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viridiana.ramirez@eluniversal.com.mx
La lancha avanza despacio entre un laberinto de manglares. En ocasiones el motor se apaga para no poner en sobre aviso al objetivo. En silencio, biólogos y viajeros curiosos buscan los ojos brillantes de algún cocodrilo. La ausencia de la luna puede complicar la tarea nocturna, ya que si la luz de la lámpara apunta al reptil, éste puede asustarse y escapar en segundos.
El recorrido puede tardar horas, pero la ventaja de estar en Isla Blanca, al norte de Cancún, es que sus humedales son el hogar de un buen número de cocodrilos acutus y moreletti.
Una vez que los biólogos logran atrapar al reptil, inicia la labor del viajero: ayudar en la toma de muestras de sangre, en la medición del ejemplar, el pesado y marcaje que lo identifica como hembra o macho. Después, el cocodrilo es devuelto a su hábitat y se escabulle en la oscuridad. Los participantes brindan con vino por un buen trabajo, junto con los especialistas.
Caverna sin fobias
Después de buscar por dos días cocodrilos en Isla Blanca y en la reserva ecológica de Punta Sur, en Cozumel, la caravana se marcha a la localidad de Kantemó, a tres horas de Cancún.
Antes de ingresar a una caverna muy particular, un chef prepara bocadillos y bebidas para compartir en un picnic en medio de la selva.
Una vez que se oculta el sol, es necesario colocarse un casco con luz infrarroja, proporcionado por el staff. A la entrada de la Caverna de las Serpientes Colgantes es donde comienza la verdadera aventura.
Hay que respirar y olvidarse del miedo porque en esta cueva habitan boas que cuelgan del techo o salen de entre las grietas de las paredes, esperando el vuelo de los murciélagos para devorarlos. Un pedazo de celofán sirve de pantalla para que la luz infrarroja ilumine la escena.
Las serpientes desprecian la carne humana, así que no hay qué temer. Los guías van indicando la distancia y lugares donde se pueden detener para escuchar algunas explicaciones científicas.
Al encuentro con grandes nadadoras
Después de dormir en la selva, el último día se reserva para una sorpresa más: nadar con tortugas en Akumal, una playa cercana a Tulum.
Los biólogos guían esta excursión. Todos se colocan el esnórquel. Explican las características y conducta de estos quelonios, cómo identificar su edad y por qué se concentran en esa playa.
El encuentro dura 40 minutos. El resto de la tarde se disfruta del sol, antes de volver a Cancún y tener un último brindis.
HERRAMIENTAS DE VIAJE
Quién te lleva.
EcoColors Tours. Expedición de seis días con hospedaje incluido (hoteles y cabañas), transportación local, alimentos, equipo de esnórquel y guías ambientalistas y biólogos: desde dos mil dólares por persona.
Reservaciones. Tels. (998) 884 9580 y 884 3667. www.ecotravelmexico.com
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