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Regino, un cantante Tu’un Savi

Estados 03/07/2016 01:18 Vania Pigeonutt / corresponsal La Montaña Actualizada 01:18

Regino Cruz desconoce las notas musicales, también qué es eso de la pedagogía musical. Su sueño, es tocar cumbia en su lengua Tu’un Savi (mixteco) y hacer giras como su tocayo, Regino Aguilar originario, como él, de la región de la Montaña, y quién, aunque no sabía español, logró encontrar en su idioma una música fresca, rítmica y original para divertir a sus paisanos en las fiestas.

A la gente de este pueblo de la Montaña le gusta mucho bailar. El ritmo de la música lo traen durante todo el día y en las mejores festividades. Las tradiciones más importantes son los santorales y el día de todos los muertos. Allí, cantantes como Regino se dan vuelo moviendo sus dedos en el teclado y presumiendo la voz.

“Tun- tata, tun- tata” trata de emular Regino, de 33 años de edad y dos hijas, el sonido del cantante que ha cruzado la frontera con su música. Regino Martínez no tiene aún el nombre de su agrupación, cuenta, mientras dice orgulloso: “Aprendí escuchando y tuve un sueño: comprarme este teclado y darle a cantar”.

“Caminando por la calle me encontré a una linda morenita/ muy contento de su nombre pregunté/ y me dijo Teresita… Teresita vente vamos a bailar: ¡Música, saboooorrr!, grita Aguilar, quien se ve en uno de las decenas de videos que hay en YouTube sobre él, un cantante (Na Savi) mixteco. La canta en español, de manera peculiar, porque otras melodías se disfrutan en la misma red social en su idioma.

Hace tres meses, Regino le dijo a su esposa Rufina que se iba a ir para el norte, sí, a la pizca de fresa en Baja California, pero que lo aguantara con el dinero que le enviaba. Rufina, de 24 años, cargando a su pequeña de un año, y quien pide que el español se hable despacio porque se le dificulta igual que a su marido, se ríe y dice: “Me aguanté”. Regino compró su primer teclado en Tijuana, le costó el pasaje, el regaño de que se salió de su trabajo un rato y mil pesos.

Su ilusión es que su gente baile a su ritmo, componer canciones como Don Regino y hablar del amor, de la falta de empleo y oportunidades en la música, pero sobre todo dominar el teclado. Desconoce los consejos que algunas páginas dan en internet, ni qué sonido sale con Do, Re, Mi, Fa, o Sol: las notas musicales se las dicta su alma y su deseo por alcanzar sus sueños.

 

“Lo primero que tenemos que hacer es familiarizarnos con el teclado. Si observan con atención, se repite un patrón con las notas negras, que están agrupadas de a dos y de a tres. Vamos a donde hay dos notas. La primera nota [leyendo de izquierda a derecha] es la que nos va a servir”, se lee en una página de consejos.

Ante esto, Regino sólo se ríe. Dice que él escuchó el acompañamiento y que las teclas de la derecha sirven para cosas distintas de las de la izquierda. Ensaya cuando puede y por poco aturde a sus vecinos que a veces se incomodan por el “Tun- tata, tun- tata”.

En las calles de lodo color ocre sin nombre se alcanzan a ver las cocinas de leña y varias prendas tejidas en los tendedores, muchas son de dragones, patos, con patrones multicolores de la región mixteca. El sonido del viento y el aleteo de un pájaro grande se distinguen tanto como las teclas de Regino en su casa de madera que no mide más de 50 metros cuadrados.

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