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México es el único país latinoamericano que registra una tendencia regresiva en reducción de la pobreza, afirmó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En la presentación de su informe “Diagnóstico de desarrollo territorial de México”, la organización internacional señaló que la pobreza procede en gran parte del amplio sector informal de trabajos de bajos salarios con una reducida productividad, la falta de acceso a la formación y las limitaciones de las redes de seguridad social.

Esto refleja “la amplia dispersión geográfica de la población en zonas alejadas, en las que resulta difícil prestar servicios, junto con una alta concentración en zonas urbanas, en las que las infraestructuras y los servicios públicos sufren enorme presión”.

Agregó que los niveles de pobreza no han cambiado en los últimos 20 años debido a la reducida tasa de crecimiento de la economía y la desigual distribución de los ingresos.

Si bien reconoció el papel redistributivo de la política fiscal que ofrece beneficios a los grupos de menores ingresos, en comparación con los países de mayores ingresos, “la efectividad de la política fiscal para la reducción de la desigualdad es aún muy limitada”.

Además, Federico Bonaglia, asesor principal del director de Desarrollo de la OCDE, mencionó que las disparidades regionales en México siguen siendo un problema clave para la equidad y la eficiencia.

“Una parte importante de la población mexicana, que vive en los estados menos desarrollados, permanece excluida de los beneficios del crecimiento general”, expuso.

Afirmó que el crecimiento de la economía nacional se ha visto limitado por la subexplotación del potencial de desarrollo de todas las regiones del país y, en particular, por la falta de transformación estructural y despegue de la productividad, por lo que consideró que la estrategia de reforma debe adquirir una dimensión regional integral que permitiría mejorar los mecanismos de gobernanza, identificar la financiación de forma más precisa e ir más allá del alivio social.

También, esta dimensión regional debería encarar el reto de la productividad y diseñar e implantar políticas territoriales y urbanas.

Recomendó al gobierno mexicano invertir más recursos en la reducción de la pobreza y el crecimiento de la productividad, así como en políticas urbanas y territoriales.

“Varias políticas mexicanas van en la dirección correcta en términos de reducción de los desequilibrios regionales y la exclusión social, para reforzar las capacidades de las empresas y mejorar la cantidad y la calidad del stock de capital público. Sin embargo, el esfuerzo total parece estar limitado respecto de las necesidades y el potencial”, dijo Bonaglia.

Por lo tanto, para invertir más, indicó, la base fiscal debe ampliarse.

Reconoció también los programas como la Cruzada Contra el Hambre y Oportunidades, pero sugirió ampliar la cobertura de estos mecanismos de combate a la pobreza rural y urbana tan pronto sea posible en todos los municipios seleccionados.

“A pesar del gran número de familias incluidas en el programa (Oportunidades), así como la ampliación financiera actual con respecto a los primeros años de implementación, su importancia sigue siendo relativamente menor en el marco global de los gastos sociales y transferencias en México”, explicó.

En la presentación del informe, Juan Manuel Lopéz Arroyo, jefe de la Unidad de Planeación y Relaciones Internacionales de la Secretaría de Desarrollo Social, comentó que “nos queda claro que no basta el crecimiento. Es necesario también una adecuada redistribución de crecimiento para evitar que las brechas sociales sigan aumentando”.

Destacó que si bien actualmente la intensidad de la pobreza rural es más fuerte, también el crecimiento de la pobreza moderada es más grande, pues señaló que 62% de las personas en condiciones de precariedad en el país está en la zona urbana, por lo que la dependencia está trabajando en rediseñar programas e instrumentos para adaptarlos para dar una mejor atención a la zona conurbada.

Urge focalización. “Consideramos que la gran clave para poder identificar, aliviar y buscar causas que originan este crecimiento de la pobreza es una adecuada focalización. Si no existe una adecuada focalización de la pobreza, pues estaremos dando palos de ciego. El gran reto es trabajar de manera coordinada todas las dependencias de manera transversal, pero también entre los tres órdenes de gobierno para que los programas sociales puedan realizarse con mayor eficiencia”, dijo.

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