Tras el show de Ficrea ¿convienen o no las sofipos?

Independientemente de las lamentables tranzas de Olvera Amezcua, ofrecen mejores rendimientos que los bancos, siempre y cuando cuentes con un perfil tolerante al riesgo
OTRAS
13/04/2015
01:40
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Cero Varo
Periodista egresado de la UNAM, con estudios en Economía. Coleccionista de billetes y narrador de sus historias, entre otras curiosidades financieras
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La noticia le hemos visto hasta el cansancio en la tele o en los periódicos: la intervención a Ficrea por presunto fraude.

A partir de todo ese desmadre, muchas personas escucharon por vez primera la palabra "sofipo" y otras que ya la conocían empezaron a dudar seriamente de la posibilidad de ahorrar en ese tipo de instituciones financieras.

Pero veamos... ¿qué diablos es una sofipo? Así se les llama a las Sociedades Financieras Populares que surgieron allá en el 2005, en el marco de la Ley de Ahorro y Crédito Popular. De hecho fueron autorizadas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, y por ahí del 2007 lograron su mayor crecimiento.

Funcionan de manera parecida a los bancos, con la diferencia de realizar menos operaciones a cambio de ofrecer ciertas ventajas a usuarios de bajos ingresos.

Por ejemplo, operan en zonas donde existe poco acceso a los servicios bancarios tradicionales, además de ofrecer microcréditos ajustados a las características del interesado. Tal vez su mayor atractivo es justo el ahorro, porque dan más rendimientos que los ofrecidos por los bancos (más o menos 6% contra un 3%).

¡Pero aguas!, las sofipos se recomiendan para perfiles con mayor tolerancia al riesgo, ya que al ser relativamente nuevas tienen una menor infraestructura y no siempre se cuenta con la mejor información para poder elegir la que mejor convenga.

Ese fue en parte el problema con Ficrea, pero ¿qué sucedió ahí? Supuestamente operaba en la lógica de captar ahorro y con esos recursos ofrecer créditos, cuyos intereses se regresaban a los ahorradores como ganancias. En apariencia lo hacía bien, pues incluso en 2014 buscaba convertirse en banco. Pero fue justo el año pasado cuando la Comisión Bancaria descubrió triangulaciones de dinero, créditos que no existían, entre otras memorables tranzas.

Sucedió así lo que ya todos sabemos: el dueño y presunto responsable, Rafael Antonio Olvera Amezcua, dejó en la incertidumbre a unos 6 mil 500 clientes, mientras que la joven Asociación Mexicana de Sociedades Financieras Populares (Amsofipo) tuvo que aceptar la necesidad de reforzar su regulación.

Aunque los ahorradores no debían estar en el desamparo. Toda sociedad de ahorro y crédito popular tiene la obligación de contar con un fondo de protección -algo así como el IPAB de los bancos- mismo que cubre a cada usuario hasta por 25 mil UDIS, unos 131 mil pesos aproximadamente. Por ello los afectados han solicitado el seguro de depósito para habilitar la cobertura, pero la bronca es para los que tenían guardado más de esa cantidad, pues ellos ya dependen de que los activos de Ficrea alcancen para pagarles íntegramente.

Pero... contra lo que se pudiera pensar, las sofipos en realidad no han entregado malas cuentas. Si nos damos una vuelta por el Buró de Entidades Financieras observamos que, de las 46 actualmente autorizadas, unas 19 tienen reclamaciones y de esas sólo ocho superan las diez quejas.

Por otra parte, la resolución favorable al usuario de esas reclamaciones es del 46%, según informa Condusef. Puedes revisarlo tú mismo a detalle al darle clic en su Buró de Entidades Financieras, sección sofipos, donde se desglosa el comportamiento de cada sociedad.

Ahora bien, la posibilidad de malos manejos no es exclusiva de las sofipos, sino de cualquier otra opción financiera, incluidos los bancos. Pero como en todo, existen recomendaciones para evitar sorpresas, tal como revisar que los contratos existan en el Registro de Contratos de Adhesión, que sus tasas se expresen en términos anuales y que la inversión cuente con opción de renovación automática.

Al menos tras la crisis del "ficreagate" se vislumbran ajustes jurídicos por parte de legisladores, ya que la Comisión Permanente recién integró un equipo para modificar la Ley de Ahorro a fin de evitar otro problema por el estilo. Pero bueno, como siempre, todo a la mera hora.

No obstante, el futuro de las sofipos no depende tanto de la sombra de Ficrea, sino más bien de su propio crecimiento en el mercado. Elegirlo como opción es una decisión que obedece a tu propio perfil y pues sí... a tus necesidades. Ya te compartiré en próximas entregas algunas alternativas. Y por cierto, ¡bienvenido al blog!

 

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