Un día como hoy, pero del año 1954 murió Hermila Galindo; y tan solo un año antes, México había reconocido constitucionalmente el derecho de las mujeres a votar y ser electas en elecciones federales. Ella alcanzó a ver una conquista por la que había trabajado durante décadas, desde los años revolucionarios en que plantear la ciudadanía política de las mujeres significaba adelantarse a su tiempo.

Setenta y dos años después, México tiene por primera vez una Presidenta de la República. Las mujeres encabezan Secretarías de Estado, gobiernos estatales, presidencias municipales, congresos e instituciones fundamentales para la vida nacional. Pero quizá el cambio más profundo ocurre más allá de los cargos públicos. Hemos comenzado a transformar la manera en que el Estado observa la vida cotidiana.

A eso nos referimos cuando hablamos de igualdad sustantiva. Los derechos reconocidos en nuestras leyes adquieren sentido pleno cuando existen condiciones reales para ejercerlos. Esta perspectiva ha avanzado de manera transversal en la política nacional y hoy forma parte de decisiones sobre educación, salud, trabajo, seguridad, presupuesto, desarrollo social y movilidad.

Hablar de cuidados permite entender con claridad esta transformación. Millones de mujeres sostienen diariamente una parte fundamental de la vida de nuestro país: llevan a sus hijas e hijos a la escuela, acompañan a familiares a consultas médicas, atienden a personas mayores o con discapacidad, preparan alimentos, realizan compras y organizan buena parte de las tareas indispensables para los hogares. La Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2024 ayuda a dimensionarlo. Las mujeres dedican en promedio 39.7 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados, mientras los hombres dedicamos 18.2. Esa diferencia repercute directamente en el tiempo disponible para estudiar, trabajar, descansar, participar en la vida pública y desarrollarse profesionalmente.

México ha comenzado a incorporar esta perspectiva, y evidencia de ello es que el Gobierno actual cuenta con instrumentos para orientar una movilidad con igualdad centrada en los cuidados y en 2026 el Presupuesto de Egresos de la Federación incorporó por primera vez un anexo transversal destinado a identificar los recursos vinculados con el Sistema Nacional y Progresivo de Cuidados.

Esto representa un cambio importante en nuestra manera de entender las responsabilidades públicas. Estamos reconociendo que cuidar tiene valor económico y social, consume tiempo, condiciona oportunidades y requiere corresponsabilidad entre mujeres, hombres, familias, comunidades, empresas y Estado.

La generación de Galindo, junto con otras mujeres revolucionarias, abrió la discusión sobre ciudadanía y derechos políticos. Después conquistamos el voto femenino, ampliamos la representación, construimos mecanismos de paridad y llevamos a cada vez más mujeres a los espacios donde se toman las decisiones. La perspectiva de género se ha convertido así en un actor permanente y transversal de nuestra política pública; y muchas de sus transformaciones ocurren lejos de los grandes titulares, en presupuestos, programas, criterios de planeación y decisiones administrativas que poco a poco modifican la relación entre las personas y las instituciones.

Hace 72 años murió Hermila Galindo y, afortunadamente, ella alcanzó a ver reconocido el voto de las mujeres mexicanas. Hoy, todas y todos vivimos una etapa que probablemente habría parecido extraordinaria para muchas generaciones: una mujer a la cabeza de nuestro país, y la igualdad sustantiva se consolida como política social y de Estado, para que los derechos conquistados lleguen cada vez más a la vida diaria de todas las mexicanas.

Académico

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