Las mascotas son más que una compañía y un miembro más de la familia. Diversas investigaciones han demostrado la capacidad que tienen para generar cambios en las personas, a nivel psicológico, físico, terapéutico y psicosocial.

En el estudio La influencia de las mascotas en la vida humana, de los médicos veterinarios Leonardo Gómez, Camilo Atehortúa y Sonia Orozco, de la Universidad de Antioquia, se asegura que la compañía de los animales “se ha reconocido como un factor protector contra enfermedades cardiovasculares y reductor del estrés de sus propietarios”.

En el aspecto físico, los dueños de perros desarrollan una mayor actividad en comparación con aquellos que no los tienen, y como consecuencia los primeros tienen en general una mejor salud y menores factores de riesgo, reflejándose en un menor número de consultas médicas, según los investigadores, que citan un artículo publicado en Social Science & Medicine en el 2005.

Además, según el estudio de la Universidad de Antioquia, las mascotas son un soporte emocional, “reducen la sensación de soledad y permiten la interacción de sus propietarios con el medio social que los circunda”.

“En estados de depresión, estrés, duelo y aislamiento social, las mascotas se convierten en un acompañamiento incondicional, aumentando la autoestima y el sentido de responsabilidad, que necesariamente genera una mejor integración con el entorno”, mencionan los investigadores.

Sara Arteaga, por ejemplo, señala que encontrar a Rogelio por casualidad en febrero pasado le cambió la vida. Recuerda que durante un evento académico en los cerros de Bogotá, el perro apareció en su sendero y comenzó a seguirla por doquier. Su rostro la conmovió y decidió llevárselo a casa para darle un mejor hogar. Lo hizo oficialmente su mascota.

Ella es arquitecta de Medellín y lleva poco viviendo en Bogotá. Él es aún cachorro, cruce de pitbull, grande, esquivo al principio, pero enérgico y lleno de vitalidad. Sara tuvo que documentarse para saber cómo manejar la energía de un perro de un año y medio y supo que tendría que modificar su rutina para darle una buena calidad de vida.

“He hecho un montón de cambios por él mientras nos adaptamos el uno al otro. Rogelio es grande y muy activo, y un perro así en un apartamento tiende a estresarse. Yo no era de hacer ejercicio, así que tuve que empezar a salir constantemente a trotar con él para que se calmara”, cuenta.

Sara asegura que Rogelio es su motivación. Tres días a la semana salen a correr entre cinco y seis kilómetros. Pero no solo a la hora de hacer ejercicio es su compañero, pues la ha impulsado emocionalmente.

“Cambié de casa y me fui a vivir sola para que estuviera más tranquilo, y me ha ayudado a echar raíces en esta ciudad donde no conozco tanta gente. También trato de cambiar mis emociones para no afectarle a él su estabilidad”, explica.

De acuerdo con la psicóloga Olga Albornoz, las mascotas son unas maravillosas herramientas en materia emocional por su capacidad para interactuar con afecto; en los niños, por ejemplo, sirven para crear disciplina y hábitos saludables. No obstante, Albornoz señala que tener un animal en casa debe ser una decisión pensada y es una responsabilidad que no puede quedar a la deriva. “Una mascota es un ser vivo que tiene necesidades y depende de uno”, sostiene.

El canicross

Hace unos cinco años comenzó a practicarse en Colombia el canicross, un deporte inspirado en la tradición nórdica de los trineos tirados por huskys siberianos. En esta modalidad, los binomios de perros y humanos compiten contra otros en carreras a pie.

El objetivo es generar un trabajo en equipo, afirma Rodrigo López, director de Canicross Colombia.

“En este deporte, el perro va atado a la cintura, con un arnés, una línea de tiro y un cinturón, y el perro siempre debe ir adelante, pero no jalando al humano sino impulsándolo”, explica.

Al generar tal interacción, se logran compartir espacios de vida saludables con las mascotas. “La motivación es el amor por los perros y el cambio de estilo de vida. Es decir que ya no solo salgo a correr solo, sino con mi perro”, agrega. Este deporte relativamente nuevo ha logrado convocar carreras de hasta mil 500 binomios en Colombia y se puede practicar en espacios cerrados, bosques y montañas. El único requisito, dice López, es disposición de hacer las cosas, pues son bienvenidas todas las razas de perros; las categorías son por edades.

Hace seis meses, Alejandro Méndez y su perro Özil practican esta disciplina. Su relación comenzó hace dos años, cuando logró rescatar a este can de raza samoyedo de una situación de maltrato.

“Él hizo que mi vida diera un giro de 180 grados, me hizo retomar el ejercicio que estaba perdido en un rincón de mi vida. Me convencí de que esa era la mejor manera de estar del todo bien, y así es: él es feliz y yo también”, manifiesta.

Ahora trata de correr con Özil todos los fines de semana.

“Desde que empezamos a correr, mi salud ha mejorado notoriamente y él también es ahora un perro más tranquilo”, asegura.

Principios básicos para escoger una mascota

1. Que el animal tenga la posibilidad de interactuar de manera directa con las personas. En otras palabras, muchas personas creen que una mascota, como un pez o un animal exótico, es una buena compañía. De ahí que casi siempre los perros, los gatos y alguno que otro mamífero pueden ser una buena alternativa.

2. El tamaño de la mascota debe estar acorde con el hábitat y las condiciones, primero del animal y segundo, del propietario. Es decir, no se puede tener un animal muy grande en un espacio reducido porque se puede configurar maltrato.

3. Las características de vitalidad deben tener equilibrio. Un animal muy activo debería estar con una persona de las mismas condiciones. Se debe buscar la complementariedad.

4. Se deben conocer las costumbres, alimentación y ciclos de sueño de la mascota para que la interacción con sus hábitos no genere un maltrato.

5. Por último, los tamaños deben ser acordes con los de cada persona, de modo que se facilite la interacción.

jpe

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