Que el Broncogobierno sea exitoso es un asunto de moral global. Porque prueba que en este planeta la democracia es todavía la suma de voluntades individuales y que los milagros colectivos son posibles.

No se trata de trivializar el asunto. Tampoco son apuestas. Ni que estuviéramos en Las Vegas. Es, simplemente, participar en el deporte nacional más popular cada tres o seis años.