Campañas que fomenten la paz

Editorial EL UNIVERSAL

Ayer, tan sólo un día después del inicio oficial de las precampañas del proceso electoral de 2018, se registró, en pleno centro de Coyoacán, una trifulca entre simpatizantes de Morena y del PRD, previo a un mitin en el que Claudia Sheinbaum y Andrés Manuel López Obrador presentaron la precandidatura de ésta por la CDMX.

Este episodio, sin importar quien de los dos bandos haya pasado primero a la violencia, o incluso la haya provocado dolosamente, es botón de muestra de lo delicado que puede ser, para todos, en un momento como el actual de enojo y polarización social, caldear más de lo que ya están los ánimos de la población y recurrir, en el contexto de las reñidas campañas en puerta, a estrategias de guerra sucia y de choque.

Los partidos políticos harían bien en tener esto muy presente, y practicar la mesura, para no coadyuvar a la violencia —con la que todos pierden—, así sea verbal, desde los discursos y slogans de sus candidatos. Porque hoy que en nuestro país se registran datos nada alentadores en materia de seguridad y pobreza, especialmente, no sería difícil que en determinados puntos del territorio nacional se susciten episodios violentos o enfrentamientos en el marco de las campañas. Por ello es de suma trascendencia que el tipo de mensaje que manden los abanderados partidistas sea conciliador, y no al revés. No obstante, no sólo las organizaciones políticas deben evitar las provocaciones: la moderación y civilidad deben reinar también entre la ciudadanía que participa en política.

En este sentido cobran especial relevancia las palabras que, también ayer, en el contexto de su tercer informe de labores y en presencia del presidente Enrique Peña Nieto, pronunciara el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Luis María Aguilar: “una de las misiones más delicadas que tiene el Estado es garantizar la seguridad jurídica en las próximas elecciones de 2018”. Empero, asimismo, “los ciudadanos debemos estar conscientes de que cumplir con la ley, con nuestros deberes, favorece la paz social. Exijamos, sí, a la autoridad el cumplimiento de la ley, pero también seamos nosotros ciudadanos conscientes de cumplir con nuestras obligaciones”, expresó.

De aquí a la fecha de las elecciones, además, el papel desestabilizador que sin duda intentará jugar el crimen organizado —o cualquier otro poder fáctico con posibles intereses en los resultados electorales— ha de tener alerta a los tres niveles de gobierno y a la sociedad toda.

El próximo año el proceso electoral que vivirá el país será sin duda complicado y es obligación de todos —como afirmara el ministro presidente— cumplir y hacer cumplir las leyes para favorecer el contexto de paz social requerido.

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