El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, realizó una visita oficial a China del 13 al 15 de abril de 2026. El encuentro se produce en un momento de alta complejidad geopolítica: conflictos en Oriente Medio que afectan al suministro energético global, y un debate creciente sobre el futuro del orden multipolar. La misión oficial presidida por el mandatario representa su cuarto viaje en cuatro años al país asiático, lo que refleja la prioridad estratégica que Madrid otorga a esta relación bilateral.
El vínculo entre España y China se remonta al siglo XVI, actuando como puente entre Asia y Europa a través de las colonias establecidas en América. El Galeón de Manila (Nao de China) estableció una ruta comercial regular que conectó Manila (Filipinas) con Acapulco (México) y, finalmente, con Sevilla/Cádiz. En cuanto al intercambio cultural, los misioneros europeos (españoles, portugueses e italianos) fueron los primeros en entrar profundamente en el territorio chino, produciendo conocimientos sinológicos en lenguas europeas.
Actualmente, de acuerdo con informes de la Secretaría de Estado de Comercio de España, China es el segundo proveedor de importaciones para España, solo por detrás de Alemania, representando aproximadamente el 11% del total del volumen total de mercancías suministradas al país.
Los principales resultados de la visita fueron: 1. Creación del Diálogo Estratégico permanente, elevando la interlocución política al más alto nivel en 53 años de relaciones; 2. Firma de 19 acuerdos, incluyendo protocolos para exportar nuevos productos españoles a China y 3. Reunión con inversores chinos en sectores estratégicos: vehículos eléctricos, baterías, energía eólica, drones e IA.
En lo referente al nivel y el compromiso de las relaciones, Francia, Alemania, Italia y Hungría lideraban la interlocución con Beijing, ahora España se suma a este núcleo de cooperación reforzada. En materia de gobernanza global ambos países alcanzaron importantes consensos. Primero, un sistema internacional centrado en las Naciones Unidas: ambos países reafirmaron su compromiso con un orden internacional basado en el derecho internacional rechazando la "ley de la selva" y el unilateralismo.
Segundo, multipolaridad equilibrada: Ambos líderes coincidieron en promover un mundo multipolar "igualitario y ordenado", donde ninguna potencia domine exclusivamente las reglas globales. Tercero, Globalización inclusiva: Defensa de la globalización económica "universalmente beneficiosa e inclusiva", frente a tendencias proteccionistas o excluyentes.
Sobre la cooperación en los desafíos globales se llegaron a acuerdos con respecto al cambio climático en los ámbitos de conservación, energías renovables, economía circular y gestión de recursos marinos. Específicamente se firmó un memorando de cooperación en el ámbito forestal y de biodiversidad cuyo objetivo es el intercambio de buenas prácticas en conservación de ecosistemas, lucha contra la desertificación y gestión sostenible de recursos naturales.
Sobre las energías renovables, en el marco de la cooperación científica y tecnológica se determinaron proyectos como las alianzas en hidrógeno verde, almacenamiento energético, redes inteligentes y energía solar de concentración.
En un escenario global marcado por la fragmentación y la competencia sistémica, la visita del presidente Pedro Sánchez a China es una hoja de ruta bilateral cuyos objetivos fueron institucionalizar el diálogo político, ampliar el acceso a mercados de alto valor añadido y promover cooperación en transición ecológica, ciencia e innovación.
Especialista en temas asiáticos

