A prueba: Toyota Yaris GR 2021, un futuro clásico

Pusimos a prueba a uno de los modelos más esperados del año

Toyota Yaris GR México
Autopistas 01/07/2021 00:01 Diego Guilbert Actualizada 13:51
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Si hace unos años nos hubieran pedido definir a Toyota en una palabra, difícilmente hubiéramos escogido “emocionante”. Los conceptos de confiabilidad, durabilidad y eficiencia han acompañado a la marca japonesa, sin embargo, el desempeño y la irreverencia en sus autos de producción es algo que ha aparecido recientemente. 

Con casi la misma fórmula con la que crearon un alboroto en medios de comunicación y redes sociales alrededor de la presentación del nuevo Supra, Toyota concibió un hatchback que, de facto, marca un antes y un después para su propia historia. 

Se trata del nuevo Toyota Yaris GR, un hatchback que, además de ser evidentemente distinto al modelo convencional, tiene un corazón mecánico que proviene de manera directa del World Rally Championship. 

Este modelo se comercializa en Europa desde hace algunos meses y ha sido tan buena la recepción en función a su manejo que ha sido catalogado como “clásico instantáneo”, “cohete sobre ruedas” y un sinfín de calificativos positivos. 

Con un aspecto tan disruptivo a la imagen que tenemos de Toyota en el mercado mexicano y con el “hype” que se ha generado en Europa, el equipo de la marca japonesa en nuestro país ha realizado un esfuerzo para traer 300 unidades del Yaris GR para venderlo en nuestro territorio. 

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Las 300 unidades del Toyota Yaris GR se vendieron tan pronto se oficializó su comercialización. Sin embargo, tuvimos acceso a la unidad con número de serie 001 para conocer si el alboroto está justificado y si estos 300 clientes tendrán un pedazo de historia en su cochera o solo compraron un producto envuelto en muchos esfuerzo mercadotécnicos. 

Debo de confesar que, por cuestiones inexplicables, cuando me encuentro frente a productos, películas o canciones que gozan de mucha atención, mi postura siempre es escéptica. Mi espíritu “hipster” se activa y, a priori de mi propia experiencia con la cuestión en tendencia, ya existe un rechazo infundado contra algo que no me ha hecho nada. Así llego a un auto cuya preventa en nuestro país fue tan exitosa que, a menos de una hora de ser pública, había agotado todas las unidades. 

El día de nuestra cita, el Toyota Yaris GR baja de un camión que lo protege de ser visto antes de ser entregado a sus clientes. Nos lo entregan en una pista de pruebas y ahí, empiezo a analizar sus formas.Ante la evidente diferencia con el Yaris regular, decido enfocarme en los aspectos que dan unicidad a este modelo y me llevo la primera sorpresa. Aunque hay elementos que parecieran ser los mismos que el de un auto convencional, después un ligero análisis es claro que no es así. 

Por ejemplo, el techo del Toyota Yaris GR está construido principalmente de fibra de carbono. Esto genera que sea 3.5 kilos menos pesado que un Yaris convencional y, al mismo tiempo, cuenta con un rediseño que ha disminuido su altura para generar menor resistencia al viento. El cofre, la tapa de la cajuela y las puertas son de aluminio y esto ayuda a ahorrar otros 24 kilos de peso. 

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Además del uso de materiales ligeros, el equipo de la marca japonesa puso atención casi insólita para desarrollar componentes mecánicos en extremo livianos. Por ejemplo, el motor es el propulsor de 1.6 litros menos pesado de la historia para un auto de producción y el logro se repite en la caja de transferencia central. En total, el Toyota Yaris GR pesa poco más de 1,200 kilos, casi 300 menos que el modelo convencional

Uno de los aspectos estéticos que más llama la atención es el frente. No sorprende el tamaño de la parrilla y la prominencia de las entradas de aire, pues es un deportivo declarado. Sin embargo, el tamaño del radiador que se aloja por detrás de la fascia es asombroso y basta levantar el cofre para darnos cuenta que nada en el Toyota Yaris GR está ahí por casualidad. De hecho, cuenta con un bastidor que contiene las vibraciones innecesarias del motor y de esta manera, el desempeño sea lo más directo posible. Este tipo de aplicaciones generalmente se ve en McLarens, Ferraris o Lamborghinis y, sin duda, verlo en un Yaris es digno de ser señalado. 

Para este punto, mi escepticismo es considerablemente menor y para ser sincero, casi nulo. Sin embargo, me espero hasta manejarlo. 

El interior es francamente austero. Sin embargo, llegar hasta el Yaris GR y esperar grandes pantallas, materiales delicados en la consola y confort en los asientos es tan absurdo como esperar ahorrar dinero en un viaje a Las Vegas. 

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El espíritu que persigue Toyota en este modelo es el hacer una versión “de calle” de su auto de rally campeón del mundo y esto se logra de buena manera en el Yaris GR con la presencia de asientos deportivos, elementos en aluminio como pedales, manijas y acentos del interior y, sobre todo, un palanca de cambios que deja claro que los deportivos más divertidos usan transmisión manual. 

Arranco el Yaris GR y, de manera inmediata, mi expresión estoica desaparece. En cambio, me doy cuenta que estoy sonriendo y meto la primera velocidad para avanzar. El circuito donde tuvimos la oportunidad de interactuar con el Yaris GR está construido para albergar carreras de go-karts, por lo cual el trazado es sumamente cerrado, las rectas no son muy largas y donde el uso de manos es constante para no perder el control. 

En este entorno, el Yaris GR se mueve como pez en el agua. La caja de cambios reacciona de manera excepcional y los cambios de dirección suceden al gusto del conductor.  

El Yaris GR se mueve como pocos autos que haya manejado y el uso de componentes tan complejos como un diferencial proveniente del WRC y una puesta a punto tan refinada hace que sea imposible no disfrutar el manejo de este modelo. Ya sea en condiciones de pista o en carretera, el hot hatchback de Toyota es un deleite en los planos de lo físico y lo emocional. 

No obstante del placer inmediato que produce manejar el Toyota Yaris GR, una vez que me despego de la emoción del momento encuentro un par de elementos que no me agradan mucho. El primero de ellos tiene que ver con mi expectativas, pues esperaba que el empuje del auto fuera explosivo. Sin embargo, una vez que entendemos que es un auto que favorece a la conducción dinámica a partir de la segunda velocidad, podemos entenderlo. 

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(agradecemos a KBR Kartódromo Bosque Real por el préstamo de sus instalaciones)

Sin embargo, la única cuestión en la que no encontré razón de ser es la presencia de un amplificador del sonido del motor hacia la cabina. El Toyota Yaris GR es un auto que a pocos segundos de “dejar ser” produce emociones, exige atención del piloto y nos hace imaginar que así se siente manejar un auto de rally. Al hacerlo, se escucha el comportamiento del motor y pareciera que, más allá de un 3 cilindros de 257 caballos de fuerza, hay un V6 de 4.0 litros por el estruendo que se percibe. 

No obstante, al salir del auto y ver cómo otro miembro de nuestro equipo realiza vueltas rápidas en el circuito, nos damos cuenta que es un sonido falso que, si bien produce un ruido agradable, no se compara al escándalo del interior. 

Fuera de este detalle, la experiencia a bordo del Yaris GR es un deleite. La sincronía entre pedal de aceleración, embrague y entrada de las velocidades es perfecta y nos hace pensar que nuestras capacidades al volante son excepcionales. La realidad es que el auto tiene una serie de asistencias que anticipan el comportamiento  del auto para que los cambios se realicen en el momento propicio, sin muchos esfuerzos y sin lastimar el tren mecánico.

Este mismo equilibrio le permite transformarse de un hot-hatchback normal a una verdadera pieza de alto desempeño. Por ejemplo, el Yaris GR, configurado en el modo de manejo “normal”, tiene una distribución de potencia de 50% en el eje trasero y 50% en el eje delantero. 

No obstante, si giramos la perilla hacia la modalidad “Sport”, el Yaris GR echa 70% de su fuerza al eje trasero y, de esa manera, tenemos un auto que derrapa, sobregira y, si nos lo proponemos, logra largas trazadas de drift. 

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Sobra decir que, para cuando descendí del Yaris GR, mi “coolness” había desaparecido y el escepticismo se convirtió en emoción por haber podido manejar un auto que, en una era en la que el uso de componentes compartidos es la norma, prefiere ser completamente diferente al resto de todo lo conocido. 

Como señalamos anteriormente, los 300 Yaris GR que llegan a nuestro mercado ya tienen dueño. Entre ellos, se encuentran coleccionistas de piezas históricas y amantes del automovilismo que lo usarán como su propio auto de competencia para rallies nacionales o internacionales. Cualquiera que sea el perfil del comprador, va a quedar satisfecho con este modelo que tiene un valor en el mercado de 699,900 pesos a su llegada pero que, en cuestión de meses, elevará su cotización. 

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