Con el argumento pueril de que no asistiría al Estadio Azteca, a la inauguración del Mundial porque prefería “regalarle mi boleto a una niña pobre”, la Presidenta de México brilló por su ausencia en la histórica ceremonia de arranque de la tercera justa mundialista que tiene lugar en nuestro país y, refugiada en la alcaldía Gustavo A. Madero, Claudia Sheinbaum prefirió un ambiente controlado, con simpatizantes y beneficiarios de su gobierno, a exponerse al implacable termómetro social y político que suelen ser las concentraciones en eventos masivos.

Es cierto que a la doctora no le gusta el futbol ni entiende mucho de ese deporte, pero su presencia en el evento inaugural sin duda era importante para darle realce al evento y mostrarle al mundo su también histórica presidencia femenina. Pero como siempre se dice, los vacíos en política se llenan, y a falta de la primera Jefa de Estado mexicana, la FIFA decidió mandar un mensaje del empoderamiento femenino al invitar a la actriz mexicana Salma Hayek, para que diera el mensaje de bienvenida a México y al Mundial 2026, cosa que por lo demás la oriunda de Veracruz hizo magistralmente llenando el enorme escenario con su belleza, presencia y calidez mexicanas.

Asistir o no a eventos masivos suele ser una decisión difícil para los gobernantes, pero también refleja el temple y la seguridad que éstos tienen en sí mismos y en sus cargos. Miguel de la Madrid, por ejemplo, en el Mundial de México 86 acudió a la inauguración del evento en el mismo estadio Azteca, a sabiendas de que no le esperaba ninguna recepción amigable del público, porque justo el presidente priista venía del terrible temblor de 1985 que destruyó parte de la Ciudad de México y dejó una estela de muerte y dolor.

Era previsible, y sus asesores debieron advertirle que cuando se presentara al presidente que tardó en reaccionar y activar los planes de rescate y desastre en aquel sismo, el público le cobraría su falta de reacción inmediata, tal y como ocurrió con aquelle fuerte rechifla, en la que hubo gritos de repudio y mentadas, pero De la Madrid aguantó estoicamente las muestras de rechazo.

El propio Andrés Manuel López Obrador, mentor político de la Presidenta, tuvo que aguantar una fuerte rechifla, justo en el pináculo de su popularidad, cuando aceptó acudir a inaugurar, el 25 de marzo de 2019, el nuevo estadio de beisbol “Alfredo Harp Helú”, en compañía de su amigo, el empresario oaxaqueño del mismo nombre. Sonriente y seguro en el terreno de un deporte que domina y practicaba, el entonces presidente apenas frunció el ceño cuando escuchó los gritos y chilidos de rechazo, mezclados también con aplausos, pero el tabasqueño no se arredró y siguió caminando con una sonrisa, para lanzar la bola inaugural de aquel partido con el que se abría el nuevo templo del beisbol capitalino.

Más recientemente, apenas el lunes pasado, Donald Trump hizo historia al ser el primer presidente de los Estados Unidos en acudir a un juego de finales de la NBA. Y cuando su nombre fue anunciado en el sonido del Madison Square Garden, la fuerte rechifla que resonó en el recinto claramente incomodó al presidente más poderoso del mundo que, aprovechando un saludo militar, permaneció inmutable, con el rostro adusto hasta que saltaron a la cancha los jugadores de los Nicks y los Spurs y la gente dejó de chiflarle para aplaudir a ambos equipos.

Es decir que claramente la presidenta Sheinbaum sabía que si se presentaba en el Azteca el día de la inauguración mundialista, difícilmente se iba a salvar de una rechifla, pero en lugar de privilegiar la importancia y necesidad de su presencia como la gobernante de México, prefirió escudarse en un supuesto acto de bondad al regalarle su lugar a un niña indígena, a la que de cualquier modo podía haberle conseguido boletos. Al final a la niña la mandaron a cualquier espacio y el lugar que tendría que haber ocupado la doctora, junto al presidente de FIFA, Gianni Infantino, se quedó vacío.

En lugar de asumir el riesgo y encarar a la multitud con temple y carácter, la primera mujer Presidenta decidió ausentarse del evento y buscó la comodidad del cobijo de sus simpatizantes en un parque del norte de la ciudad en donde vio el partido acompañada de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada. Ni siquiera quiso estar en el Zócalo, donde se llevó a cabo el Fan Fest de la FIFA, por el temor a que hubiera protestas de los maestros, con todo y que el acceso a la plancha capitalina estuvo fuertemente controlado y los alrededores blindados por fuerzas de seguridad.

Y el otro gesto cuestionable y hasta algo mezquino que tuvo la Presidenta en torno al Mundial, fue que ayer viernes, el día después de la inauguración y del triunfo de México, la doctora Sheinbaum no se permitió en la mañanera prescindir de sus habituales ataques y puyas a los críticos de su gobierno. Y mientras todo el país y la mayoría de los mexicanos se habían unido en la celebración del primer triunfo de la selección frente a Sudáfrica, olvidándose de divisiones, tensiones y polarización, la Presidenta salió a hablar de “los que quieren que le vaya mal a México”, en alusión a los grupos que protestaron en la víspera del Mundial y aún el mismo día inaugural.

“Quien la pasó mal es quien quiere que le vaya mal a México. El que apuesta en contra de México siempre le va a ir mal, le va a ir mal en la cancha, le va a ir mal en la vida. Quienes queremos a México nos va bien en la vida, en la cancha y en la política”, dijo la mandataria en alusión a grupos críticos que realizaron protestas y bloqueos en torno al estadio mundialista, acusándolos de querer dañar la imagen del país. Incluso se refirió a las madres buscadoras y sus colectivos que el día del evento inaugural anunciaron movilizaciones y, en lo que sonó como una burla, comentó con una sonrisa que en las protestas “había más funcionarios de la Comisión de Búsqueda que madres buscadoras, pero nosotros siempre vamos a apoyar y a atender a las madres buscadoras”. Luego diría sobre los manifestantes “que hay unos que ni demandas tienen”.

En fin que si, como bien dijo la Presidenta, las tensiones, presiones, bloqueos y protestas al final dieron paso a un evento que hizo lucir al país y el triunfo de México fue una enorme y necesaria alegría para todos los mexicanos que se unieron en torno a la celebración y la fiesta, ¿qué necesidad tenía ella de salir un día después de esa alegría a atizar las diferencias y a dividir a los mexicanos entre los que “quieren que le vaya mal a México” y los que “queremos que le vaya bien a México”?

No es propio ni digno de una Jefa de Estado que, según la Constitución, debe de gobernar y tratar igual a todos los ciudadanos, los que la apoyan y los que la cuestionan, dedicarse todos los días a responder, con ataques, críticas y señalamientos, a quienes disienten de su gobierno. Y no habla bien de una gobernante que debiera promover la unidad y la solidaridad entre mexicanos, ahondar las diferencias y separar a sus gobernados entre “buenos y malos”, entre “los que están conmigo y los que están contra mí”. Si tan feliz estaba la doctora porque al final el país se vio bien ante el mundo, que disfrute esa felicidad y nos deje disfrutarla moderando su tono y dejando de lado, aunque sea por un día, de criticar y atacar a sus críticos.

NOTAS INDISCRETAS…

Por cierto que de los clientes favoritos de la Presidenta, el empresario Ricardo Salinas Pliego sí acudió a la ceremonia inaugural del Mundial y lo hizo acompañado de su esposa, con la que llegó de la mano y caminó entre los asistentes al evento. Y en lo que claramente era un acto de promoción de su imagen no le fue del todo bien al señor Salinas pues mientras algunos lo aclamaban a su paso con gritos de “¡Presidente, presidente!”, otros lo increparon y le gritaron insultos fuertes alusivos a su supuesta cercanía con Trump. Al final quedó claro en la caminata de Salinas Pliego que también él es una figura que polariza y divide los ánimos de los mexicanos…Otro de los privilegiados que pudieron acudir al estadio Azteca para la fiesta mundialista fue el diputado Cuauhtémoc Blanco quien, muy lejos de sus glorias como futbolista y seleccionado nacional, también fue abucheado y le gritaban “ratero, te andan buscando en Morelos”, mientras extrañamente 8 guardias nacionales lo iban escoltando y protegiendo, como si se tratara de un dignatario, cuando el exgobernador morelense, acusado de haberle entregado ese estado al narcotráfico y hasta de intento de violación de su media hermana, no tendría por qué contar con seguridad federal y mucho menos ser escoltado por guardias nacionales. A menos que lo sigan considerando un “tesoro” de la 4T…Y hablando de la 4T ayer en Acapulco, nada menos que en el lujoso Hotel Princess, la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, encabezó una reunión a puerta cerrada con los principales aspirantes a la candidatura morenista a gobernador de Guerrero. Al exclusivo hotel se vio llegar al senador Félix Salgado Macedonio, quien se supone que está vetado por las normas antinepotistas de Morena; a la también senadora Beatriz Mójica, el ex delegado del Bienestar en el estado, Iván Hernández Díaz, y al rector de la UAG, Javier Saldaña Almazán, además del ex titular de Educación estatal, Marcial Rodríguez Saldaña, el diputado local Pablo Amílcar Sandoval y la alcaldesa de Acapulco, Abelina López. A puerta cerrada y con fuertes medidas de seguridad, Ariadna Montiel y la presidenta de la Comisión de Elecciones de Morena, Citlali Hernández, les informaron a los aspirantes de las fechas y características de la convocatoria que se emitirá en el estado y, por aquello de las filtraciones, les quitaron a todos los teléfonos celulares al entrar. Veremos cómo se pone la disputa guerrerense por la candidatura morenista, porque en Guerrero no hay competencia que no se torne virulenta por lo apasionados y calientes que son los guerrerenses…Se baten los dados. Escalera Doble. Buen fin de semana mundialista para los amables lectores.

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