Paz verdadera

Rafael Medina Martínez

Sin justicia no hay paz, sin paz no hay vida;
sin paz, sin justicia y sin vida; se acabará la humanidad

En el nombre de la paz se han cometido los peores crímenes que la humanidad pueda sufrir, quienes perversamente tergiversan la palabra paz y en su nombre cometen o solapan crímenes, genocidio, holocausto y exterminio, son inhumanos fratricidas que manipulan las palabras más honrosas que la humanidad tiene para existir. La mayoría de las guerras injustas que han transcurrido a lo largo de la historia han sido “en el nombre de la paz” o “para recuperar la paz” invocan nobles motivos y mueren miles de inocentes quedando los crímenes en una gran impunidad, como dolorosamente está ocurriendo en nuestro país donde se deja actuar a la delincuencia para “recuperar la paz”.

Basta con ver las acciones que el gobierno implementa como: “Legalizar las drogas para recuperar la paz”, “Amnistía a los delincuentes para recuperar la paz”, “No combatir la violencia con más violencia”, “No apagar el fuego con más fuego”, “Acusar a los criminales con sus mamacitas para recuperar la paz”, “Fuchi y huacala para recuperar la paz” y muchos otros conceptos y acciones que están degenerando y denigrando el significado de paz, creando una absurda confusión para la población que ni la más aguda indigencia mental puede pensar que esto logrará la paz.

La gravedad de la inconciencia es alarmante, la debilidad del Estado en los hechos de Culiacán no sólo vulnera la seguridad de la población, sino también la seguridad del presidente, misma que debe reforzarse indiscutiblemente, ya que no se encuentra protegido por una verdadera guardia presidencial como la que resguardaba el EMP, situación gravísima que se puede convertir en una crisis de estado si llegaran a repetirse los mismos hechos en la figura presidencial, sin poder dimensionar lo que pasaría si un grupo criminal secuestrara la investidura presidencial para lograr sus demandas de atrocidad.

Es grave la situación, como tan grave es la confusión que reina en la población, por un lado muchos confían que la impunidad, la injusticia y la ilegalidad son la solución para recuperar la paz, y otros creen que ante esta situación tan desconcertante y controvertida, el gobierno se escuda en los pretextos, para fingir nueva estrategia y no perseguir a la delincuencia.

Ante esta alarmante situación de incertidumbre y orfandad, los mexicanos debemos unirnos, sin dar un paso atrás, debemos luchar por alcanzar la paz, no hay más camino que la victoria, nuestro destino no es la violencia, ni el miedo, ni el terror, nuestro único destino es recuperar la paz y la tranquilidad de la población, salgamos a las calles para proclamar la paz que deseamos, toquemos puerta por puerta para invitar a la población a unirse en un mismo espíritu de paz y fraternidad, nombremos cada casa en cada colonia un espacio libre de violencia, adoptemos la misión de sembrar la semilla de la paz en la conciencia y el corazón de cada mexicano.

Rechacemos las drogas, eduquemos a nuestros niños y jóvenes con valores morales e inculquemos la bondad, construyamos zonas de paz de donde emanen nuevos líderes que continúen construyendo la paz, adoptemos una nueva forma de vida, cuidémonos unos a otros, rechacemos toda forma de violencia, rechacemos las manifestaciones de odio y no alimentemos el rencor que nos destruye y nos acaba.

Sólo sembrando con amor, cosecharemos valor, sólo así volveremos a sentir en los latidos de nuestro corazón el nombre de nuestra nación.

Con justicia hay paz, con paz hay vida;
con paz, con justicia y con vida; seguirá la humanidad

Analista Internacional
 

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