En medio de las complejas relaciones internacionales de numerosos conflictos mundiales, el reciente contexto de acciones dentro de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE) contra la delegación de Azerbaiyán ha suscitado preocupación y debate. Esta medida, que se perfila como un golpe a la participación de Azerbaiyán en la PACE, plantea una serie de cuestionamientos sobre la imparcialidad y justificación de tales restricciones. Estas acciones sorprendientes se pueden observar en consonancia con las recientes acciones injustificadas e infundadas del Occidente contra Azerbaiyán, lideradas principalmente por Francia.

Europa, que apoya sin condiciones la integridad territorial de Ucrania, incluso respaldando operaciones militares qué incluso involucran al territorio ruso para defender sus fronteras ¿por qué muestra reticencias cuando se trata de Azerbaiyán? A pesar de que todas las instituciones reconocían que Armenia había ocupado territorios de Azerbaiyán durante décadas, destruyendo patrimonio cultural y toda la infrastructura y ha expulsado a la población, en el momento cuando Azerbaiyán liberó sus territorios, acercándose a un acuerdo de paz con Armenia, observamos una creciente inquietud de las grandes potencias, particularmente occidentales. Resulta contraintuitiva lo qué pasa, considerando que Azerbaiyán ha sido aliado del Occidente durante años en el caso de Afganistán y la red de distribución del norte, en Irak, y asi como juega un papel importante en la seguridad energética de Europa.

Las razones detrás de las recientes acciones contra la delegación de Azerbaiyán en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE) resultan contradictorias, ya que responsabilizan a Azerbaiyán por acciones que la comunidad internacional reconoce como cometidas por Armenia. Esto es especialmente notable en un momento en el que se están logrando avances en las negociaciones bilaterales entre Azerbaiyán y Armenia. ¿No sugiere esto que, en lugar de buscar la paz en el Cáucaso, se está perpetuando el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán?

Después de 23 años de membresía de Azerbaiyán en el Consejo de Europa, en un momento en el que la consolidación política dentro del país está en su punto más alto y Azerbaiyán se embarca en la reconstrucción de sus territorios afectados y el retorno de su población a sus hogares, algunos actores han comenzado a atacar a Azerbaiyán en PACE.

La decisión de no confirmar la acreditación de la delegación azerbaiyana, ¿puede estar conectada a la reciente actitud agresiva de Francia contra Azerbaiyán? Además, al dar esperanzas infundadas a Armenia y sus círculos revanchistas, se pone en peligro el proceso de paz. Al mismo tiempo, parece que Armenia no es lo suficientemente sincera en este proceso, ya que todos los miembros de la delegación armenia en PACE votaron en contra de dar acreditación a Azerbaiyán, contradiciendo lo que se espera de un proceso de construcción de paz en la región.

Después de tres décadas diciendo a Azerbaiyán que la condena en el conflicto es un acto negativo y que necesita negociar con el agresor y ocupante que es Armenia, Europa muestra una preocupación desmedida por Armenia tras la liberación de territorios por Azerbaiyán.

Ahora, con la declaración del Ministerio de Defensa de Armenia de que se han "perdido" diecisiete mil rifles Kalashnikov, teniendo en cuenta el alto nivel de corrupción, asi como varios hechos de ayuda a Rusia e Irán vía Armenia para evitar las sanciones, resulta preocupante que Europa siga respaldando ciegamente a Armenia, ya que estas armas podrían terminar en manos de organizaciones como Hamas, incitando conflictos en Medio Oriente ya qué Armenia recientemente ocupó el puesto 63 de 180 países en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), con una puntuación de 46 sobre 100, mostrando un aumento en la corrupción, donde casi 20% de los usuarios de servicios públicos pagaron un soborno en los últimos 12 meses.

En la actualidad, la Unión Europea (UE) ha optado por convertirse en un aliado incondicional de Armenia ante escenarios injustos, desafiando incluso el derecho internacional es su posición parcial y hostil vis-a-vis Azerbaiyán. Borrell, al amenazar a Bakú, evitó abordar las pretensiones territoriales de Armenia hacia Azerbaiyán asimismo destinos de cientos de miles azerbaiyános expulsados durante la ocupación. La posible intensificación de la confrontación con Francia puede causar una escalada de tensiones políticas en la región considerando que el respaldo de la UE a Armenia carece de una estrategia geopolítica efectiva, y resultados positivos.

Las políticas intervencionistas europeas incitando a Armenia en el Cáucaso, que interrumpen los procesos de paz, van en contra de los valores proclamados por la Unión Europea. Esta actitud deja al mundo observando una diplomacia con doble rasero evidente. Al adoptar esta postura, Europa proyecta la imagen de no apoyar la paz, sino más bien el conflicto, alimentándose de disputas fuera de su región por motivos propios.

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