Vladímir Putin nació en los barrios bajos de San Petersburgo en 1952, era el tercero de sus hermanos y el único que sobrevivió, su familia vivía en un edificio comunitario sin comodidades, su padre luchó en la Segunda Guerra Mundial contra los nazis.

El joven Putin creció entre pandillas y vagos del barrio con los que se formó en sus primeros años como golpeador callejero, pero su vida daría un giro exponencial gracias a su amor por el deporte encauzando esa energía y esa fuerza en el judo. Por esos años se estrenó la película “escudo y espada” que trataba sobre un espía ruso –estilo James Bond ruso– que salvaba al mundo de los terribles nazis, fue tan rotundo el éxito de la película, que el joven Putin soñaba con ser el agente secreto que salvara a la humanidad, por lo que un día decidido se presentó ante el cuartel general de la KGB para ingresar a sus filas, pero lo único que le contestaron fue que estudiara derecho, por lo que ingresó a la escuela de leyes de la Universidad de Leningrado 1970.

Más adelante los agentes de la KGB que tenían espías y reclutadores en todas partes, identificaron al joven Putin como un prospecto perfecto para sus servicios de inteligencia y lo reclutaron en 1975 a la edad de 23 años cumpliendo sus sueños de adolescencia. En esos años conoció a la que sería su esposa Liudmila quien trabajaba de azafata en Aeroflot, con quien más tarde se casó pasando su luna de miel en Ucrania (justamente en las ciudades que acaba de bombardear).

Después de 10 años de entrenamiento en la KGB, lo comisionaron como agente secreto en Alemania del Este que estaba bajo el mando de Erick Honecker en la pequeña ciudad de Dresde. Entre sus tareas estaba espiar bandas terroristas como Baader Meinhof hasta los grupos neonazis alemanes que se trataban de formar para desestabilizar a la URSS.

Vladimir Putin vivió en carne propia la caída de la Cortina de Hierro, vio la libertad de los alemanes y el colapso de la Unión Soviética, durante la demolición del Muro de Berlín se encontraba en el cuartel de la KGB en Dresde, y le tocó ser el encargado de resguardar la sede de los manifestantes que querían saquearlo. Al momento de llegar la turba, Putin salió a su encuentro sin su arma y les dijo: “Esta casa está estrictamente protegida. Mis soldados tienen armas. Y les ordené que si alguien entraba, le dispararan”. La turba se marchó del lugar.

Putin regresó a URSS sin saber a qué se dedicaría en la nueva Rusia, durante meses trabajó sin que la KGB le pagara. El escritor Emmanuel Carrère asegura que se quedó tan desamparado por el Estado que trabajó como taxista en Leningrado por un breve tiempo.

Mientras Putin pensaba qué hacer, su antiguo profesor de derecho Anatoly Sobchak, era electo alcalde de San Petersburgo y lo invitó a trabajar como su asesor de seguridad. Sería un agente encubierto comenzando de esta manera su carrera en la política.

En 1996 Sobchak perdió la reelección de la alcaldía, y Putin volvió a quedarse sin trabajo por un tiempo, hasta que sus aliados lo invitaron a trabajar en el Kremlin.

El Presidente era Borís Yeltsin, y gracias a las habilidades políticas que aprendió en la alcaldía, Vladimir Putin logró ascender en un año a Director General de la FSB órgano que sustituyó a la KGB. Después de una gestión dura que espiaba, perseguía y encarcelaba periodistas y opositores, se ganó la confianza del presidente ruso.

Borís Yeltsin entró en una profunda crisis en su gobierno a raíz de unas acusaciones de corrupción que le hacía la oposición y el Fiscal General Skurátov; querían enjuiciarlo y destituirlo de la presidencia, se encontraba al borde del precipicio.

Pero no contaban con el material secreto que tenía el jefe los servicios de inteligencia Vladimir Putin para hundir al Fiscal General; un video sexual del fiscal con dos mujeres en la cama, que mandaron transmitir en todas las televisoras del país. Salvando al Presidente de la Federación Rusa de ser destituido.

Pronto vino el pago de Borís Yeltsin a su salvador nombrándolo Primer Ministro de Rusia en 1999, proyectándolo como su próximo sucesor presidencial.

Después de la invasión a Chechenia provocada por unos atentados terroristas en Rusia, (según algunos analistas y periodistas como Alex Goldfarb aseguran que fueron provocados por la FSB para justificar la invasión), Vladimir Putin lideró los ataques militares y los rusos lo consideraron el “defensor de la patria” cuando dominaron Chechenia.

En pocos meses Borís Yeltsin, la elite y los oligarcas del país, decidieron postularlo como su candidato a la presidencia de Rusia, ganando las elecciones con más del 50% de los votos, convirtiéndose el agente secreto Vladimir Putin en Presidente de la Federación Rusia a los 47 años de edad.

El cómico presidente Volodímir Zelensky

Entre tanto la vida del Presidente de Ucrania Zelensky es totalmente diferente, él viene de una carrera de comediante, su paso por la televisión con sus programas de entretenimiento cautivaron a todas la familias ucranianas logrando catapultarse a la fama.

Su exitosa serie “Servidor del Pueblo”, que volcaba de risa al pueblo entero, encarnó la historia de un profesor ingenuo que llegó a ser presidente logrando cumplir su sueño de matar a todos los congresistas corruptos con una metralleta ak-47 donde ponía fin al cáncer de la corrupción que los aquejaba.

Fue tan real su personaje, que superó a la ficción y en menos de un año fundó su propio partido llamándolo igual que su cómica serie, postulándose a la presidencia logrando ganar con más del 70% la elección presidencial, debido al hartazgo del pueblo por los políticos corruptos, soberbios y cínicos.

Sus ganas de marcar historia en su país y de demostrar su verdadero carácter como Jefe de Estado -ya que todos lo consideraban un cómico disfrazado de político- lo llevaron a dar un paso decisivo que antes ningún presidente se había atrevido; negociar seriamente el ingreso de Ucrania a la OTAN, despertando con ello la furia del gigante soviético que sin lugar a dudas lo aplastaría con su mano de hierro.

En agosto de 2021 Biden recibió a Zelensky en la Casa Blanca donde hablaron del ingreso de Ucrania a la Unión Europea y a la OTAN, trataron sobre el gasoducto Nord Stream 2 y sobre Donbás, que estaba en enfrentamientos desde 2014 contra los separatistas rusos, y finalmente le otorgó una ayuda que completaba 400 mdd y varios misiles antiataque tipo Javelin para defenderse de las amenazas rusas, Zelensky regresaba a Ucrania con las bolsas llenas de dólares y misiles americanos.

Biden mostró mucha simpatía por Zelensky debido a que Trump presionó al presidente ucraniano, –antes de las elecciones presidenciales– para que investigara por presunta corrupción en su país a Biden y su hijo Hunter, quien formó parte de Burisma Capital la mayor empresa de gas y petróleo en Ucrania, pero Zelensky no se lo concedió.

Al parecer tanto Biden como Putin, tienen un conflicto personal a raíz de la supuesta intervención que Rusia hizo en las pasadas elecciones presidenciales para favorecer el triunfo de Trump, los ataques comenzaron arreciar en marzo de 2021 cuando Biden le llamó “asesino” y lo amenazó con graves consecuencias si se llegara a comprobar la injerencia del Kremlin en las elecciones presidenciales a favor de Trump. Acusaciones que Putin negó rotundamente.

Este pleito personal entre ambos mandatarios, nos hace pensar que Biden estratégicamente alentó a Zelensky para que su país ingresara a la UE y la OTAN, con el propósito de ganarle la partida a su contrincante Vladimir Putin y dejarlo acorralado geográfica y militarmente.

Empoderado por la Casa Blanca el cómico presidente ucraniano, respaldado con armas y millones de dólares, quedó deslumbrado por su novatez política ante las mentiras que le dijeron, enfrentó al gigante soviético sin medir los riesgos ni calcular las graves consecuencias.

Y Rusia sintiéndose amenazada por los países de la OTAN principalmente por Estados Unidos viendo amenazada su frontera con Ucrania, decidió de manera ciega y errónea invadir un país inmensamente más débil, más pequeño y menos poderoso.

Putin pensó que el misma día del ataque tomaría Kiev y pondría en prisión al cómico presidente, pero sus cálculos le salieron mal, y no sólo no tomó Kiev sino tampoco se rindió el presidente, al contrario le demostró al mundo entero que no era ningún payaso improvisado, salió ante las cámaras recriminando el abandono en que lo dejó Estados Unidos y la OTAN, y no aceptó la graciosa huida que le ofreció Biden, y como Jefe de Estado decidió quedarse con su pueblo y su ejército, para seguir enfrentando al enemigo dando la batalla hasta el último momento sin deponer las armas ante los moscovitas.

Ya había metido a su pueblo en una guerra innecesaria, ahora resistiría hasta sus últimas consecuencias como un guerrero a su lado.

Rusia eligió su batalla y perdió la guerra frente al mundo, la mayoría de los países condenaron su invasión injustificada y fratricida contra una población inocente, violado el derecho internacional y la carta de las Naciones Unidas. Las sanciones económicas devastarán a Rusia y lo convertirán en un islote en cuarentena alejado del resto del mundo.

Hoy por el bien de la humanidad Estados Unidos y Rusia deben dejar de amedrentar al mundo con una posible guerra nuclear.

Rusia y Ucrania deben seguir negociando la paz y lograr la estabilidad en la región; Ucrania debe proclamarse un país neutral, que no represente una amenaza entre la OTAN y Rusia, y comprometerse a no pertenecer a ninguna alianza militar en el futuro y seguir siendo un estado libre de armas nucleares, con la firma de países garantes que así lo aseguren, y Rusia debe salirse inmediatamente, reparar los daños causados, garantizar el respeto a su soberanía, desconocer los recientes estados independientes y poner fin a su abominable política belicista.

Analista Internacional

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