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Feminización de la migración

31/05/2017
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Actualmente, México atraviesa una crisis de derechos humanos y violencia, a la par de otros fenómenos, se ha traducido en numerosas violaciones de derechos humanos de las personas migrantes y aquellas sujetas a protección, es decir las que buscan asilo y refugio. De igual manera, el sistema vigente propicia la criminalización de aquellos que huyen de la violencia o que van en busca de mejores oportunidades a falta de modelos económicos incluyentes y de un Estado que no logra brindar una protección adecuada.  Ello ha llevado a una securtización de la agenda migratoria en la región. El incremento de la presencia de grupos del crimen organizado y la evidente colusión de diversas autoridades migratorias y policiales, han hecho de las y los migrantes un grupo en situación de vulnerabilidad extrema. México es un país de tránsito, pero también expulsor y receptor de migrantes, lo cual hace que las dinámicas y proceso migratorios a su interior sean aún más complejos. Históricamente, Estados Unidos ha sido el principal país destino de migrantes mexicanos, de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Población (CONAPO) alrededor de 11 millones de personas de origen mexicano residen en dicho país. Aunque en años recientes se ha registrado un incremento de la población mexicana que retorna al país, reduciendo la tasa neta de emigración a Estados Unidos[1].

Para entender el proceso migratorio a cabalidad, es importante sumarle la evolución  de los flujos y dinámicas, entre ellos la feminización de la migración, entendida como el incremento sostenido de mujeres que abandonan su país en busca de mejores oportunidades y calidad de vida en el exterior. A raíz de los cambios en el ámbito económico, social, cultural y político, las mujeres han incrementado su participación en estos flujos migratorios, dejando atrás la concepción tradicional de la emigración de mujeres únicamente como factor de reunificación familiar. Actualmente, las mujeres emigran por una variedad de causas, para escapar de la violencia doméstica y del crimen organizado, encontrar empleo mejor remunerado y tener una mejor calidad de vida. Una gran parte de las mujeres migrantes indocumentadas se insertan en el mercado realizando lo que se denomina trabajo reproductivo remunerado, es decir trabajos domésticos y de cuidado. Ello surge como consecuencia de la división sexual del trabajo y de la creciente demanda de este trabajo en el exterior y de horas flexibles y bajos salarios. El rol cambiante de las mujeres, incluyendo su mayor inserción en el mercado laboral y la flexibilización y desregulación del trabajo como producto de la economía mundial, han impactado en  las distintas etapas de proceso migratorio y han jugado un papel importante en el transnacionalismo contemporáneo. Asimismo, las mujeres se han situado como actores fundamentales al momento de impulsar iniciativas de colaboración, en el establecimiento, en la formación de lazos en el exterior y en la toma de decisiones familiares[2].

De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), de la población migrante en la región, el 50.1% son mujeres, incluyendo aquellas que buscan protección internacional[3]. Además, el 46% de la población de origen mexicano que reside en Estados Unidos son mujeres, es decir 5.5 millones.[4]

Pese a que la feminización de la migración es una realidad, el fenómeno aún continúa invisibilizado. Tradicionalmente se ha asumido que la migración es mayoritariamente masculina y que la mujer es meramente un actor pasivo que sigue el desplazamiento de esposo e hijos, relegándola a un segundo plano en la elaboración teórica de las dinámicas migratorias.[5]Ello no ha permitido desarrollar un enfoque de género en la interpretación del proceso migratorio ni en la elaboración de políticas públicas. Aunado a ello, existe escasez de fuentes de información y registros que permitan observar la relación que tiene la migración femenina indocumentada con otros factores como la trata de personas, la explotación laboral, la violencia sexual, las desapariciones, y la eminente vulnerabilidad de las mujeres en dicha condición.

Las mujeres se enfrentan a patrones de discriminación, marginación y desigualdad social en sus países de origen, en mucho mayor medida que los hombres, sin embargo, estos factores se agravan aún más al momento de migrar. Es decir, las mujeres son más propensas a ser víctimas de diversos delitos como la trata de personas, prostitución forzada, al abuso y/o violación sexual. La desaparición de una mujer que se encuentra transitando para llegar a su país de destino, debe de ser analizada e investigada tomando en cuenta la interacción de distintas variables como la posibilidad de ser víctima de trata con fines sexuales. A ello, valdría la pena agregarle que no son solo los grupos organizados los que cometen dichos delitos, si no también es común que las mujeres sufran violencia sexual y otros delitos a manos de los policías fronterizos o agentes migratorios. Además de la vulnerabilidad de ser víctima de los delitos mencionados con anterioridad, las mujeres, al igual que los hombres, también sufren de extorsión, robo de documentos y dinero, amenazas, accidentes y violencia física lo cual hace que la probabilidad de sufrir un delito sea aún mayor, incluso si éstas tienden a tomar rutas distintas a la de los hombres para evitarlo.

La gran mayoría de los delitos cometidos en contra de los migrantes indocumentados no se registran en la estadística, pues es común que no busquen los canales para denunciar por miedo a ser deportados, amenazados y extorsionados. De igual manera, en el caso de levantar una denuncia, la ineficiencia de las autoridades de procuración  y acceso a la justicia muchas veces no permiten que las personas migrantes accedan a la justicia.

Las dificultades que enfrenta la mujer al migrar, no solo suceden durante el tránsito al país de origen, si no también una vez insertadas en el país receptor, pues los patrones patriarcales, de discriminación y marginación tienden a repetirse, entre ellos, la violencia ejercida en contra de las mujeres, la falta de acceso a la justicia, de sistemas de salud materna, sexual y reproductiva.

Es fundamental reconocer el papel que tienen las mujeres en los procesos y dinámicas migratorias, comenzando por el impacto que tiene el creciente flujo de éstas en la concepción tradicional de la migración y en la manera de abordar el fenómeno. Solo así, se podrá tener una aproximación teórica adecuada de la migración y se podrá hacer frente a la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran las mujeres migrantes. De igual manera, es necesario abordar el fenómeno con una perspectiva de género que nos permita tener una mejor concepción de como las mujeres migrantes son afectadas de manera particular para así crear políticas públicas y programas focalizados en sus necesidades. También es esencial analizar la interacción de diversas variables en el proceso migratorio como lo son la presencia del crimen organizado, la colusión y corrupción de las autoridades, la tendencia a criminalizar a las personas migrantes , la desigualdad  de género al seno de las sociedades y los roles socialmente impuestos para hombres y mujeres. Es necesario tratar los procesos migratorios dentro de un marco de derechos humanos, donde el género sea central en la creación de acuerdos internacionales y de cooperación. Paralelamente, es necesario revisar los modelos de desarrollo en la región, los cuales han propiciado desigualdad social, pobreza y marginación de las poblaciones, siendo las mujeres uno de los grupos mayormente afectados a causa de ello.

Dejemos de invisibilizar a las mujeres migrantes.

 

María José Reyes Retana

@maggierrf

 

Fuentes:

 

[1] Consejo Nacional de Población (CONAPO) “La migración femenina mexicana a Estados Unidos. Tendencias actuales  en Boletín de Migración Internacional” CONAPO (2013).

[2] Jorge Martínez Pizarro  “Feminización de las migraciones en América Latina: Discusiones y significados para políticas en Comisión Económica para América Latina y el Caribe”, CEPAL, (2007).

[3] Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL “Migración internacional. América Latina y el Caribe”, Observatorio demográfico, (2006),

[4] Consejo Nacional de Población (CONAPO) “La migración femenina mexicana a Estados Unidos. Tendencias actuales  en Boletín de Migración Internacional”, (2013).

[5] Jorge Martínez Pizarro  “Feminización de las migraciones en América Latina: Discusiones y significados para políticas en Comisión Económica para América Latina y el Caribe”, CEPAL, (2007).

El Observatorio Nacional Ciudadano es una organización de la sociedad civil que vincula a las organizaciones civiles para potenciar su incidencia en las políticas y acciones de las autoridades.
 

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