Hoy en día ese Vaticano del futbol (la FIFA), intenta aumentar más equipos a los mundiales, una representación nacionalista y lucrativa para obtener mayores ganancias. ¿O acaso ha tomado también el papel de la ONU del balompié?

Es distinto desear el bien que acabar con el mal. Lo primero es loable, lo segundo extravagante. El poder de la insignificancia no tiene parangón

Invito a los escritores y escritoras a que tomen aliento, intenten reflexionar pese a que no están acostumbrados, abandonen su arrogancia y detengan la inútil maquinaria literaria que, por lo demás, ya muy pocos utilizan

¿Alguien acaso se imagina una conversación que carezca de juicios absurdos o contundentes? Yo me declaro incapaz de mostrar precisión en mis juicios

Hace unos días ha visitado México una mujer experta en la frase hueca y autoritaria, y en la desvergüenza analfabeta, Díaz Ayuso