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Bienestar vs. Crecimiento

11/09/2019
02:40
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Finalmente el profeta no extendió el brazo poderoso frente al mar embravecido. Y los radicales de la 4T se quedaron sin ver las aguas abrirse para andar por un camino nuevo, inédito, insospechado. En cambio, los conservadores respiraron aliviados cuando el patriarca decidió navegar en la misma barca, aunque con remos nuevos.

Así que siempre no. O al menos todavía no el tan prometido nuevo modelo económico de los tiempos de campaña en el 2006, el 2012 y hasta el 2018. Hasta los más sistemáticos críticos de Andrés Manuel López Obrador coinciden en reconocer que el presidente optó por el librito y renunció a dictar la totalidad de la política financiera desde su despacho. En lo que hace a las variables macroeconómicas, cedió la chamba a sus vecinos en Palacio Nacional. Aunque obviamente el presupuesto está marcado por las filias y fobias que el líder de Morena presume todos los días.

“El presupuesto no es populista ni neoliberal”, sintetiza magistralmente la cabeza de este martes en EL UNIVERSAL. La declaración es de Arturo Herrera, el secretario relevista de Hacienda, quien está aprendiendo rápidamente de política. Y que en el cuerpo de la entrevista ha de reconocer que el Presupuesto 2020 sí pone énfasis en temas de bienestar. Y de qué manera. La gigantesca partida para el gasto social es mayor a la suma de al menos media docena de secretarías de Estado y la consigna es la misma: destinar dichos recursos en beneficio de la población que históricamente ha observado las mayores carencias.

Clarísimo: para el actual gobierno primero está el reparto de dinero a los pobres y mucho después la inversión para eso que llamamos el desarrollo. Por ello, el propio presupuesto está siendo obligadamente moderado al estimar un crecimiento del PIB entre 1.5 y 2.5 para el 2020; prácticamente el mismo 2.0 puntual promedio que en los gobiernos anteriores. En ese rubro, más de lo mismo, diría el clásico.

Dos señales inquietantes son qué áreas estratégicas y productivas verán seriamente afectados los presupuestos en sus secretarías. Como si aún los grandes logros de gobiernos anteriores deban ser borrados del mapa. En el caso de la Secretaría de Agricultura, cuando se supone que una de las metas superiores es alcanzar la autosuficiencia alimentaria; y en lo que hace a Sectur, porque el turismo ha tenido un desarrollo impresionante en los años recientes, es la actividad con mayor valor agregado y generación de empleos y ahora enfrenta costosísimos desafíos como el sargazo en el Caribe Mexicano.

El presupuesto también plantea riesgos: como la reducción a la Secretaría del Medio Ambiente, cuando la ecología es clave en el planeta y este país pierde decenas de miles de kilómetros cuadrados en bosques y selvas cada año. En la misma área, el programa de Atención de Emergencias y Desastres Naturales, de plano fue eliminado.

Algo notable es el destino disparejo de los tres proyectos estrella del lopezobradorismo: el Tren Maya y el Aeropuerto de Santa Lucía, apenas tendrán lo suficiente para continuar en fase de proyecto; si se añaden las demandas judiciales, ambos están destinados al fracaso. Tal vez se salvará la refinería de Dos Bocas, en Tabasco, como símbolo de esa obsesividad llamada Petróleos Mexicanos.

Así que, más allá de la danza de cifras inimaginables, el presupuesto prefigura el rumbo a que nos lleva ya saben quién.

Periodista. [email protected]

Ricardo Rocha ha sido redactor, reportero, corresponsal de guerra, productor y conductor de programas. En 1977 cubrió por dos meses la Revolución Sandinista en Nicaragua, lo que le valió el premio...