¡Urge cambiar el sistema de salud! (II)

Mikel Arriola

En la primera parte de éste artículo evidenciamos la necesidad de virar de un sistema curativo a uno preventivo subrayando los efectos negativos del primero con un ejemplo hipotético de un estudiante de prepa llamado Santiago. Ahora sigamos con este ejemplo para señalar las virtudes del sistema preventivo y sus componentes.

Como Santiago hoy ya tiene número de seguridad social por ser estudiante, pudo haber sido notificado por el IMSS en su celular para tener una cita preventiva, o él pudo haber descargado la aplicación IMSS Digital, como 7 millones de personas desde 2016, y hacerse un chequeo. Santiago hubiera sido informado por el sistema de sus factores de riesgo 26 años antes de los efectos negativos de la enfermedad, hubiera cuidado su peso y talla y no hubiese caído en prediabetes, salvando sus miembros, su vista, su función renal y su productividad.

Por su parte el sistema de salud hubiese invertido en salud preventiva más o menos 5 mil pesos al año en Santiago, en lugar de 350 mil, y en vez de enfrentar déficits de operación, podría pensar en invertir esos ahorros en reforzar la atención a los adultos mayores de 50 años que, por cierto, en 2050 representarán ¡el 32% de la población!

Para el caso del cáncer de mama y próstata, los que más mortalidad causan en mexicanas y mexicanos respectivamente, ocurre algo similar en el sistema curativo. Aunque el cáncer no es una enfermedad prevenible, sí es curable en un 90% en sus primeras etapas y el sistema sigue llegando tarde al no ser capaz de realizar mastografías a las mujeres y análisis de antígeno prostático a hombres en edad de riesgo.

Esta historia ilustra claramente que en un sistema curativo como el nuestro lo que hacemos es conocer al paciente cuando los riesgos de las enfermedades crónicas ya se materializaron y echamos por la borda 30 años donde pudimos prevenir, identificar y/o controlar los factores de riesgo en edades tempranas.

El diagnóstico quedó muy claro, lo que tiene que trazarse es la solución y las acciones del sistema de salud para ser el protagonista central de una transición de lo curativo a lo preventivo para incrementar los años de vida saludable y reducir la presión a las finanzas públicas.

El sistema preventivo descansa en identificar en edades tempranas los factores de riesgo. Aquí yo me concentraría en identificar desde la preparatoria, universidad y los centros de trabajo los factores de riesgo de hipertensión y diabetes y cubrir con análisis preventivos a la población en edad de riesgo de cáncer de mama y próstata.

Una vez identificado el riesgo se pueden focalizar las acciones preventivas y correctivas. Pensando un prediabético, el sistema se tiene que concentrar en su alimentación, actividad física y tratamiento farmacológico. En el caso de la diabetes el reto es elevar el número de enfermos controlados con tratamiento médico intensificado e intervención intensiva en los estilos de vida.

La identificación oportuna del cáncer es quizá la acción más eficiente en el sistema preventivo ya que además de evitar la muerte a partir del tratamiento, reduce los costos ostensiblemente, por ejemplo, al IMSS un examen de antígeno prostático le cuesta 5 pesos, mientras que internar un paciente de cáncer identificado tardíamente cuesta 25 mil pesos diarios.

La clave del éxito del sistema preventivo es la vinculación que genere el sistema de salud con el sector empresarial y con el sector obrero. No hay que olvidar que los más perjudicados en el caso de que la presión de gasto en el sistema de salud no se detenga, son estos 3 sectores, ya que eventualmente una consecuencia sería tener que elevar la cuota obrero patronal.

Para los empresarios elevar la cuota implicaría una carga tributaria adicional que afectaría sus finanzas y su competitividad. Para los trabajadores sería una mala noticia porque incrementaría el costo de la mano de obra y se incrementarían el desempleo y la informalidad, mientras que para el gobierno se traduciría en una presión adicional a las finanzas públicas.

Es por ello que el Gobierno debe crear los incentivos para que los patrones y trabajadores se integren activamente a la prevención. La propuesta concreta es que el sistema de salud pueda desde el centro de trabajo identificar a la población de riesgo y que desde ahí también en conjunto con los patrones, identifique los factores de riesgo y en su caso revierta y/o controle las enfermedades crónicas.

Una opción financieramente viable por su costo beneficio es que se le otorgue a los empresarios a través de la cuota patronal un incentivo para que el que acredite que tiene a su nómina controlada en peso y talla, pueda reducir su carga de seguridad social y con esto bajar los costos a futuro del sistema, toda vez que ese incentivo más que compensa el gasto que tendría que erogar el IMSS en atención hospitalaria. Si esto ocurriera, los costos unitarios en atención médica para los pacientes con prediabetes y diabetes en el IMSS se reducirían 40% de aquí al 2050, ya que de no hacer nada dicho costo pasaría de 15,500 pesos en 2019 a 30 mil en 2050, y con esta intervención dicho costo se mantendría constante en el tiempo en alrededor de 22 mil pesos.

Además, con el viraje a lo preventivo el IMSS reduciría de aquí a 2050 su gasto en 13% en pensiones por invalidez y fallecimiento, en 7% los gastos en subsidios por enfermedad y el gasto en prestaciones económicas se podría reducir en 1,600 millones de pesos al año, el equivalente del gasto anual del Instituto en vacunas. Pero lo más importante de este viraje es que el impacto positivo de las intervenciones tempranas se traduciría en una menor carga de enfermedad ya que sólo por diabetes, para el año 2050 ganaríamos casi un millón de años de vida saludable, lo que representaría un crecimiento del 32%.

Hoy el sistema de salud no aguanta más ya que el 80% del gasto se concentra en curar y sólo el 20% en prevenir, urge invertir esa pirámide sabiendo que prevenir es la acción más costo efectiva en salud pública, esa inversión ya la hizo el mundo desarrollado con éxito, hagámosla nosotros y dejemos la coyuntura atrás!

Excomisionado Cofepris y exdirector general del IMSS

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