Priístas están hartos de llevar al poder a ladrones y corruptos, de ser dirigidos por arribistas sin escrúpulos, pero no saben cómo actuar, qué decir o qué hacer, la sumisión es parte de su cultura

El caso demuestra que la autonomía de los Poderes Judiciales, estatales y federal, puede ser un lastre cuando se esgrime para proteger delincuentes