El cambio está en la actitud

Angélica Fuentes

Los esfuerzos por la igualdad de género se llevan a cabo de diferentes maneras. Hay personas que impulsan desde su trinchera cambios institucionales o políticas públicas; son activistas sociales; dan visibilidad al tema a través de los medios de comunicación; forman organizaciones de la sociedad civil; entre otros. Sin embargo, algunos de los obstáculos más significativos en el camino hacia la igualdad son los prejuicios culturales, las actitudes sexistas y los roles de género rígidos y arcaicos que se siguen perpetuando de generación en generación y limitan el desarrollo pleno de las personas.

Por esta razón, yo estoy convencida que el verdadero cambio está en el interior de cada uno de nosotros, en la educación que le estamos dando a nuestros hijos y en cada una de las acciones cotidianas. Tenemos que demostrar el compromiso con la causa en todas las circunstancias y empezar con promover el respeto, la justicia y la igualdad en los espacios en los que nos desenvolvemos; hacer de estos valores los pilares de nuestra vida. El feminismo es un proyecto personal y liberador, tanto para las mujeres como para los hombres. No tienes que hacer algo extraordinario, simplemente lo justo.

Anna Muzychuk ha sido campeona mundial de ajedrez en dos ocasiones. Sin embargo, decidió renunciar a estos dos títulos y a una importante suma de dinero porque no está dispuesta a asistir al campeonato en Arabia Saudita. En sus palabras “por no jugar con las reglas de otros, por no llevar abaya, por no tener que ir acompañada cuando estoy en la calle y, en resumen, por no sentirme una criatura secundaria”. Me permito ponerla como ejemplo y expresar mi admiración y respeto hacia ella por defender los derechos de la mujer y ser fiel a sus principios, sin importar las consecuencias.

Guardar silencio y permanecer pasivos ante actos de discriminación hacia la mujer es también una forma de perpetuar conductas negativas. Los invito a reflexionar acerca de la manera en la que se relacionan con los demás y a identificar las desigualdades de género en su cotidianidad para empezar a cambiar una a una. Cuestiones que a primera vista parecen sencillas e insignificantes, son dañinas para todos porque limitan el potencial de las mujeres como agentes de cambio social. Desafortunadamente, algunas acciones son tan normales que parecen imperceptibles y son socialmente aceptadas, pero también son una forma de violencia contra la mujer, más silenciosa, pero igualmente dañina.

Tanto las mujeres como los hombres debemos comprometernos con la igualdad de género. Incluyan en sus propósitos de año nuevo deshacerse de todos los malos hábitos. Por ejemplo, eliminar por completo el lenguaje sexista y los chistes misóginos; no juzgar la belleza con base en imposiciones mediáticas; romper los estereotipos de género; definir su propia masculinidad; levantar la voz ante las injusticias; rechazar la publicidad denigrante hacia las mujeres. Identificar todas las maneras en las que el sexismo está presente en nuestra vida es el primer paso hacia la equidad.

La voz y las acciones de cada uno de nosotros hacen la diferencia. Piensen cada día en qué pueden hacer para asegurar la igualdad en su hogar y en su lugar de trabajo. El cerebro y el corazón no tienen género. Rompan las normas restrictivas de género y vivan su vida al máximo. Imaginen, vibren y despójense de arquetipos limitantes. La libertad reside en el poder de ser ustedes mismos. Sean feministas; crean en la igualdad y construyan puentes de solidaridad para lograr cambios positivos en el mundo.

Fundadora de la Fundación Angélica Fuentes

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