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Su primera noche en La Plata, Paul McCartney desplegó todas sus armas para seducir al público argentino. Habló en español todo lo que pudo, bailó, tarareó y arengó a los 55 mil presentes a vivarlo toda la noche.
Pero saben muy bien los que se dedican al mundo del espectáculo que nada conmueve más que la ternura de un niño. Incluso cuando se trata de un Beatle: el legendario Paul quedó en un segundo plano ante la irrupción en escena de una nena de pelo castaño largo y osito en mano llamada Leila que él mismo presentó como una sorpresa.
"Vamos a hacer subir a alguien del público. A veces lo hacemos", dijo. Leila entró, luego Paul presentó a su madre, Mariana, la verdadera fan Beatle de la dupla invitada, y cuando Paul le preguntó si quería que le firmara su osito , la nena respondió: "No, quiero tocar el bajo contigo".
Sorprendido, McCartney le dijo, "pero no trajiste tu bajo". Ella insistió y cuando la producción le alcanzó el instrumento, Paul hizo un gesto de indecisión y ensayó una duda: "Bueno, esto puede ser interesante. No me lo vi venir", dijo, como si estuviera fuera de libreto.
La niña se colgó el bajo y se dejó guiar por el Beatle para tocar "Get back", una canción que no estaba prevista en la lista de temas de este recital. Tocaron y cantaron compartiendo el micrófono y hubo ovación para ambos. Sin dudas, uno de los grandes momentos de la noche.

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