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Italia, puerta para niños a Europa

Periodismo de datos 30/04/2016 04:10 Lilia Saúl e Ivonne Sánchez Actualizada 11:52
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El país recibió, hasta diciembre de 2015, a 12 mil 144 menores sin compañía, convirtiéndose en la nación del viejo continente con mayor recepción de este tipo

Mula Alam es un chico eritreo de 26 años, que llegó a Roma, Italia. Hace meses huyó de Eritrea, porque “es una dictadura militar”. Huyó junto con otros jóvenes, varios de ellos menores de edad. No se pueden comunicar. No hablan inglés, sólo tigrigna, su idioma natal. Se encontraban en el Centro de Refugiados Baobab, que se mantenía a través de voluntariado.

EL UNIVERSAL visitó el lugar recogió éste y varios testimonios de jóvenes que llegan solos en busca de una mejor vida en otros países europeos. “Buen día es igual a Queme Jadirka”, escribe uno de los niños, que acompaña al resto de los jóvenes y que es llamado “primo” de ellos. Igual quiere partir. Pero mientras tanto, se divierte escribiendo frases y palabras en tigrigna.

En el patio del centro de acogida se encuentran unas niñas contentas porque les consiguieron un par de zapatos. Y al fondo, unas jovencitas se cortaban el pelo por primera vez.

Todos tienen algo en común: llegan enfermos, sin acompañantes y están huyendo de sus países, mencionó Andrea Costa, uno de los voluntarios de este centro.

A inicios de 2015, uno de cada cinco de los 870 mil refugiados y migrantes que han cruzado por Europa desde el mar Mediterráneo eran niños, según los datos recabados por la Organización Internacional para las Migraciones (IOM, por sus siglas en inglés) y por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés).

Hacia finales de 2015, los niños eran la cuarta parte de las 730 mil llegadas por mar en Grecia, Macedonia, Croacia, Serbia y Eslovenia. Y uno de cada tres refugiados era un niño.

Las dificultades que pasan estos menores en su camino van desde el cruce de la frontera en sus propios países hasta atravesar el océano. Varios de ellos llegan enfermos y debilitados. Por lo regular, la principal enfermedad es la escabiosis. Pero también padecen de tuberculosis.

A estos problemas se les debe añadir la explotación y trata de niños que padecen algunos en su paso por las distintas fronteras, de acuerdo con Michele Prosperi, de Save the Children, Italia.

En riesgo

De acuerdo con el registro de los refugiados y migrantes que mueren en el mar, 30% de esas muertes fue de niños. En su mayoría menores de 12 años provenientes de Siria, Afganistán e Irak. Según los datos registrados en octubre de 2015 por la IOM y el UNICEF hubo 90 decesos de niños; de ellos, uno de cada cinco tenía menos de dos años.

Esta población de menores que está en una constante vulnerabilidad mientras intenta llegar a su destino incluye bebés; niños pequeños; niños con alguna discapacidad o con necesidades especiales; niños que fueron separados o perdieron a sus familiares durante el viaje en las multitudes acumuladas en el cruce de fronteras y adolescentes sin compañía.

Usualmente los menores de edad que viajan sin ninguna compañía están en un rango de edad de entre 14 y 17 años, en su mayoría provenientes de Afganistán; pero ellos no quieren ser identificados así, para evitar las medidas de protección y ser deportados a sus países de origen. El tráfico de niños es uno de los mayores riesgos que pueden sufrir los menores de edad.

De acuerdo con la información de IOM y UNICEF, “es de gran preocupación el aumento en el porcentaje de los menores que viajan sin compañía y que solicitan asilo en Europa”.

Entre enero y septiembre de 2015 se habían registrado 214 mil 355 solicitudes de asilo por parte de menores de edad, representando 27% de todas las solicitudes.

El mayor número de los niños que piden asilo provienen de Siria (25%), Afganistán (18%), Kosovo (10%), Albania (8%), Irak (6%). Y 49% lo representan niños de tres países afectados por conflictos: Afganistán, Siria e Irak.

Suecia es el país que recibe más solicitudes de asilo. Recibió 23 mil 300 en 2015.

En tránsito por Italia

Niños acompañados y no acompañados que cruzan por desiertos y mares —en condiciones inseguras— intentando llegar a algún Estado de la Unión Europea arriesgan sus vidas o pierden a sus familiares durante el viaje hasta llegar a Italia, uno de los países que recibe más llegadas de refugiados y migrantes por el mar.

En 2015 se registraron 143 mil llegadas a esta nación; de ellas, 10% eran menores de edad, de acuerdo con datos de IOM.

Las personas que hacen el viaje desde Eritrea, Somalia y Nigeria son las que enfrentan más riesgos e inseguridades durante todo el trayecto, conociéndose este viaje como “La Ruta Central del Mediterráneo”, según Frontex, agencia de Cooperación Europea en las fronteras. Esta ruta consiste en atravesar inmensos desiertos hasta llegar (comúnmente) a Libia, en donde toman barcos pequeños en malas condiciones, para atravesar el Mediterráneo. Por esta razón es que muchos refugiados y migrantes no logran llegar a tierras europeas y quedan perdidos en las aguas. Los migrantes suelen ser asaltados por contrabandistas que manejan los botes hasta llegar al país italiano.

La Ruta de Apulia y Calabria es otra alternativa para llegar a las costas italianas para los migrantes y refugiados que han hecho un recorrido desde Turquía, Egipto y Siria, principalmente. Italia es el camino para niños, mujeres y hombres en busca de mejor vida.

Los menores de edad que llegan a Italia tienen distintas nacionalidades, algunos provienen de África, mientras que otros huyen del conflicto en Medio Oriente. El año pasado Italia tuvo el mayor número de llegadas de niños de Eritrea, pues durante 2015 arribaron un total de 4 mil 407, de los cuales, mil 315 niños iban acompañados y 3 mil 92 niños llegaron solos.

Italia recibió, hasta diciembre de 2015, a un total de 12 mil 144 menores sin compañía, convirtiéndose así en el país europeo con mayor recepción de este tipo.

Save The Children es una organización que protege a menores y trabajan en las rutas que toman los niños migrantes en los países destino de Europa, como son Noruega, Suecia, Finlandia, Alemania e Italia, explicó Prosperi.

El Centro Baobab

Además de albergues bajo la coordinación de organizaciones, también se encuentran otros independientes como es el Centro Baobab, un albergue para migrantes y refugiados ubicado en Roma que en 2015 recibió alrededor de 32 mil refugiados.

“Refugiados que vienen desde Libia y que cruzan el Mediterráneo tratando de llegar a Alemania, Suecia o Finlandia, son refugiados que están solamente en tránsito de su país destino” menciona Andrea Costas, el coordinador de voluntarios del albergue Baobab.

Baobab no recibe ayuda económica por parte del gobierno ni de instituciones: los albergues independientes obtienen beneficios por parte de los ciudadanos, asociaciones pequeñas y por parte del Vaticano.

“Los Estados europeos no están preparados para recibir esta cantidad de migrantes y refugiados”, menciona Andrea Costas. “Las personas llegan bajo condiciones de tortura, violencia sexual y psicológica”, relata.

El coordinador de voluntarios también mencionó que hay muchos niños que viajan solos y que necesitan de ayuda urgente. “Mientras los niños están aquí, nosotros jugamos con ellos porque necesitan de una normalidad”.

Desafortunadamente, el Centro Baobab cerró sus puertas meses después, tras los atentados en Francia.

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