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Ante la restricción en el gasto por 220 mil millones de pesos que se espera en 2016, el presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados, Baltazar Hinojosa (PRI), informó que se acabarán los despilfarros, se protegerá el gasto social y habrá transparencia en el uso de los recursos públicos.

Dijo que se revisará a detalle la asignación de recursos para 2016 y adelantó que no se dará presupuesto para adquisiciones no justificadas como compra de camionetas, viajes no justificados y la asignación de viáticos.

En ese sentido, comentó que también se revisarán las plazas por honorarios en el gobierno para evitar contrataciones que no estén justificadas. A la par, aseguró que se vigilarán las partidas designadas a “los moches”, pues del desarrollo de obra pública no debe beneficiar a ningún diputado.

El legislador por Tamaulipas adelantó que el Presupuesto para 2016 estará blindado, a pesar de que habrá más de 12 elecciones. Comentó que serán vigilantes del gasto desde el Congreso y en caso de que existan subejercicios llamarán a comparecer a los funcionarios que encabecen estas dependencias.

¿Cuál es el principal reto con este ajuste en gasto?

—La propuesta que hizo el Ejecutivo es no endeudar al país, no vamos a aumentar las tasas ni a imponer nuevos impuestos. Vamos a hacer un ajuste en gasto corriente, de esa cantidad estamos hablando de 220 mil millones de pesos. En la historia reciente, nunca se había enviado un paquete con una restricción tan fuerte.

¿Cuáles serán los programas que no se verán afectados?

—No vamos a afectar el gasto social, directamente a los programas que están destinados para combatir la desigualdad, como Prospera, 65 y Más, que son programas que benefician a millones de mexicanos de las clases más desprotegidas. Tampoco queremos que afecte a la inversión que hacen los tres órdenes de gobierno en materia de infraestructura y obra pública.

¿No habrá despilfarros en 2016?

—Puedo asegurar que vamos a tener una reducción muy importante de recursos. En gobiernos anteriores había un gran despilfarro, sobre todo en contratación de honorarios, no de plazas que se requerían, como doctores, maestros, estamos hablando de honorarios para ciertas actividades que se realizaban en otras administraciones. Se ha planteado muy bien el poder darle un programa de austeridad al gobierno que le permite mandar una señal de que no hay que gastar en lo que no tiene un efecto en la economía.

Rubros como salud y educación, ¿cómo podrían verse afectados?

—El reto en salud es que en los últimos 10 años se ha invertido mucho en infraestructura, hay muchos hospitales nuevos que se han creado, y el reto es revisar cómo está el gasto de operación. Se ha avanzado mucho pero lo importante es que no falten medicinas, que se tenga la atención necesaria para la población. No vemos que haya un efecto negativo en este momento. En el caso de educación, hay un compromiso de no afectar al nivel superior ni afectar el gasto en ciencia y tecnología. También los vamos a revisar, queremos ver que haya un crecimiento. Pero a los diputados nos preocupa cómo están otros niveles, la parte de educación básica y media superior.

En concreto, ¿cuáles serían cinco rubros donde vamos a ver los principales ajustes?

—De los 220 mil millones de pesos, las adquisiciones del gobierno federal que no tengan que ver con medicinas, pero todo lo que tenga que ver con adquisiciones de cuestiones materiales ahí vamos a tener que hacer una buena revisión.

Otra parte es viáticos, compras de vehículos, viajes que no tienen ningún sentido, alguna revisión dentro del programa de inversión en ciertas obras que no se van a gastar. En otras palabras, obras que son de carácter multianual que se destinan muchos recursos y que se pueden bajar las metas y que puede tener un efecto positivo. Por ejemplo, si se van a hacer 100 kilómetros de carretera, pues vas a hacer 50 y el resto los vas a hacer el año que entra hasta que haya más recursos. La otra parte son sueldos y salarios, pero no la gente que tiene garantizadas sus plazas y que aporta un beneficio como médico o maestro. Hablamos de plazas de honorarios.

¿Están viendo un recorte mayor a los 220 mil mdp?

—Hasta este momento no. Lo que es importante es revisar los criterios de política económica para ver cómo se calculó el presupuesto y eso va a definir un piso y un techo y en función de ello nosotros vamos a definir el gasto. En el caso del petróleo no vemos cambios debido a la cobertura que se contrató este año.

¿Se acabaron también los rubros de pavimentación y otras obras donde se dieron los “moches”?

—Nosotros los diputados venimos a legislar, no venimos a hacer obra pública. Eso se va a acabar porque se dio una mala interpretación de algo que se aprueba en la cámara para el beneficio del país. Sí hay un programa con beneficios pero tuvo problemas de transparencia, si se mantiene el interés de los diputados de participar y llevar beneficios a sus distritos, las reglas de operación van a cambiar. Un diputado no puede hacer obra y en ese sentido no estamos peleados con que haya recursos para la población. Esto será más transparente y que quede bien claro, somos Legislativo, no Ejecutivo y que se hagan este tipo de programas donde sean los beneficios, delegaciones o estados que cumplan en tiempo y forma la ejecución de la obra pública.

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