A pesar de ser considerada una “ciencia social”, la economía enfrenta serias dificultades para conducir experimentos. La rama conductual de la ciencia trata de entender mejor la forma en que los agentes económicos —individuos, empresas y gobiernos— toman decisiones. La microeconomía puede encontrar estos experimentos conductuales útiles para ir adaptando los modelos existentes a las nuevas interpretaciones. Sin embargo, la macroeconomía lo tiene más difícil.

No se puede experimentar cómo reaccionarían los agentes ante una crisis sistémica en el mercado financiero o cómo serían sus decisiones de ahorro y consumo al enfrentar una pandemia. Tampoco se puede saber cómo se vería la economía de un país si un extremista —de cualquier ideología— toma el poder. Así, el experimento que están a punto de empezar los argentinos se vuelve interesante.

Hay quien piensa que Javier Milei será la solución a todos los problemas económicos del país. El autodenominado anarco-capitalista será el primer presidente libertario. Hay enormes diferencias entre ser un liberal y ser un libertario y las propuestas de Milei tienden más a lo segundo, aunque la más emblemática —la dolarización— fue implementada a principios de los noventa por el presidente peronista Carlos Menem. En contraste hay también quien considera no solo que Milei no será la solución para ninguno de los problemas económicos sino que los ya existentes se agravarán a un ritmo más acelerado.

Algunos veremos desde lejos cómo se desarrolla el experimento. Veremos con interés si Javier Milei se animará a dolarizar el país a pesar de que las condiciones actuales son distintas a las que vivía Argentina cuando Menem impuso el Plan de Convertibilidad Austral y a sabiendas de cómo terminó esa historia en 2002. Veremos también si seguirá con su plan de desaparecer el Banco Central o modula su propuesta en función de la dolarización de la que habla. Algo es cierto, el Banco Central de la República Argentina tiene tantos objetivos que se le complica cumplir cualquiera de ellos. El tiene como finalidad promover las políticas del gobierno nacional, la estabilidad monetaria, la financiera, el empleo, el desarrollo económico y la equidad social. Con ese mandato, suena casi comprensible que la inflación ronde 140% y que se estime llegue a más de 200% el año entrante. Quizás el costo más grave que vive Argentina ha sido impulsado por el mal uso del Banco Central como agente financiador. Nada deteriora el poder adquisitivo como la inflación.

Milei se enfrentará a un escenario económico muy complejo. La deuda pública del país rebasa 80% del PIB y su sistema cambiario está completamente roto, hay más de 15 tipos de cambio aplicables a diferentes mercados.

Si quiere ser exitoso -más allá de las ideologías- Milei tendrá que actuar más rápido y de forma más eficiente que lo que intentó Macri en su administración. Tendrá que acotar rápidamente el gasto público para lo cual será necesario cortar los subsidios, las transferencias y los programas de pensiones. Habrá que ajustar los precios de los servicios públicos. El tipo de cambio tendrá que liberarse, lo cual probablemente le dé otro empujón a la inflación. Es posible que todo empeore antes de mejorar y eso solo si resulta el mejor de los escenarios.

Así es la polarización, nos lleva de un extremo a otro agravando los problemas ya graves de por sí. Suerte a Argentina.

@ValeriaMoy

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