Lo vemos todos los años, siempre sucede lo mismo. Los grandes jugadores que llegan a Inglaterra quedan en entredicho durante las primeras jornadas del campeonato liguero. Evidentemente no se trata de falta de calidad sino de falta de ritmo.

La Premier League

es como esa discoteca a altas horas de la madrugada donde el tecno suena a un volumen y velocidad inusitados y la gente baila desenfrenadamente. Los fichajes en la máxima categoría del fútbol inglés serían como tú entrando en esa discoteca, sin haber tomado un solo trago.

La velocidad, el ritmo y “el toma y daca” son constantes en el fútbol inglés, cuando vienes de países como España, Francia o Italia, lugares donde se juega con un ritmo mucho más pausado, entrar en esa vorágine de peloteo rápido, ataques y transiciones sin aliento, cuesta y mucho. Se nota tanto que incluso entrenadores de la talla de Guardiola lo sufrieron en sus carnes. El técnico lo manifestó varias veces en diferentes entrevistas, amoldarse al frenesí inglés le pasó factura durante su primera temporada en el país.

Esta campaña, tras la primera jornada, ya lo hemos visto con jugadores de indudable calidad. Rodri, Dani Ceballos o Ndombélé –pese a que éste último anotó para los Spurs– parecían desubicados, lentos e incluso torpes en alguno de los casos.

¿Es preocupante? En absoluto, todo proceso conlleva una adaptación y el ejemplo más claro lo vimos la pasada temporada con un jugador como Fabinho, en el Liverpool. El mediocentro realizó una discreta primera parte de la temporada para terminar siendo una pieza clave en el esquema de Klopp.

Ahí entra el saber hacer del técnico de turno. En el caso de Fabinho y Klopp , el germano actuó de una manera sumamente inteligente al dosificar muy mucho las apariciones del brasileño en ese primer tramo de competición, para que fuese cogiendo ritmo. La discoteca estaba en ebullición, el jugador no podía bailar al ritmo que marcaba el DJ y a Fabinho le dieron las copas poco a poco… cuando se entonó ya vimos el resultado.

Estoy seguro de que la pléyade de estrellas que han llegado a la mejor liga del mundo irán poniéndose a tono pronto, en mayor o menor medida. Cuando veamos a Ndombélé dar ese plus de creatividad al mediocampo del Tottenham, a Rodri encajar en es maquinaria de reloj suizo en la que se ha convertido el equipo de Guardiola, a Pépé desbordar rivales en el Arsenal o a Dani Ceballos hacer magia también con los ‘gunners’, entonces la discoteca estará a tope y los que podremos bailar sin descanso de alegría, sin necesidad de tomarnos ninguna copa, seremos los espectadores.

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