Este mediodía, al concluir el conteo preliminar de votos en Coahuila, se confirmó que el PRI se llevó carro completo al ganar las dieciséis diputaciones de mayoría relativa de la entidad con 55 por ciento de los un millón 244 mil 124 votos emitidos en las elecciones de ayer.

De acuerdo con el Programa de Resultados Electorales Preliminares del INE, la participación ciudadana fue de 51 por ciento en unos comicios donde el partido tricolor, con 684 mil 515 votos, duplicó los 326 mil doce de la coalición Morena-PT y rebasó por mucho los del local Nuevas Ideas (73 mil 367), el Verde (32 mil 392), el PAN (26 mil 800) y MC (24 mil 496).

Se trata, cabe reiterarlo, de resultados preliminares que marcan una tendencia que difícilmente cambiará cuando se realice a partir de pasado mañana miércoles el conteo oficial y se sepa el camino que tomarán los señalamientos de Morena-PT de compra de votos y otras presuntas trampas en la elección.

El regreso del PRI a las victorias de carro completo, aunque se trate de solo una entidad de la república, tiene diversas explicaciones e implicaciones políticas. La más notable, aunque no necesariamente la que más influyó en el resultado, es la que perfila desde ya un voto de castigo a Morena en las elecciones federales intermedias del próximo año.

El orden de mayor a menor influencia podría ser el siguiente:

1. Coahuila es el último reducto del priismo. Ha sido gobernada por el PRI desde 1929. Nunca ha habido alternancia en la gubernatura. Al frente de ella se encuentra Manolo Jiménez, un efectivo y bien evaluado operador político que usa el discurso tricolor para sugerir su presunto renacimiento. El PRI recurrió a esas armas para potenciar a sus candidatos, al igual que lo han hecho Morena y el PAN en otras entidades y en el país. En suma, hubo una exitosa operación territorial comandada desde el gobierno de Manolo Jiménez, aprovechando que conserva una maquinaria electoral competitiva y control institucional.

2. El factor “Andy” López Beltrán. El hijo de AMLO tuvo la encomienda, como secretario de Organización de Morena, de sacar adelante la elección en Coahuila. Su salida del cargo para buscar una diputación federal en Tabasco dejó un tiradero en las estructuras morenistas de la norteña entidad. Los propios candidatos guindas a diputaciones locales lo acusaron de abandonarlos. El resultado fue el fracaso electoral de ayer que se suma al que tuvo en los comicios de Durango del año pasado. Súmense a ello los escándalos protagonizados por “Andy” que tiran por la borda la predicada austeridad republicana del gobierno de la 4T. López Beltrán es visto al interior de Morena como “el rostro de la derrota”.

3. La campaña priista en Coahuila colocó a la seguridad pública como eje central de su narrativa electoral, ofreciendo que la continuidad tricolor en el gobierno fortalecería el dique ya construido contra la inseguridad. Esto es, explotó muy bien el talón de Aquiles de Morena y los dos gobiernos emanados del partido-movimiento.

4. La goleada priista (para estar a tono) es por lo anterior un voto de castigo a Morena que perfila negativos diversos para las elecciones federales intermedias de 2027. El hecho de que la de Coahuila haya sido la única elección de este año, elevó su relevancia como termómetro político. Mal haría la dirigencia guinda en soslayar estas señales de alerta y pretender avalar candidaturas de familiares y amigos, en lugar de los perfiles que claramente muestran tener consigo el mayor número de votos.

5. A diferencia de elecciones anteriores en Coahuila, el PAN no fue en coalición con el PRI y mal le fue. ¿Reconsiderará la dirigencia blanquiazul su negativa a hacer alianzas y coaliciones con el tricolor? Difícil poder saberlo porque a lo mejor los líderes panistas ven en la victoria por carro completo del tricolor en Coahuila el momento de lucidez y mejoría que el enfermo terminal muestra días antes de su muerte.

rrodriguezangular@hotmail.com

raulrodriguezcortes.com.mx

@RaulRodriguezC