16 | MAR | 2019

Es Noticia:

Guadalupe es el municipio con más iglesias evangélicas en Latinoamérica. La Secretaría de Gobernación registra 700; sin embargo, según el pastor evangélico Salatiel, podría haber hasta mil organizaciones (CORTESÍA DEL PASTOR SALATIEL VÁZQUEZ)

La fe como arma contra la violencia

03/01/2017
03:20
MELVA FRUTOS
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La creencia en religiones o cultos diversos, aseguran expertos, se ha incrementado en el noreste del país en los últimos años, por la violencia e inseguridad que existe en la región

La crisis de inseguridad y violencia que ha azotado los últimos años al noreste de México y que abarca los estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas ha obligado a la población a armarse, pero de fe, incluso a los cuerpos policiacos.

Expertos y líderes de diversas congregaciones religiosas consultados por EL UNIVERSAL coinciden en que el aumento en las cifras de adeptos a diferentes iglesias se debe en gran parte a que ante el contexto de agresión, los ciudadanos se han visto obligados a blindarse también de forma espiritual encontrando refugio en una doctrina o deidad.

De acuerdo con el último Censo de Población y Vivienda del Inegi, la devoción religiosa se ha incrementado en los últimos años en México. En 2000 se registraron 74 millones 612 mil 373 católicos; 4 millones 408 mil 159 protestantes y evangélicos; 1 millón 751 mil 910 seguidores de iglesias bíblicas no evangélicas, y 2 millones 282 mil 929 personas dijeron no tener religión.

Para 2010 los católicos aumentaron a 84 millones 217 mil 138; los protestantes y evangélicos a 7 millones 590 mil 489, y los seguidores de las iglesias bíblicas no evangélicas a 2 millones 326 mil 338. Pero también se incrementó la cantidad de gente que no profesa alguna religión al doble del registro de una década atrás: 4 millones 660 mil 692.

Aunque no hay registros oficiales del aumento de adeptos a diferentes religiones en el caso del noreste de México, los líderes de diferentes congregaciones dan testimonio de ese crecimiento.

“Diles que no hagan daño”

El pastor Salatiel Vázquez ofrecía una oración por los nuevos asistentes a su servicio dominical cuando percibió la necesidad de refugio espiritual en un hombre de pequeña estatura, quien estaba hincado en la parte frontal del templo evangelista. “No sabía quién era y cuando puse mis manos sobre él tuve la sensación de que lo habían intentado matar. Él nada más lloró y se fue”, describe el sacerdote al recordar esa mañana de domingo de 2011 en Guadalupe, Nuevo León, donde a la fecha sigue brindando guía espritual a oficiales.

El hombre era Florencio Santos Hernández, director de policía en ese municipio, uno de los que más padeció los embates de la inseguridad en el área metropolitana de Monterrey.

Por esas fechas había sospecha de corrupción en los elementos de todas las corporaciones del estado. Investigaciones y pruebas de confianza dieron como resultado que los agentes estaban infiltrados en los grupos delictivos que operaban en la región noreste.

En un intento por limpiar las dependencias de seguridad, a inicios de 2011 se dio la militarización de los organismos.

En Guadalupe asumió como secretario de seguridad Enrique Alberto San Miguel Sánchez, militar retirado y coronel de Infantería, quien trajo consigo, como director, a Florencio Santos Hernández, sargento primero.

El pastor Salatiel se puso en contacto con Florencio Santos y acordaron una visita a la corporación el sábado siguiente.

“Cuando llegué tenía a todos los elementos uniformados, listos para recoger el porte de arma a las 06:00 horas. Me dijo: ‘Diles que no extorsionen y que no hagan daño a la comunidad’. Pensé: ‘Me van a matar’. Iba temblando, tengo que ser honesto. Tenía miedo porque dos semanas atrás había aparecido un cuerpo destazado frente a la comandancia”.

Desde que el pastor y el director de policía se encontraron, los elementos de Guadalupe empezaron su cruzada de fe.

Medios de comunicación locales y extranjeros documentaron cómo los oficiales de ese municipio se reunían cada sábado para orar por protección y paz. Su municipio, Guadalupe, es el que cuenta con más iglesias evangélicas en Latinoamérica. Según la Secretaría de Gobernación (Segob), existen 700; sin embargo, de acuerdo con Salatiel, podría haber hasta mil. Actualmente la Segob tiene un registro general de 8 mil 579 asociaciones religiosas en el país.

Decepcionados de gobiernos “malos”

Además de la pasión y fe, el sacerdote evangélico Salatiel Vázquez considera que el contexto de descontrol en la sociedad puede ser un factor de crecimiento para las iglesias, “porque la gente está decepcionada de un gobierno malo, como lo que pasó en el caso de la Iglesia evangélica”.

En este momento la ciudadanía se acerca a las iglesias, refuerza el pastor. “La gente lo intenta de mil maneras y se da cuenta: ‘Sin la fe en Dios no podemos’. Lo trata de llenar y no puede, es entonces cuando acude a
las iglesias”.

Cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública indican que en los últimos 10 años, de 2006 a octubre de 2016, en Nuevo León se cometieron 7 mil 511 homicidios dolosos, 293 secuestros, 2 mil 190 extorsiones y 29 mil 899 robos de vehículos con violencia.

En el mismo periodo, en Coahuila se reportaron 4 mil nueve homicidios dolosos, 243 secuestros, 541 extorsiones y 5 mil 762 robos de vehículos con violencia.

En el estado de Tamaulipas se tiene registro de 6 mil 14 homicidios dolosos, mil 209 plagios, mil 408 extorsiones y 18 mil 425 robos de vehículos con violencia.

Lilia Ita, catedrática de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León, considera que la fe ha tomado fuerza a partir del estallido de la violencia y la inseguridad en la región.

“Esas condiciones han ubicado a la sociedad en una situación de vulnerabilidad y de cercanía con la muerte, principalmente a quienes tienen actividades que los aproximan a la violencia y a la población en su totalidad, que se siente en riesgo permanente”, señala la investigadora.

El catolicismo sigue en primer lugar

En todo el país destaca la diversificación e incremento de las distintas iglesias, aunque la religión católica sigue siendo predominante. Los números del Inegi demuestran que si bien el catolicismo se ha mantenido con incrementos, otras religiones han tenido un mayor aumento, aunque también el número de ateos.

De 1950 a 2010 la religión católica subió 2.32%, las religiones distintas a ésta se incrementaron 20.83% y quienes no profesan religiones crecieron en 23.15%.

El Inegi reporta que hasta 2010 había 3 millones 491 mil 916 católicos en Nuevo León; en Coahuila, 2 millones 2 mil 903, y en Tamaulipas, 2 millones 163 mil 331.

De la población con una creencia distinta a la católica, el Inegi registró en la misma fecha que en Nuevo León había 439 mil 722 personas; en Coahuila, 299 mil 481, y en Tamaulipas, 436 mil 994.

De acuerdo con Manuel Ceballos Ramírez, investigador del Colegio de la Frontera Norte, en los últimos años las adscripciones a la Iglesia católica se han elevado. Declara que anteriormente existían tres Diócesis: una en Tampico, para Tamaulipas; otra en Monterrey, para Nuevo León, y otra en Saltillo, para Coahuila.

“Para Coahuila hay tres Diócesis; en Nuevo León, dos Diócesis, y en Tamaulipas, cuatro. Su reorganización es en función de aumentar la presencia de la Iglesia católica en la región, esto es en los últimos 40 años”, explica el experto en temas religiosos.

La migración ha sido un factor básico para el incremento de los fieles católicos, dice, y señala que el proceso viene a raíz del incremento de la industria de la transformación, las actividades aduaneras, agrícolas y portuarias.

Pero también hay presencia de grupos de las iglesias no católicas, como las de los presbiterianos, los metodistas y los bautistas.

De las iglesias cristianas las que tienen mayor presencia son derivadas de movimientos pentecostales y de la corriente del “reavivamiento” en Estados Unidos.

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La santa creencia

El incremento y diversificación de la fe está relacionado con la natural necesidad humana de protección, principalmente de quienes ejercen algún oficio o profesión que implique un riesgo, lo que ha orillado a que en los años de mayor inseguridad la población se incline por la creencia en deidades, por ejemplo, la Santa Muerte. “Es algo que aparece un poco entre los traileros, que abundan en esta región por la exportación e importación de mercancía, ellos transformaron su antigua devoción a San Cristóbal o a San Judas Tadeo, por la de la Santa Muerte”, detalla Ceballos Ramírez.

La Santa Muerte es la personificación de un hecho, de una situación límite, en la que ellos (los seguidores) tratan de racionalizar y de personalizar la presencia de alguna manera.

Tras la explosión de los hechos delictivos en el noreste, en las carreteras de Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila proliferan las capillas a la Santa Muerte. “Es un fenómeno generalizado frente a la inseguridad, puesto que fueron los camioneros los que más han desarrollado la creencia, porque están expuestos constantemente al asalto y a la muerte”.

Martín George, líder espiritual, experto y consejero de culto a la Santa Muerte, dice que falta mucho para poder considerarla como una religión, pero que “hoy por hoy” es una de las creencias más importantes en México y América Latina, además de que algunos países de Europa y África están interesados.

“Se presume que el culto nació antes de que los inquisidores llegaran a la Nueva España. Tenemos nuestras propias raíces y cuando algún familiar o ser querido estaba enfermo, estaba a unos pasos de trascender de la vida material a la vida espiritual, antes de que llegara a fallecer, nosotros le pedíamos a la muerte para que no se los llevara”, explica Martín George.

Como líder en la región del culto a la Santa Muerte, el guía de adeptos a esta creencia cuenta con 13 millones de seguidores en sus diversas redes sociales. “Imaginen cuántos altares existen en el país y en la vía pública, pero también los que están al interior de las casas o en sitios privados”.

De cada 10 católicos, ocho son seguidores de la Santa Muerte, afirmó el líder espiritual. “La muerte no es agresión, muchos medios han expresado que el grupo está totalmente dedicado a la gente que pifia, que comete errores, a la gente de la delincuencia, a quienes tienen alguna preferencia o que su trabajo lo llevan a cabo en el narcotráfico; sin embargo, no, eso es un mito”, expresa Martín George.

“La fe en santos y deidades con diversas formas, capillas y costumbres se ha extendido y ha evolucionado en el noreste de México, sus habitantes han apostado a la creencia como resguardo de su integridad”, declara.

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