Personajes de Boligán cobran vida en la feria

El artista cubano recibe a premio 'La Catrina', estatuilla que desde 2002 se entrega los mejores caricaturistas
Ángel Boligán, colaborador de EL UNIVERSAL, recibió el Premio 'La Catrina' de manos del rector de la UDG, Tonatiuh Bravo Padilla. (JUAN REYES. EL UNIVERSAL)
03/12/2016
23:43
Guadalajara, Jal.
Abida Ventura - Enviada
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Algunos de los personajes del cartonista Ángel Boligán cobraron vida ayer en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, cuando recibió el premio La Catrina, que desde 2002 reconoce a los mejores representantes de la caricatura e historieta.

El Pikachu que toca la flauta detrás de un hombre que camina fijando la vista en el celular, el Tío Sam o el Santa Claus que suele dibujar para criticar el consumismo de las fiestas decembrinas se hicieron presentes en este homenaje y reconocimiento al colaborador de EL UNIVERSAL.

En el Auditorio Juan Rulfo de esta feria, el artista originario de Cuba estuvo acompañado por su familia: su esposa Sandra, su hijo David y Ángel, su padre.

Conmovido y feliz, el monero, quien radica en México desde 1992, recibió de manos del rector de la Universidad de Guadalajara, Tonatiuh Bravo Padilla, La Catrina, escultura de bronce que reproduce un dibujo del cartonista Sergio Aragonés.

El artista gráfico agradeció el premio que, dijo, se lleva con mucho honor y orgullo. “No sé si soy un cubano enraizado en México o un mexicano que nació en Cuba; ya no sé si soy de aquí o de allá”, añadió.

Boligán dedicó gran parte de su discurso y sus agradecimientos a su colega Naranjo, quien falleció recientemente. Recordó que fue uno de sus amigos más cercanos y que sería él quien le entregaría ese premio.

Aseguró que admiraba a Naranjo y a otros mexicanos desde que asistía a las bienales organizadas en su pueblo natal, San Antonio de los Baños, conocido como “La villa del humor” por ser semillero de caricaturistas.

Recordó los inicios de su trayectoria, cuando recién llegado a México en 1992 tuvo que iniciar desde cero pero se sintió “como un niño en una dulcería” cuando EL UNIVERSAL le dio espacio es sus páginas para colaborar en la sección Cultura, entonces dirigida por Paco Ignacio Taibo.

“Cuba me dio la formación, México el espacio. Cuba me dio el sabor, México el ritmo”, dijo el cartonista, quien anoche inauguró la exposición “Metáforas de un trazo”, en el Ex Convento del Carmen de esta ciudad.

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