
No parece insólito que Álvaro Uribe, lector de Federico Gamboa, escribiera un diario al tener que enfrentarse a una enfermedad atroz, implacable: el cáncer

No parece insólito que Álvaro Uribe, lector de Federico Gamboa, escribiera un diario al tener que enfrentarse a una enfermedad atroz, implacable: el cáncer
En las cascaritas infantiles no faltan con frecuencia quienes las narran mientras juegan emulando a locutores de radio y televisión
Nada está muerto en este libro que se ha publicado después de la muerte de Gerardo de la Torre; es como seguir platicando con él y volver a oírle las historias y anécdotas que solía contar

Rául Ortiz y Ortiz hablaba inexorablemente de Rosario Castellanos menos como una evocación que como una amiga a la que no podía dejar de profesarle un afecto perdurable y admiración.