Mantener una motocicleta en buen estado no es un gasto, es una necesidad. Si queremos que nuestra moto nos acompañe durante muchos años y rinda como el primer día, el mantenimiento adecuado es de lo más importante. Además de alargar su vida útil, un buen servicio ayuda a mejorar la potencia del motor, garantizar una conducción más segura y optimizar el consumo de combustible, lo que a largo plazo también se traduce en ahorro.
En nuestro país, la motocicleta se ha convertido en uno de los medios de transporte más eficientes. Es compacta, ágil y una gran aliada para liberar el tráfico en las grandes ciudades. No es casualidad que marcas como Italika hayan crecido tanto. Con más de 20 años de historia en México, la marca ha ensamblado más de 9 millones de motocicletas desde 2008, consolidándose como un referente del motociclismo.
Más allá de cumplir con una recomendación del fabricante, el servicio periódico es prevención. Evita fallas mayores, mantiene el rendimiento del motor y reduce el riesgo de accidentes. Pero también está el otro factor importante que es el servicio posventa.

Para conocer qué tan bien funciona este aspecto, decidí ponerlo a prueba con mi propia motocicleta.
Llevé mi moto personal, una Italika Vort X 300 R, considerada la de más alto desempeño deportivo dentro del catálogo de la marca. Cuenta con un motor de 292 cc, alcanza una velocidad máxima de 140 km/h y tiene un diseño ganador.
Su servicio forma parte del grupo GS Motos, donde también se integran marcas como Hero y Morbidelli. En conjunto, realizan alrededor de 1 millón de servicios al año, además de reparaciones y garantías, a través de más de 1,000 puntos de atención en toda la República Mexicana, generando empleo para cerca de 6,000 personas.
Desde la llegada, la experiencia fue interesante. Las instalaciones estaban limpias y ordenadas, con un taller abierto donde todo se puede ver. Nada a puerta cerrada. Eso, desde el inicio, es algo que transmite confianza.
Un asesor me atendió de inmediato, tomó mis datos y los de la motocicleta, y realizó un registro fotográfico detallado de cada parte. Este proceso refleja la parte de los estándares de calidad que maneja la marca.
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La entrega no tardó más de 48 horas. El servicio incluyó afinación, cambio de aceite y revisión general. Detectaron una bujía ligeramente quemada y algo que me sorprendió bastante era que faltaba una pieza del escape, la cual tenían disponible y colocaron de inmediato.
La moto quedó prácticamente como nueva y, por supuesto, lavada. Pocos servicios me han dejado esta impresión, incluso comparándolo con agencias de autos, donde muchas veces se han escuchado casos de vehículos que regresan con más kilometraje o con detalles extraños.
Aquí no pasó nada de eso. Al contrario, en los centros de servicio Italika entregan una hoja impresa con todos los detalles del servicio, el kilometraje exacto y hasta el nivel de gasolina. Son tan minuciosos que en ningún momento te podrían jugar chueco.
Si usas tu motocicleta para el día a día o incluso para trabajar, dejarla un viernes a sábado no representaría un problema que pueda afectar tu productividad.
No veas el servicio a tu motocicleta como un gasto innecesario. En realidad, es una inversión que puede ahorrarte mucho dinero. Siempre será más barato dar mantenimiento o reemplazar piezas comunes que enfrentarte a una avería mayor, la cual no solo es más costosa, sino que puede afectar otros componentes y obligarte a visitar el taller con mayor frecuencia.
Cuidar tu motocicleta hoy es asegurar su buen funcionamiento mañana.
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