Cada generación enfrenta sus propios desafíos. A la nuestra le corresponde responder cómo hacer compatible el avance tecnológico con el bienestar de las personas; cómo aprovechar la relocalización de inversiones para generar prosperidad compartida; cómo impulsar la productividad sin sacrificar la justicia laboral y cómo fortalecer economías competitivas sin perder de vista el sentido humano del trabajo.

Estas preguntas marcaron los trabajos de la 114ª Conferencia Internacional del Trabajo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), celebrada en Ginebra, donde representantes de gobiernos, empleadores y trabajadores analizamos los retos que hoy transforman el empleo: la inteligencia artificial, la digitalización, la capacitación permanente, la economía del cuidado, la transición hacia economías sostenibles y el fortalecimiento del trabajo digno.

En un contexto internacional cada vez más complejo, la principal lección que deja la OIT sigue siendo la misma que inspiró su creación hace más de un siglo: el desarrollo sólo puede ser duradero cuando se construye mediante el diálogo. Ese principio da vida al tripartismo, un modelo que reconoce la responsabilidad compartida entre gobiernos, empresas y trabajadores para construir acuerdos mediante el consenso, privilegiando el interés común sobre las diferencias.

México participó con una representación plural integrada por el Gobierno de la República, el sector empresarial y el movimiento obrero organizado. Esa presencia conjunta refleja la importancia de mantener abiertos los espacios de diálogo en un momento en que el mundo del trabajo experimenta transformaciones profundas.

Para la Confederación de Trabajadores de México, participar en este foro representa una responsabilidad institucional y la convicción de que nuestro país debe formar parte de las conversaciones donde se define el futuro del trabajo. La inteligencia artificial, la automatización, el fenómeno del nearshoring y la competencia global ya están modificando la economía; por ello resulta indispensable anticipar los cambios mediante capacitación, innovación y políticas que fortalezcan el empleo formal.

En Ginebra sostuvimos una posición clara: el desarrollo tecnológico debe convertirse en una herramienta para mejorar la calidad de vida; la productividad debe traducirse en mejores oportunidades para las personas; la capacitación será el principal instrumento para enfrentar los nuevos desafíos y la estabilidad laboral constituye una ventaja estratégica para atraer inversiones y fortalecer la competitividad de México.

La participación de la CTM en la Conferencia permitió refrendar el compromiso del sindicalismo responsable con el diálogo social y la cooperación entre los distintos actores del mundo laboral. Asimismo, el reconocimiento internacional otorgado a Salvador Medina Torres refleja el prestigio que México ha construido en los espacios multilaterales gracias a décadas de participación constante y propuestas serias.

Vivimos una etapa que exige visión de largo plazo y capacidad para construir consensos. México tiene una oportunidad histórica para consolidarse como una economía más fuerte y competitiva, pero aprovecharla dependerá de fortalecer el empleo formal, elevar la productividad, invertir en capacitación y mantener un entorno de estabilidad y confianza.

Ese es el principal mensaje que deja la Conferencia Internacional del Trabajo: el futuro no se construirá desde la confrontación, sino desde el diálogo. Sólo mediante la colaboración entre trabajadores, empresas y gobierno será posible generar un desarrollo que combine crecimiento económico, competitividad y justicia social para las próximas generaciones.

Secretario general de la CTM

Comentarios