Los libros de texto gratuitos

Ricardo Homs

Muy sospechoso es que de improviso la SEP convocase a diseñadores gráficos, así como a 2,300 maestros de educación básica a participar en el rediseño de los libros de texto gratuitos.

El modo improvisado y poco profesional de una convocatoria abierta, incluso a ciudadanos que quieran participar en una actividad fundamental para el futuro de nuestro país, que significa la formación y educación de las nuevas generaciones, nos debe poner en estado de alerta sobre qué hay detrás de esta convocatoria urgente, para que los participantes trabajen sin remuneración alguna.

Es extraño que se pretenda realizar en tres semanas el trabajo que a los profesionales les lleva un año desarrollar, invirtiendo su tiempo completo en esta actividad.

¿Por qué hay que rediseñar los libros de texto gratuitos?... ¿Cuál es el nuevo proyecto educativo que amerite una inversión de esfuerzo y dinero tan cuantiosa en impresión y distribución?... ¿Cuáles son los objetivos?... ¿Por qué no encabeza este proyecto la misma secretaria de educación, la profesora Delfina Gómez, o de plano por lo menos un subsecretario y en cambio lo delegan a un director sin experiencia en diseño curricular de planes de estudio?

Max Arriaga, quien es director general de materiales educativos de la SEP hoy encabeza este proyecto. Él es un literato reconocido, que en este sexenio fue director de bibliotecas públicas. En su perfil profesional consta que es doctor en filología hispánica, grado obtenido en la Universidad Complutense de Madrid, lo que lo acredita como experto en el estudio de la lengua española.

Sin embargo, para tener la autoridad moral de tipo profesional como para evaluar y corregir contenidos realizados anteriormente por pedagogos experimentados, se requiere estar respaldado por gente con amplia trayectoria en educación pública, lo cual se contrata y se paga como corresponde al conocimiento y experiencia que aporta un profesional.

La opinión pública sólo ha reparado en el hecho de que para algo tan importante se busquen aportaciones gratuitas. Lo grave no es este distractor, sino las interrogantes que surgen, pues todo parecería un montaje en el cual, lo que es evidente es que pretenden mantener lejos a los profesionales en diseño curricular y edición de libros educativos.

Recordemos que los libros de texto gratuitos surgieron en 1959, cuando el presidente López Mateos creó la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos, cuyas siglas son CONALITEG. Este instituto quedó a cargo de Martín Luis Guzmán, una de las grandes figuras de la literatura revolucionaria, autor de la novela “La sombra del caudillo”. Su sucesor como presidente de la CONALITEG fue otra gran figura de la literatura, Agustín Yáñez, quien antes ya había sido Secretario de Educación Pública.

A su vez, en ese momento de la fundación de la CONALITEG, la SEP estaba a cargo de Jaime Torres Bodet, quien no sólo fue un importante literato, sino que antes de ser secretario de educación pública de México había sido director general de la UNESCO, que es el instituto de la ONU responsable de fijar las directrices de educación, ciencia y cultura para todo el mundo, habiendo cubierto el periodo de 1948 a 1952. Esto habla del nivel de los protagonistas que crearon los libros de texto gratuitos hace 62 años.

¿Queda duda de la significativa importancia que gobiernos anteriores le han dado a los contenidos de los libros de texto gratuitos como pilares de la educación?

En contraste, hoy, que existen especialistas en pedagogía y ciencias de la conducta vemos que de modo improvisado se pretende realizar una edición que tendrá alto impacto en la calidad educativa que recibirán nuestros niños.

Si gente sin experiencia logra tener los libros listos para impresión en mayo, es posible que haya “gato encerrado”.

¿Será que los nuevos contenidos ya están preparados y listos para entrar a impresión y esto es un simple montaje para legitimar políticamente que se realizó con la participación ciudadana?

Si fuese así… más allá de incluir en estos libros ilustraciones y dibujos realizados por mexicanos, ¿Quiénes habrían realizado los contenidos, la parte conceptual y medular, o sea los textos?

¿Serán una copia fiel de los libros utilizados en Cuba, Venezuela o Bolivia, con los simples ajustes idiomáticos?...

Más allá de que esta nueva edición sea la oportunidad para hacer las correcciones históricas que promueve la 4T, como lo es la aberración que representa que por decisión presidencial cambie la fecha de la fundación de Tenochtitlán, definida en documentos históricos como realizada el 20 de junio de 1325, para que ahora se le reconozca como fecha 1321… o quizá con sorpresa nos enteremos por esos nuevos libros de texto que en el santoral de los héroes patrios ya hay un nuevo integrante.

Lo grave es que esos libros de texto serán el sustento de la formación de valores de las nuevas generaciones. ¿Qué tipo de valores?... debemos preguntarnos.

¿Serán libros de texto o panfletos de formación ideológica?

¿Será casual que en el momento en que toda la oposición está distraída con el reparto de candidaturas surja esta súbita prioridad de rehacer los contenidos de los libros de texto?

Recordemos que la Constitución define que la educación debe ser laica y esto no sólo debe referirse al ámbito religioso, sino también al ideológico.

Las interrogantes son muchas y la trascendencia del impacto que tendrán estos libros en la calidad de la formación de nuestros niños justifica que nos opongamos que continúe este proceso, que con buena voluntad podríamos calificar como improvisado, pero que deja crecer la sospecha de que haya oculto algún interés de manipulación ideológica hacia las futuras generaciones.

Hoy necesita México un gran proyecto educativo, pero sin interferencias ideológicas y menos aún manipulado para consolidar un proyecto político.

Con el futuro de nuestros niños no se experimenta.

POR CIERTO…

El interés por convertir al obispo emérito por Ecatepec Dn. Onésimo Cepeda en candidato a una diputación local, contendiendo por el partido Fuerza por México, muestra la necesidad que tienen de buscar gente con liderazgo público. Sin embargo, en este caso, por tratarse de un miembro distinguido de la jerarquía de la Iglesia Católica seguramente se busca el aval moral que da su pertenencia a esta institución que continúa teniendo el respeto de la sociedad según las encuestas, mientras otros lo pierden.

Ante esto, la Conferencia del Episcopado Mexicano, la CEM, se ha deslindado de esta posible candidatura, tanto por las restricciones que impone a sus miembros el derecho canónico, como por respeto a la legislación mexicana que impide que un ministro de culto religioso participe en política. El sacerdocio para la Iglesia Católica es un ministerio vitalicio. Al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios.

¿Y a usted qué le parece?

 

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