El legado de Boko Haram en África Occidental es el extremismo wahabí

Debilitado por luchas internas y la intervención militar aliada contra sus fuerzas, Boko Haram aún representa una grave amenaza para la estabilidad de Nigeria y sus vecinos regionales
El legado de Boko Haram en África Occidental es el extremismo wahabí
Una bandera de Boko Haram ondea en Damasak, Nigeria - Foto: Joe Penney/Reuters
17/04/2018
11:05
Gabriel Moyssen
Ciudad de México
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Debilitado por luchas internas y la intervención militar aliada contra sus fuerzas, Boko Haram puede estar muriendo lentamente, pero aún representa una grave amenaza para la estabilidad de Nigeria—el llamado “gigante dormido de África”—y sus vecinos regionales.

Al explotar las divisiones aparentemente interminables entre la mayoría musulmana del árido y retrasado norte nigeriano y el sur más próspero, el legado envenenado de Boko Haram podría ser la propagación de la guerra y del extremismo islámico más allá de las fronteras del país hasta Camerún, Chad y Níger.

A partir de 2015, las cuatro naciones lanzaron una ofensiva coordinada sobre los militantes, que prosigue hasta hoy.

Por ejemplo, en una acción combinada con Níger, la Fuerza Aérea Nigeriana efectuó ataques sobre posiciones de Boko Haram en las áreas de Arege y Tumbun Rago del estado de Borno el domingo, informaron diarios locales en Abuya.

En 2015, se reportó que Nigeria empleó a cientos de mercenarios de Sudáfrica y la ex Unión Soviética para apoyar el esfuerzo bélico antes de la elección presidencial del 28 de marzo.

Francia, en coordinación con Estados Unidos, ha enviado asesores y ayuda material a Nigeria, mientras que el gobierno británico ha proporcionado entrenamiento a 28,000 tropas nigerianas.

China ofreció un respaldo que incluiría datos de satélite y Colombia envió en 2015 una delegación de funcionarios de seguridad para compartir su experiencia en contraterrorismo.

La eliminación gradual de Boko Haram es considerada un factor clave en los planes de reelección del presidente Muhammadu Buhari el próximo año.

Buhari, un musulmán moderado del estado Katsina y ex gobernante militar entre 1983 y 1985, ha enfrentado una economía maltrecha, bajos precios del petróleo, escasez de combustible y corrupción extendida que impidieron el “despertar” de Nigeria después de que el país de casi 190 millones de habitantes superó a Sudáfrica en términos de PIB nominal, para convertirse en la mayor economía africana en 2014.

“Educación falsa”

El crecimiento y poder de Boko Haram—su nombre oficial es Grupo del Pueblo de la Sunná para la Dawa y la Yijad—no puede entenderse con un simple enfoque en las diferencias económicas, religiosas y culturales entre el norte y el sur de Nigeria.

En un vasto país que abarca 36 estados y 500 comunidades étnicas, las bases de la intolerancia probablemente quedaron sentadas durante la era del Imperio Bornu, del Emirato de Borno y del Califato de Sokoto antes de la colonización británica de 1900-1903.

Fundado por el líder salafista y agitador Mohamed Yusuf en 2002 utilizando las palabras hausa boko (falsa) y árabe haram (prohibido), el grupo militante se nutrió en la larga tradición de eruditos islámicos y políticos conservadores locales opuestos a la educación de corte occidental, tachada de ilimin boko (educación falsa) y las escuelas seculares, vistas generalmente como un símbolo de la opresión del exterior.

Después del levantamiento de Boko Haram en 2009, Yusuf fue ejecutado de manera sumaria a la vista del público frente al cuartel de la policía en Maiduguri, capital del estado de Borno.

Abubakar Shekau, su sucesor, adoptó una estrategia radical inspirada en la doctrina wahabí de Al Qaeda y el líder terrorista saudí Osama bin Laden, que incluyó atentados indiscriminados contra civiles usando “bombas humanas”, así como secuestros masivos de mujeres y estudiantes.

Shekau también juró lealtad al Estado Islámico de Irak y Levante (ISIL, por sus siglas en inglés) en marzo de 2015 y renombró a Boko Haram como Estado Islámico de África Occidental.

Los años de violencia y desgaste, sin embargo, han cobrado su cuota. En agosto de 2016, ISIL anunció que había designado a Abu-Musab al Barnawi como nuevo dirigente en reemplazo de Shekau, más cercano a Joseph Kony, jefe del ugandés Ejército de Resistencia del Señor por sus modos misteriosos y algunas veces extravagantes.

En un video, Shekau se negó a aceptar la medida y prometió combatir a Al Barnawi, aunque aclaró que mantenía su fidelidad al líder supremo del ISIL, Abu Bakr el Baghdadi.

Varios choques armados entre las dos facciones han sido reportadas por la prensa nigeriana.

Las autoridades militares y civiles de Nigeria, Chad y Camerún, que han anunciado el derrocamiento de Shekau y su muerte en combate al menos en cinco ocasiones desde 2009, consideran que Boko Haram actualmente está confinado a sus bastiones cerca del lago Chad y el bosque de Sambisa.

Editado por Sofía Danis
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