso, déjal@ ir, pues si le propones una amistad, le será muy difícil entender que son sólo amigos. Con facilidad confundirá tus mensajes o atenciones: “Acaso me ofrecería un té ahora que estoy enferma si no me amara y no quisiera estar conmigo?”. Vemos lo que queremos ver. Evita darle falsas esperanzas al establecer un límite claro por medio de la ruptura de contacto.
Autoengañarse
Si el otro decidió romper y tú sigues enamorad@, es aun más peligroso permanecer como amigos. Difícilmente va a cambiar la situación. Evita caer en el error de pensar que, con tus encantos, mediante la amistad puedes hacer que resurja el amor. No te engañes, quizás albergas la esperanza de que terminará en tus brazos la próxima vez que se vean. Al intentar por todos los medios de que cambie de parecer te expones a que se porte cruel y te rompa el corazón.
¿Cuándo sí es una buena idea la amistad?
Hay algunas circunstancias que facilitan la amistad post-relación amorosa. Es posible tener una buena amistad si se cumplen las siguientes condiciones:
- Reglas claras: no pedir consejo acerca de las nuevas relaciones o no volver a discutir viejos conflictos. Para lograr esto, es necesario liberar el resentimiento generado durante la relación. La amistad no resolverá los problemas anteriores. Hay que dejar el alma “limpia” antes de iniciar una nueva relación de amistad.
- Rompimiento por acuerdo mutuo. A veces se pierde la pasión y los miembros de la pareja deciden sólo ser amigos. En este caso, la transición a la amistad se da de manera natural.
- Libertad verdadera. Ninguno de los dos, honestamente, resiente el hecho de que salgan con otras personas, ni insiste en seguir teniendo privilegios asociados a una relación de pareja: trato especial y cariñoso, o contacto físico frecuente.
Aun cumpliendo las condiciones anteriores, para que la relación de amistad funcione, se recomienda un periodo de enfriamiento. Las emociones no se prenden y apagan con un switch, como el de una lámpara. Los expertos aconsejan dejar pasar seis meses. Una vez pasado este periodo sin contacto, pregúntate si todavía se deseas tener una amistad.
Ser amigo de quien fue tu pareja requiere madurez y esfuerzo. Analiza honestamente tus razones para proponerle a tu ex una amistad. Pregúntate también si estás dispuesto a hacer todo el trabajo necesario y si lo vale.
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