En lo que es sin duda todo un mensaje directo para el expresidente Andrés Manuel López Obrador, el gobierno de Estados Unidos le canceló la visa no sólo a Andrés Manuel López Beltrán, quien ya lo hizo público con su dura carta de reclamo al presidente Trump; también sus dos hermanos, el mayor José Ramón López Beltrán y el menor, Gonzálo López Beltrán, fueron avisados ya de la cancelación de su visado estadounidense sin que les explicaran los motivos de dicha decisión.
De acuerdo con lo que informan fuentes estadounidenses, fue personalmente el subsecretario de Estado, Christopher Landau, quien les mandó un aviso personalizado a los hijos del expresidente para informarles la decisión de la cancelación de sus visas, lo que explica la reacción de Andy López Beltrán en la virulenta carta que le dirige al presidente Trump y en la que acusa al secretario de Estado, Marco Rubio, y al subsecretario Landau por el retiro de su visado que, según distintas fuentes, habría ocurrido desde el pasado 24 de mayo, aunque recientemente les fue notificado.
Ayer mismo, tras la difusión de la carta de López Beltrán en la que lo acusa con Donald Trump y pide su destitución, el subsecretario Landau, quien se hace llamar en una de sus cuentas “El Quitavisas”, publicó un mensaje sarcástico en sus redes sociales con el que pareció responder a los ataques de Andy: “¿Están disfrutando el show? Rellena tus palomitas. Amarás la siguiente parte”, se lee en el mensaje gráfico en el que aparece la fotografía del también ex embajador estadounidense en México reclinado en un sillón ejecutivo.
Tras la cancelación de la visa estadounidense a sus hijos, el periodista Ramón Alberto Garza aseguró que el expresidente López Obrador habría dejado el rancho de “La Chingada” en Palenque para trasladarse a la Ciudad de México, donde estaría operando. Incluso, el director del sitio Código Magenta atribuyó al exmandatario la redacción de la carta que hizo pública Andy López Beltrán, dirigida al presidente Trump y en la que acusa a Rubio y a Landau de “hitlerianos”, “jefes de pandilla” y “canallas” al secretario y subsecretario de Estado, por la similitud que tiene ese texto con otras cartas que López Obrador le dirigió a Trump recientemente, como la del pasado 3 de junio donde defendió a la presidenta Sheinbaum y acusó injerencia estadounidense.
“Tocar a Andy es tocar a su padre. No hay forma de no llegar a su padre a través de esto. ¿Qué le están mandando? Un mensaje primero, un lleguecito: ‘o haces lo que te vamos a decir que hagas o vas a correr la misma suerte de Maduro’. Por eso el expresidente López Obrador ya salió de Palenque, ya se vino a la Ciudad de México, porque él prefiere acabar su vida como una víctima del Imperio, lo que le pasó a Salvador Allende, que terminó mejor suicidado, entre comillas, y como un gran héroe chileno, que terminar como el gran victimario que robó a este país y que lo saqueó y lo hundió en una crisis económica severa”, sostuvo ayer Ramón Alberto Garza en entrevista que le realizamos en el noticiero “A la Una” con este columnista.
La reacción de la presidenta Claudia Sheinbaum, cuando le preguntaron ayer en su conferencia matutina sobre la cancelación de la visa de Andy, fue bastante escueta y rebuscada: “Esta cancelación de visas que han hecho, ellos le llaman a personas políticamente expuestas, tiene un sentido político, fundamentalmente. Porque no es parejo a todos los países si su sentido fuera relacionado con delincuencia o con alguna prueba de algún tema relacionado con la entrada de algún ciudadano a Estados Unidos. Esa es mi opinión. Y esto es un sentido de injerencia en la política mexicana, esa es mi opinión, porque no veo yo otra razón”, dijo la Presidenta con un tono bastante tranquilo.
Por ahora, lo que va quedando cada vez más claro, es que el gobierno de Donald Trump sí tiene una investigación contra los hijos de López Obrador, particularmente contra Andrés Manuel López Beltrán, y que el límite que hasta ahora el gobierno estadounidense no había pasado, que es el de tocar directamente a la familia del expresidente mexicano, ya se rompió y lo que viene en los próximos días y semanas, tal y como lo anticipa con sarcasmo el subsecretario Christopher Landau, ya no sólo apunta a los colaboradores y amigos más cercanos del exmandatario, sino a su propia familia.
Si hasta ahora se sabía y se habían filtrado audios, documentos y datos sobre las acusaciones judiciales o presuntas investigaciones a gobernadores de Morena, como Rubén Rocha Moya, Marina del Pilar, Alfonso Durazo o Américo Villarreal, a los que también se les canceló la visa, y se ha hablado ya también de la pérdida de visa estadounidense de Adán Augusto López y de investigaciones en su contra por el tema del huachicol, ahora la ofensiva estadounidense ha escalado directo hasta el círculo familiar de López Obrador, lo que también coloca ya al exmandatario en la mira del gobierno de Trump.
Y si nos atenemos a lo que se ha venido afirmando en esta estrategia de presión del trumpismo, que ha ido subiendo cada vez más de tono y de acciones contra la clase política gobernante en México, y a lo que ayer anticipa con sarcasmo el subsecretario de Estado, Christopher Landau, ya no hay duda de que en las semanas por venir, y los meses de septiembre y octubre, justo antes de las elecciones de Congreso en los Estados Unidos, asistiremos a lo que hoy ya muchos analistas, en ambos lados de la frontera, se refieren como “el principio del fin” del obradorato.
Notas indiscretas…
Hablando de la presidenta Sheinbaum, ayer mismo, en su mañanera informó que ella autorizó al secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, a participar en una conferencia de la DEA que tendrá lugar en Argentina, a la que fue invitado el jefe del gabinete de seguridad mexicano. “En principio había dicho que no, pues porque ustedes saben la historia de relación de la DEA con México, sobre todo en los años recientes, y después les pregunté a todos en el gabinete, ¿qué opinan ustedes, qué harían? Ahí estaban el general, el almirante, a Rosa Icela, estaba Luisa María. Como a 10 o 15 compañeros del gabinete les pregunté qué opinan, porque van a estar ahí muchos secretarios de seguridad de muchos países del mundo, no solo de América Latina. ¿Puede ir a mostrar los resultados de México, los que mostramos aquí el martes, de disminución de homicidios, de disminución de delitos dolosos, de delitos de alto impacto, de la estrategia que estamos llevando, de la relación con Estados Unidos, que es de coordinación sin subordinación, o mejor qué no vaya? Porque Omar me dijo: 'Yo voy a hacer lo que usted me diga’. Y todos por unanimidad votaron que fuera (risita) porque dijeron es mejor que el mundo sepa lo que se está haciendo en México y que se está haciendo bien y que la estrategia está dando resultados, porque si no lo que se conoce es la noticia falsa de allá. Y entonces dijimos: ‘Bueno, pues vamos a ser democráticos, que vaya Omar a mostrar los resultados de México a esa reunión, más allá de que sea la DEA, porque van a estar presentes secretarios de todo el mundo, y queremos que se conozca lo que está haciendo México, y como nuestra relación de coordinación sin subordinación está dando mejores resultados que en muchos lugares del mundo”, dijo la Presidenta para explicar por qué decidió mandar a García Harfuch a un encuentro de la DEA. Tanta explicación y detalle de lo que ella llamó una “decisión democrática” y que dice que avalaron todos los miembros de su gabinete de seguridad, claramente no es para la gente, ni para los morenistas o mexicanos que ven o se enteran de lo que ella dice en la mañanera. Lo que parece más bien es que, justo un día después de que se supiera de la cancelación de la visa a Andy López Beltrán, la Presidenta tuvo que echar todo ese rollo y explicar con tanto detalle porqué permitió a su secretario acudir a un evento de la DEA, para que lo entendiera López Obrador, que tiene un pleito de antología con la agencia antidrogas estadounidense. Vaya pues, como mucho de lo que dice en la mañanera, la doctora mandó el mensaje a Palenque o a donde quiera que se encuentre el líder y mentor, para que no se le vaya a enojar primero por tratarse de García Harfuch, al que no traga y al que él y sus hijos se refieren como “el hombre de Estados Unidos en el gabinete”, y luego por tratarse de la DEA que también le ha declarado la guerra al expresidente. En fin, como dicen los juristas: a explicaciones no pedidas, confesiones manifiestas…Desde que asumió la dirigencia nacional del PAN, Jorge Romero ha mantenido el discurso de la necesidad de fortalecer al partido con su propia marca, recuperar la confianza de sus militantes y dejar atrás las coaliciones que terminaron confundiendo al electorado. Es decir, ha cuestionado las alianzas con el PRI y ha prometido a los panistas cancelarlas definitivamente. Sin embargo, ese discurso comienza a desmoronarse frente a la realidad política en algunos estados, de los que renovarán gubernaturas, particularmente en Nuevo León, donde la posibilidad de reeditar la alianza con el PRI no parece opcional sino necesaria. La presión para que Romero y el PAN acepten la alianza con el PRI en el estado norteño tiene nombre y apellido: Alejandro Moreno Cárdenas. El líder priista sabe que su partido difícilmente puede competir solo en una entidad donde su presencia electoral se ha reducido de manera dramática por lo que, aún con los altos niveles de rechazo de la marca priista, insiste en arrastrar al PAN a una alianza que beneficia más a su partido. A Alito no lo mueve necesariamente el interés de “fortalecer a la oposición en el país” ni mucho menos el futuro de Acción Nacional, lo único que busca es garantizar su supervivencia y control político, siendo el PAN el vehículo para seguir respirando electoralmente. Dentro del panismo hay quienes sostienen que a Jorge Romero ya le llegaron al precio para mantener vivo ese acuerdo, percepción que crecerá inevitablemente si termina aceptando la coalición que contradice todo lo que prometió al asumir la dirigencia nacional. El dilema de la alianza también se explica con números pues ambos partidos redujeron sus votos en Nuevo León. El PAN pasó de obtener 39.8 por ciento de la votación presidencial en 2012 a 21.9 por ciento en 2024. El PRI sufrió una caída todavía más pronunciada, al desplomarse de 29.6 a apenas 11.2 por ciento, lo que explica la desesperación de Alejandro Moreno por mantener la coalición pues sin la estructura, la presencia territorial y la capacidad de movilización del PAN, sus posibilidades de seguir siendo competitivo caen aún más. Pero la historia reciente tiene una lección que el blanquiazul no debería ignorar. El PRD apostó durante años por alianzas que terminaron diluyendo su identidad hasta desaparecer del mapa político nacional y ese es el mismo riesgo que hoy enfrenta pues aliarse con la institución política con mayor rechazo ciudadano no lo fortalecerá, al contrario, acelerará el deterioro de una marca que construyó buena parte de su identidad enfrentando precisamente al PRI. Por eso, para los panistas, la discusión rebasa el terreno electoral. Lo que está en juego no sólo es una elección local, sino el futuro del PAN como alternativa política. Si Jorge Romero decide someterse nuevamente a los caprichos de Alejandro Moreno, el costo sería mucho mayor que el beneficio inmediato de una eventual coalición. Estará hipotecando la credibilidad de su dirigencia y comprometiendo el futuro de su partido. La decisión que tome será observada mucho más allá de Nuevo León. Si acepta otra vez la alianza, tendrá que explicar la contradicción entre su discurso y sus hechos, y cargará con la percepción de haber cedido ante Alito, de haber aceptado sus condiciones y de haber sacrificado la identidad panista para rescatar a un PRI que ya no puede salvarse solo. Esa apuesta incluso podría terminar arrastrando a Acción Nacional por el mismo camino del PRD, el camino sin retorno de la desaparición política…Los dados cierran semana con Escalera Doble. Tranquilidad y descanso para los amables lectores.

