Es mejor corregir que seguir viviendo en el error. El uso de fracking fue criminalizado por Andrés Manuel López Obrador y hoy la presidenta Claudia Sheinbaum le da un viraje a esa visión meramente ideológica. Abrió la puerta para realizarlo a fin de extraer gas natural y reducir la dependencia que México tiene con Estados Unidos. Actualmente se importa el 75 por ciento del gas que se consume y viene principalmente del vecino país del norte.
Lo he dicho, como oposición debemos señalar errores y fallas del gobierno, pero también hay que reconocer, en este caso, el cambio de enfoque a fin de alcanzar la tan prometida soberanía energética.
El fracking es una técnica para extraer hidrocarburos de yacimientos no convencionales, de rocas a gran profundidad. Se trata de perforarlas inyectando una mezcla de agua, arena y químicos a elevada presión para obtener los hidrocarburos.
No nos pueden mentir, este proceso es contaminante. Sin embargo, en la actualidad es posible utilizar equipos de nueva generación que reducen el impacto ambiental. Por ejemplo, la evolución tecnológica ha permitido la reutilización del 50 por ciento de agua y el uso de químicos de baja concentración y mayor biodegradabilidad.
El primer paso ya se realizó: aceptar que el fracking es una posibilidad. Lo que sigue es un camino largo. Primero, la Presidenta tendrá que enfrentar las visiones radicales y rancias al interior de su movimiento que se oponen a este cambio. Lo segundo es hacerse de tecnología de punta para reducir de manera significativa el daño al medio ambiente.
De acuerdo con los especialistas, para lograr el objetivo de depender menos de Estados Unidos, se requiere perforar al menos mil pozos y, para ello, se requiere lo tercero: liberarse de los prejuicios contra la iniciativa privada, pues se necesita una inversión de 100 mil millones de dólares, ya que en un principio implica desarrollar toda la infraestructura para hacer viable la explotación. Al paso del tiempo, los costos irán disminuyendo.
Estos recursos millonarios no los tiene el gobierno y el modelo de proyectos mixtos hasta ahora ha sido poco viable en este tipo de esquemas. En cambio, bajo el modelo de licitación, el sector privado asumiría el cien por ciento de riesgo y, en caso de tener éxito, el gobierno cobraría importantes regalías.
Por el momento, la Presidenta anunció la creación de un Comité Científico para evaluar si la explotación es viable. Espero que no nos salgan con la vacilada de que es imposible, porque ya vimos que varios países lo han aplicado con éxito. El cambio de estrategia de la presidenta Sheinbaum podría incomodar al interior de su partido, pero para alcanzar la soberanía energética, vamos tarde. De no hacerlo, en poco tiempo, además de gas, estaremos importando petróleo.
Veremos si hay valentía de parte de la Presidenta. Veremos si puede más la visión de impulsar el crecimiento económico y la generación de empleos que la narrativa que impuso el predicador de Macuspana.
Comentario final
Esta semana, fue vinculado a proceso el exsecretario de Seguridad de Adán Augusto López, Hernán Bermúdez, por el delito de peculado, pero no hemos tenido información sobre alguna investigación a su jefe: semana veintiocho: ¿Cuándo terminará la impunidad de Adán Augusto López?
Ciudadana
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