Refugiados avanzan pese a cerco

Miles desafían gases lacrimógenos y saltan valla para abandonar Grecia

Policías persiguen a migrantes que cruzaron la frontera desde Grecia a Macedonia, cerca de la localidad de Gevgelija (OGNEN TEOFILOVSKI. REUTERS)
Mundo 23/08/2015 01:43 Agencias Actualizada 14:37

Gevgelija, Macedonia.— Miles de inmigrantes hartos de esperar durante horas bajo la lluvia avanzaron ayer sobre la frontera de Macedonia con Grecia, mientras la policía lanzaba nuevamente granadas lacrimógenas y de estruendo y los amedrentaba con sus bastones en un intento por hacer cumplir un decreto que busca limitar su ingreso a Europa por los Balcanes.

Las fuerzas de seguridad lograron contener a cientos, pero varios miles —muchos de ellos refugiados sirios— lograron avanzar sobre campos lodosos en territorio macedonio después de pasar días a la intemperie, a la espera de que se abriera la frontera, sin acceso a techo, alimentos o agua.

“En esta Europa, los animales están durmiendo en camas y nosotros dormimos bajo la lluvia”, dijo la joven siria de 23 años Fatima Hamido, luego de correr a través de la frontera. “Me estuve congelando durante cuatro días bajo la lluvia, sin nada para comer”, agregó.

Macedonia declaró el estado de emergencia el jueves y ordenó el cierre de las fronteras para el ingreso de inmigrantes, muchos de ellos refugiados que huyeron de los conflictos en Medio Oriente y han estado ingresando desde Grecia a un ritmo de 2 mil por día, camino a Hungría y otras zonas de Europa.

Quienes no pudieron cruzar pasaron la noche lluviosa y fría al aire libre con pocos alimentos. Se agolparon cerca de un alambrado de púas detrás del cual se alineaban policías macedonios armados de ametralladoras. Algunos de los migrantes elevaron a sus bebés en el aire para tratar de persuadir a los guardias de que los dejaran pasar. “Estos hombres son insensibles”, se quejó Yousef, un refugiado sirio que sólo dio su primer nombre, mientras sostenía en sus brazos a una niñita. “No les importa nuestra tragedia”.

El viernes, la policía antidisturbios lanzó gas lacrimógeno y granadas aturdidoras para contener a la multitud que buscaba ingresar a su territorio, en la última muestra de la crisis que ha arrastrado el conflicto de Medio Oriente a las puertas de Europa.

Tras convocar al ejército, Macedonia dijo que racionaría el acceso y durante la noche permitió el ingreso de unos 600 inmigrantes, los cuales se dirigieron al norte al amanecer en un tren con destino a la frontera con Serbia.

Pero muchos más han arribado desde entonces al lado griego de la frontera, acumulándose de manera caótica y con pocas señales de que exista algún esfuerzo por organizarlos.

Muchos de los inmigrantes que esperan a la intemperie por un futuro mejor llegaron a Europa a través de las islas griegas. Solamente en julio, unos 50 mil refugiados arribaron a las costas de Grecia.

“Instamos al gobierno (de Macedonia) a iniciar la apertura de la frontera nuevamente y priorizar a los más vulnerables, como las mujeres, los niños y las personas enfermas”, dijo previamente el sábado Alexandra Krause, funcionaria del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). “Hay unas 3 mil personas aquí y las cifras están creciendo”, dijo Krause. “Las personas están exhaustas. Ha llovido toda la noche y no tienen techo” donde resguardarse.

La Marina italiana rescató el sábado a 3 mil inmigrantes que estaban a bordo de más de una decena de barcos en el mar Mediterráneo, después de recibir pedidos de ayuda de 22 embarcaciones, informó la guardia costera.

Las operaciones continúan y aún no está claro adónde serán llevadas las personas rescatadas, dijo un portavoz. El Mediterráneo se ha convertido en la más letal ruta de acceso para los inmigrantes en todo el mundo. Más de 2 mil 300 personas murieron este año tras desesperados intentos de llegar a Europa por barco, de acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

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