Tiempos de dolor

Sara Sefchovich

“Estamos viviendo en el dolor”, gritan los mexicanos. Y lo peor, es que todavía falta. Mucho. Y lo peor es que nadie sabe qué hacer. Nadie

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Martínez Pérez Gómez García López Fernández Hernández González Rodríguez Gutiérrez Lozano Zermeño Moreno Vargas Valdés Herrero Aguirre Aguilar Romo Salinas Salazar Jiménez Valdés Arroyo Morales Godoy Castro Rocha Sánchez Ramírez Flores Acosta Torres Fuentes Cárdenas Álvarez Armendáriz Zepeda Lara Vázquez Ortega.

Víctor Núñez Jaime Hernández Fernando González Estela Martínez Alma Velázquez Álvaro Gómez Elena Fernández Enrique Molina Arturo Morales Rosa Uribe Mónica Godínez Domingo Pérez Luisa Rodríguez Julián Lara Octavio Gutiérrez Alfonso Díaz Omar Jiménez Olga Sánchez Andrés López Claudia Herrera Arturo Beltrán.

Alfonso Domínguez Hernández Lucía Gómez Martínez Ana Cuevas Pérez Estela Núñez Vázquez Ivette Rubio González Hernán López Ramírez Clemente Sánchez Méndez Víctor Herrera Aguirre Bertha Aguilar García Carmen Vidales Flores Luisa Valdés Ortega Angélica Vázquez Soto.

62 años 77 años 56 años 34 años 45 años 18 años 36 años 68 años 70 años 83 años 25 años.

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Nombres distintos, actividades diferentes, edades y condiciones físicas, económicas y sociales diversas. Pero todos igualados por los números: treinta mil, cincuenta mil, ochenta mil. Todos igualados por la muerte en los informes oficiales: “Las personas que fallecieron, fallecieron” afirmó el subsecretario de salud, encargado de guiarnos durante la pandemia.

Pero para sus familiares y sus amigos y sus vecinos y sus colegas y sus compañeros, cada uno de esos fallecidos, con su nombre y apellido, con su edad, su actividad y su condición, fue un ser humano único, insustituible, querido, y hoy llorado.

En su estremecedor libro Informe contra mí mismo, el escritor cubano Eliseo Alberto dice: “¿Quieren que les cuente qué me pasa? Aquí van mis palabras, una a una”, y acto seguido, pone los nombres y las actividades de quienes tuvieron que abandonar su patria y termina preguntando: “¿Qué, les parece poco?”

Hoy hago lo mismo con quienes nos abandonaron: pongo sus nombres, pongo sus actividades, pongo sus edades y afirmo que no nos parece poco, al contrario, nos resulta demasiado.

Estamos “viviendo en la oscuridad, en una sensación de vértigo, en el violento carrusel de lo inmediato” escribió Eliseo. “Estamos viviendo en el dolor”, gritan los mexicanos.

Y lo peor, es que todavía falta. Mucho. Y lo peor es que nadie sabe qué hacer. Nadie.

Escritora e investigadora en la UNAM. [email protected]
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